| 3/12/1999 12:00:00 AM

Pensiones a fondo

Las sociedades administradoras de pensiones AFP están llegando a sus puntos de equilibrio y las perspectivas son atractivas.

En medio de las actuales circunstancias de crisis económica e incertidumbre, ¿hay algún negocio en Colombia que pueda ofrecer crecimientos atractivos de utilidades y que pueda llegar a manejar el 25% del PIB en quince años?

Todo indica que sí. Las sociedades administradoras de fondos de pensiones, AFP, podrían ser ese negocio. De acuerdo con un estudio de la firma de banca de inversión de Nueva York SalomonSmithBarney, el número de afiliados a los fondos podría crecer a una tasa del 10% anual hasta el año 2015 cuando el sistema tendría alrededor de 14 millones de afiliados, aproximadamente el 27% de la población de ese año. Esas perspectivas les aseguran a las AFP crecimientos en ingresos y utilidades bastante atractivos. Al menos así lo creen los presidentes de las administradoras.



Después de cinco años de haber empezado a operar como resultado de la Ley 100 de seguridad social, las AFP y los fondos de pensiones que ellas administran han alcanzado un volumen de recursos lo suficientemente grande como para que todo el país los mire como el principal inversionista institucional del mercado. Los fondos ya tienen cerca de $4 billones ahorrados para las pensiones de los 2,9 millones de afiliados. Y, hoy por hoy, todo el mundo los ve como posibles dinamizadores del mercado de capitales y hasta de la economía.



Hasta hace poco más de un año, las AFP tenían serios cuestionamientos de viabilidad por las cuantiosas pérdidas acumuladas y porque estaban enfrascadas en una pelea poco productiva con su principal competidor: el Instituto de Seguros Sociales, ISS. Las amenazas de cambios en las reglas del juego y de un ISS que seguía creciendo y compitiendo agresivamente con los fondos hacían que el modelo de negocio de las AFP tambaleara.





"La actividad de las AFP es rentable en la medida en que se haga volumen", David Bojanini, presidente de Protección. Pero hoy, los fondos no sólo son viables en el futuro, sino que se están consolidando como el sistema de seguridad social que pagará las pensiones de los colombianos de las generaciones actuales y futuras.



Y, en medio de la crisis, cuando el sistema financiero atraviesa uno de los períodos más críticos de toda su historia, las AFP son ni más ni menos que las "niñas consentidas de los banqueros colombianos", el negocio que más crece y posiblemente el único que dejó ganancias el año pasado. Aunque algunas de las ocho administradoras todavía están arrojando pérdidas, se cree que los buenos tiempos están por venir.



En efecto, después de aguantar pérdidas durante los primeros tres o cuatro años (algunos cerraron el año 98 con balances negativos), ya se están empezando a ver los resultados. Entre 1996 y 1997, el sistema perdió $50.000 millones y este año el balance ya dio un resultado positivo de $19.820 millones. Un cambio radical, que puede significar un giro y la clara expectativa de que las AFP están por la vía de la recuperación.



Pero tres o cuatro años de pérdidas no fueron una sorpresa. Las AFP se entienden como negocios de largo plazo y esos primeros años negativos estaban previstos.



Los rendimientos ya se están viendo. "Creo que la AFP Porvenir tiene un valor cercano a los US$300 millones, lo que es un poco más de tres veces el capital invertido en el negocio", dice su presidente Pablo Albir.Aunque la situación de cada AFP es diferente, la mayoría de los administradores de fondos ya dicen con satisfacción que han logrado lo que cualquier accionista exige: valorizar el negocio. Existen varias aproximaciones al valor de una AFP en Colombia. Con base en algunas transacciones recientes como la compra de Colfondos por parte de Citibank y Argentaria, se estima que un punto porcentual de mercado vale US$9 millones en pensiones y US$2,5 millones en cesantías, lo que indicaría que el valor total del sistema en Colombia sobrepasaría los US$1.000 millones.



Si se proyecta un escenario en el que las utilidades crecen a una tasa del 20 ó 30% anual en los próximos diez años (lo que no es inviable para esta actividad que apenas empieza), el valor de las AFP de nuevo ronda los US$1.300 millones.



"Si evaluamos la empresa a diez años (valor de hoy de los flujos de caja futuros), creemos que hemos logrado triplicar el capital invertido hasta hoy", estimó David Bojanini, presidente de la AFP Protección.





