| 8/5/2015 7:00:00 PM

El odontólogo que dirige una de las EPS más grandes del país

El presidente de Coosalud lleva 20 años al mando de esta EPS, una de las más grandes del régimen subsidiado. Ha vivido el desarrollo del sector y se prepara para un nuevo revolcón.

Aunque es odontólogo, lleva más de 25 años sin calzar una muela. Tampoco es administrador de empresas, pero completó 20 años al frente de una de las compañías más grandes del sector salud en el país, con una facturación cercana a $l billón.

Jaime González Montaño es también un economista y un poeta frustrado, y pese a todo lo que no es, también es claro que se ha convertido en un líder del sector solidario y en un experto en el complejo sistema de salud nacional.

Coosalud, la EPS que dirige, comenzó en 1994 como una iniciativa de líderes comunitarios del suroriente de Cartagena, aprovechando una legislación que les dio vida a las empresas solidarias de salud, las cuales buscaban que las comunidades pudieran adquirir servicios de salud financiados mediante subsidio directo del Estado.

Como la figura era nueva, los fundadores de Coosalud llamaron a González, quien trabajaba ya en el Seguro Social de Bolívar, para que los asesorara. Se fue entusiasmando con el proyecto y dos años después pasó a ser gerente de la empresa, mientras realizaba un estudio de factibilidad para convertirla en una Empresa Promotora de Salud (EPS) del régimen subsidiado.

“Comenzamos con 8.000 afiliados de las zonas marginales de Cartagena y al convertirnos en EPS ya teníamos 30.000. En 1999, cuando se establece una nueva normatividad para el sector y se determina que una EPS debe tener mínimo 200.000 afiliados, nos empezamos a unir con otras cooperativas y así es como nos expandimos fuera de Cartagena”, recuerda.

De esta manera, Coosalud llegó al Valle, Santander y Antioquia. Con las fusiones que se produjeron en esos años, para 2001 solo quedaron ocho empresas solidarias de salud, de las casi 200 que alcanzaron a existir.

González admite que el sector se redujo considerablemente porque fue cooptado por muchos intereses, como la política, pues al ser tan fácil crear una empresa solidaria de salud, la aspiración era tener una propia para asegurar votos, “por eso había que depurar y quedarnos quienes sí estábamos interesados en la salud”.

Lo llamativo de Coosalud es que en los procesos de fusiones se juntó con empresas que tenían más afiliados que ella, pero terminó siendo la que las absorbió e impuso su modelo de negocio, que estaba dando buenos resultados en términos de calidad y financieros. Su presidente no teme decir que las EPS sí son negocio pero que “las ganancias no pueden ser a costa de los resultados en salud de las personas”.

Acepta que juntar distintas culturas corporativas ha sido lo más complicado durante la expansión, pero la tecnología ha jugado a su favor: empezó a fusionarse justo cuando comenzó el desarrollo la banda ancha en el país, lo que le sirvió para crear oficinas remotas y dejar su sede principal en Cartagena. Hoy está en 12 departamentos y tiene 1,6 millones de afiliados.

Un sector movido

“Lo más retador es administrar un sistema de salud que cambia todo el tiempo. Con frecuencia salen nuevas normas y eso crea una tremenda inseguridad jurídica”, señala y agrega que por eso las EPS siempre están en el ojo del huracán.

Acepta que hay muchos problemas, pero dice que esto no borra los avances que ha tenido Colombia en cobertura y atención. “Diariamente en el país se hacen un millón de atenciones, pero lo que la gente mira es que se presentaron 120.000 tutelas”.

Confiesa, además, que por los incidentes de desacato, con que más de una vez lo han amenazado con llevarlo a la cárcel, ha pensado si vale la pena seguir como el responsable de una EPS, pero al mismo tiempo dice que en las organizaciones comunitarias el compromiso es mayor, dado que se atiende a quienes más los necesitan.

Aprovecha para manifestar su descontento por la homologación del Plan Obligatorio de Salud (POS) del régimen subsidiado con el contributivo, pues las EPS deben ofrecer los mismos servicios, pero el Gobierno les paga una prima 11% inferior a las del subsidiado.

González se prepara para otro revolcón del sector, donde es muy probable que se den más fusiones ante nuevas exigencias de capitalización del Gobierno, al tiempo que alista a Coosalud para que también pueda operar en el régimen contributivo.

Casado, con cuatro hijos y con alma de inventor –creó un dispositivo médico para diagnóstico precoz del dolor abdominal agudo en las salas de urgencias–, este ejecutivo que no es muchas cosas, definitivamente sí es un abanderado del sector salud.
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