| 11/10/2006 12:00:00 AM

¿Pende de un hilo?

La proximidad del vencimiento de los beneficios del Atpdea, a finales de este año, y la incertidumbre por su futuro o la retroactividad, antes de que entre en vigencia el TLC, han generado un dilema para los confeccionistas, pues muchos de ellos tendrían que asumir el pago de aranceles.

Hoy, la incertidumbre entre los grandes exportadores de confecciones a Estados Unidos es alta. El vencimiento de los beneficios del Atpdea el próximo 31 de diciembre y la demora en la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio, TLC, que en el mejor de los casos llegará a mediados del año entrante, obligaría a estos empresarios a asumir un riesgo adicional: el pago de los aranceles causados, que es en promedio del 18%, a partir del 1 de enero del año entrante. Más aún, cuando se están adelantando los pedidos para los primeros meses de 2007, período que coincide con esta coyuntura.

Cuando finalizaba la edición de Colombiamoda de julio pasado, el presidente Álvaro Uribe se reunió con un grupo de confeccionistas para anunciarles que el gobierno se la jugaría por incentivar la prórroga del Atpdea, la creación de ayudas financieras para enfrentar un eventual pago de aranceles, complementado con mecanismos como la retroactividad, y así despejar el panorama.

En esa reunión, uno de los principales temas fue el referente a los negocios de la multinacional Polo y sus proveedores en Colombia, pues para los pedidos del año entrante esa empresa internacional señaló que no asumiría los costos de los aranceles, al igual que lo han anunciado otros compradores como Levi's.

La apuesta para las locales es muy riesgosa: mientras el margen neto de las empresas de confecciones fue de 1,5% el año pasado, según datos de las 5.000 Empresas de Dinero, tendrían que pagar en promedio 17% de arancel.

De los proveedores de Polo, solo uno —CI Jeans— decidió 'darse la pela' en el primer trimestre del año entrante con los aranceles —si no se amplía el Atpdea—, para no perder sus clientes, entre ellos Polo y Levi's.

Por su parte, CI Expofaro se ha recogido y ha disminuido sus pedidos a Estados Unidos y se ha enfocado en la comercialización de Levi's en su nuevo mercado: Venezuela. Eso si, sin salirse del mercado estadounidense y consolidando su presencia en Colombia y Ecuador y en el desarrollo de sus marcas propias. "Este negocio es como un bus. Si uno se baja, puede perder el puesto y conseguirlo de nuevo puede salirle muy costoso", explica Juan David Rodríguez, presidente de Expofaro.

A su vez, Polo, que el año pasado fabricó en Colombia 9 millones de prendas, para el año entrante, en el mejor de los casos contratará solo un millón. Hoy, solo tiene un proveedor en el mercado colombiano —CI Jeans— y está analizando la posibilidad de llevar sus oficinas a República Dominicana, Perú, Centroamérica o México.



Buenas y malas noticias

Mientras ese es el escenario hoy, a mediados de noviembre, una delegación de confeccionistas viajará a hacer lobby en Estados Unidos para la prórroga del Atpdea.

Y se va con varios apoyos: el de los gobiernos de Estados Unidos y Colombia; el de 28 congresistas de Estados Unidos —demócratas y republicanos— que pidieron una prórroga por un año de los beneficios, y "hemos estado acompañados de 13 empresarios de ese país que tienen intereses en Colombia que les manifestaron a los congresistas los perjuicios que sufrirían ellos si el TLC no está listo el 1 de enero o si no se considera la prórroga", explica Guillermo Valencia, presidente de El Cid.

Pero si esa es la noticia positiva, la negativa es que esta incertidumbre se da en un momento en el que el dólar cayó por debajo de los $2.300, circunstancia que no favorece a los exportadores.

Si bien, el TLC se firmará entre los dos gobiernos el 22 de noviembre, implementarlo y ponerlo en práctica llevará —en el mejor de los casos— por lo menos 7 meses más. Tanto el gobierno colombiano como los empresarios han manifestado un moderado optimismo con la prórroga del Atpdea, pero no se ha definido siquiera el mecanismo de retroactividad.

En ese escenario y si la prórroga del Atpdea no se logra, Bancoldex a finales de noviembre o principios de diciembre sacará al mercado los dos cupos —uno por US$115 millones y otro por $50.000 millones— para que los empresarios tengan recursos para enfrentar un eventual pago de aranceles.

Mientras esta coyuntura pasa y se aclara el panorama, las empresas avanzan en varias estrategias para enfrentar la posibilidad del pago de arancel. Una, según un experto del sector, es replantear el esquema de paquete completo y volver al sistema de maquila simple, para que cada uno de los proveedores de los insumos pague la proporción del arancel que le corresponde. La otra posibilidad es llevar antes de terminar el año la mayor cantidad de producto terminado a Estados Unidos, en donde el costo adicional estaría relacionado con el manejo de inventarios. Por ahora, todos están a la espera de buenas noticias sobre una prórroga del Atpdea, que les permita reactivar los negocios, pero el tiempo está jugando en contra.

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