"El mercado todavía no está maduro", Luis Fernando Restrepo, presidente de AFP Colpatria. Tímida competencia

Hasta ahora, los fondos han estado muy ocupados en la recuperación de su inversión, en buscar esos casi US$300 millones que han puesto y han perdido en el arranque del sistema. Este proceso ha frenado la competencia en el precio (comisiones) y en la diversidad de los productos que ofrecen.





En las comisiones que cobran a los afiliados por manejar sus recursos, casi todos los fondos tienen una especie de acuerdo tácito. "No se pueden quebrar los precios porque el negocio no está maduro y hay que recuperar las inversiones y pérdidas acumuladas", dice un administrador de fondos.



Y aunque la rentabilidad de los recursos de los afiliados ha sido satisfactoria (13% por encima de inflación desde que arrancó el sistema en abril de 1994), esta baja competencia en margen indica que los afiliados deberían obtener en el futuro una mayor rentabilidad sólo por competencia en los márgenes de comisión o precio.

"Para nosotros la prioridad es el producto". Oscar Paredes, presidente de Skandia.



El caso es simple: entre empleador y trabajador cada mes se cotiza el 13,5% del salario, 10% para acumular en la cuenta individual y 3,5% para cubrir la comisión de los fondos y el costo de seguros. Si la competencia se agudiza, los trabajadores empezarían a recibir en sus cuentas un poco más del 10%, pero eso tomará su tiempo.



"La competencia se va a dar, lo que pasa es que las pérdidas han sido salvajes, pero en cuatro o cinco meses llegaremos a un punto en el que la inversión y las pérdidas se recuperarán (en el caso de Porvenir). Entonces, habrá un cambio de estrategia. No estamos contentos con el 25% del mercado, queremos el 40%", dice Pablo Albir, presidente de AFP Porvenir.



Además, en la medida en que el sistema alcance su mayoría de edad posiblemente será difícil ver rentabilidades de 13 puntos reales. En ese escenario, los afiliados serán mucho más sensibles a los fondos que mayor tasa ofrecen por eficiencia en sus inversiones y por menores comisiones.



"Es claro que el mercado no es totalmente maduro. La gente todavía no ha alcanzado un nivel alto de compresión de lo que es un sistema privado de pensiones. Pero eso es sólo cuestión de tiempo", dice Luis Fernando Restrepo, presidente de AFP Colpatria.



Segmentación



Una señal de madurez es que los fondos ya están segmentando sus mercados. Desde un fondo como Skandia que le apunta en especial a trabajadores de ingresos medios y altos, hasta Porvenir y Colmena que tienen una base mucho más fuerte de gente de menores ingresos.



Sin embargo, la oferta de productos aún es limitada. Aunque ya hay un principio de guerra comercial entre las AFP que envían sus fuerzas de ventas para convencer a la gente de que se cambie de fondo, los argumentos de venta aún son pobres: poca especialización, pocos productos y énfasis en la rentabilidad del año anterior, cuando lo que importa en un fondo es la rentabilidad de largo plazo.



¿Qué debería ocurrir en la diversificación de productos? "Las AFP tendrán que trascender las soluciones genéricas en pensiones. Los productos que hoy se ofrecen en pensiones voluntarias y obligatorias son insuficientes. Nosotros no tenemos fuerza de ventas, sino asesores financieros. Vamos a ofrecer una página transaccional en internet y la opción de que nuestros afiliados armen sus portafolios voluntarios con diferentes niveles de riesgo y en activos en pesos y en monedas extranjeras", dice Oscar Paredes, presidente de Skandia.



Aunque Skandia se ha ubicado en un segmento de altos ingresos y los productos que ofrece se ajustan a ese mercado, su modelo da una señal de la evolución que tendrán los productos pensionales en Colombia.



Barreras a la entrada



Las AFP como negocio tienen otra fortaleza indiscutible: enormes barreras a la entrada para nuevos inversionistas interesados, lo que desde el punto de vista de la competencia resulta nocivo y podría afectar los intereses de los afiliados. Las barreras son muchas, como las enormes inversiones que se requieren para poner en marcha un fondo y el know how ya adquirido por las empresas que ya aprendieron el negocio. Pero la más fuerte es que la forma como la Superintendencia Bancaria revela la información de la rentabilidad. Por este requerimiento técnico, un fondo que decidiera entrar hoy mostraría rentabilidades negativas para sus afiliados durante el primer año. ¿Alguien se trasladaría a este fondo en esas circunstancias?
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