| 2/16/2007 12:00:00 AM

Película de grandes

Con los bolsillos llenos para rodar en gran formato sus ideas, Telefónica y Telmex quieren cautivar a los televidentes colombianos. Cablecentro y ETB estudian sus libretos para entrar a escena. La televisión por suscripción está en estreno.

Según el censo de población 2005-2006, en Colombia el 78% de los hogares tiene televisor, es decir, unos 8,4 millones. Sin embargo, la actual cobertura de la televisión por suscripción apenas llega al 16,1% de los que poseen el aparato, la mayoría de ellos en grandes centros urbanos. El escenario para una lucha por la conquista, seducción y enlace de un país deseoso de entretenimiento sin altos precios, y sin límites de horario.
La mexicana Telmex ya tiene el control del 25,9% del mercado de la televisión por suscripción en Colombia, luego de adquirir las operadoras Superview, TVCable y Cablepacífico. Con un poder seductor de casi US$300 millones, se convirtió en el líder del mercado de TV paga. Y sigue fortaleciendo sus argumentos para que su reinado no sea pasajero. No en vano, de la mano de una mujer, busca el corazón del negocio, no solo los números.

Por su lado, Telefónica se quedó con Telecom por US$369 millones, y espera que el largo de sus brazos alcance para convencer a sus más de 2,5 millones de usuarios de telefonía fija, de que su oferta de televisión flexible no es solo una promesa, sino el principio de una relación estable y duradera con mucho contenido por delante.

Estos contendientes han llegado de una u otra manera a darle forma a un sector que se había caracterizado por su fragmentación, la disimilitud tecnológica entre sus jugadores y que hasta ahora sigue cubierto de un cierto halo de misterio sobre cuántos son, cuánto venden y cómo lo venden. Características que a la larga le han restado poder de negociación frente a las productoras y canales que proveen contenido, teniendo que asumir costos demasiado altos para sus estructuras financieras, lo peor en un negocio que cimienta su expansión en lograr precios atractivos.

Que Telmex Colombia tuviera intención de empezar a actuar en el mercado masivo cuando había estado concentrada en el corporativo, parecía solo un rumor de tabloides. Sin embargo, en agosto dio su primer paso hacia el papel protagónico en ese segmento con la compra de Superview por US$40 millones, quedándose con los 111.000 suscriptores de esa cablera capitalina. El principio de su carrera hacia la pantalla chica.

Poco antes de ese gesto, ya había actuado en el mercado de telefonía fija domiciliaria, con una modesta oferta en cantidad de abonados, pero con un gran significado en cuanto a su objetivo: llegar a todo el país. Con inversiones por más de US$40 millones, el año pasado consolidó una oferta de telefonía sobre IP en 20 ciudades del país, incluyendo las áreas residenciales más estratégicas de Bogotá, Cali y Medellín.

En esta seguidilla de convenientes actuaciones, se veía su afán por no llegar sin preparación al momento en que Telefónica-Telecom hiciera sombra en el escenario y, al mismo tiempo, dejó en claro para todos los actores, que iba en serio. Así que cuando a finales de 2006 adquirió TVCable y Cablepacífico, no fue tan sorprendente, aunque sí contundente. Empezaba el rodaje de una nueva historia tras las pantallas de televisión en el país.
 
Con la primera compra adquirió tecnología convergente en fibra y un buen número de suscriptores (140.000), mientras con la segunda, siguió sumando masa crítica de abonados (101.000) y se aseguró una licencia para operar a escala nacional. El resultado de estas apariciones: 352.231 clientes de TV paga (según la Comisión Nacional de Televisión —CNTV— a octubre de 2006) y el protagónico de la película.

Esta historia sería aburrida y predecible sin un antagonista o, mejor, protagonista alterno. Y entonces aparece Telefónica-Telecom con licencia para actuar en el mercado de televisión satelital, dominado netamente hasta hoy por la multinacional DirecTV (89.324). En enero pasado, la CNTV le hizo entrega de la concesión por 10 años y empezó la cuenta regresiva para el debut de los colombo españoles en la trama. Finalmente, llegó a principios de esta semana con su portafolio de planes: empaquetamiento de TV digital satelital, más telefonía fija y banda ancha, en dúos o tríos. Un argumento con el que esperan enganchar a sus millones de seguidores en el país, claro, además de su precio.

Los libretos

En este punto de la trama, tenemos a un lado a Telmex con sus 350.000 y punta de suscriptores de TV, líder de facto del mercado colombiano; del otro a Telefónica, sin un suscriptor registrado oficialmente en ese mercado, pero con más de 2,5 millones de abonados, gracias al alcance nacional que hereda de Telecom. Dos grupos, dos mentalidades, dos portentosas chequeras y dos ofertas que, como lo pudimos constatar con sus equipos directivos, tendrán como eje los precios bajos.

"La televisión por suscripción es una necesidad y con ella trataremos de cubrir integralmente a nuestros clientes", explica Julián Medina, presidente de Telefónica-Telecom. "En el país, planeamos una inversión de US$8 millones para la primera fase de TV digital satelital este semestre. Pero este esfuerzo se complementa con la modernización de toda la red de Telecom, nuestra visión es que a mediano plazo la oferta actual esté complementada con una de IPTv, una tecnología que Telefónica conoce muy bien y la tiene como líder en Europa con más de 500.000 usuarios y que aquí (en Colombia) tiene toda la lógica, pues contamos con la red más extensa", dice Medina, mientras reitera que el plan de su compañía busca "llevar precios justos en televisión satelital".
 
Parlamento para abrir capítulo de duelo con su competencia satelital, además de la lucha escrita con Telmex.

En este libreto, la apuesta es por capitalizar rápido y con oferta desde $34.900 el mercado cautivo; sin embargo, la masa crítica de suscriptores es una variable clave en este negocio.

Por su lado, Telmex confía en que la televisión arrastra y, en una dinámica a la inversa de su competencia, espera lograr sus objetivos de conectividad sobre el argumento de la TV paga. "Buscamos la masificación de la banda ancha. La televisión es definitivamente el ancla, con ella llevaremos internet y telefonía. Nos apoyaremos en tarifas competitivas, con una gran oferta de valor soportada en una red de última tecnología, empaquetando todos los servicios con el único objetivo de llegar al usuario en todo el país. En 2006, invertimos más de US$40 millones sin contar lo que las cableras adquiridas hicieron por su lado", comenta Janeth Rovira, gerente general de Telmex Colombia, mientras recuerda que en su estrategia "la fibra es lo importante. No vemos en la IPTv el objetivo, queremos llegar con una oferta convergente por cable".
 
Sobre la noticia de que Carlos Slim planea el desarrollo de una productora de televisión con una inversión inicial de US$10 millones, Rovira dice que es un hecho y que la lógica radica en que los contenidos son la clave para asegurar en gran parte la sostenibilidad del negocio, seguramente por lo inconveniente de depender de proveedores externos y sus tarifas únicamente.

La semana pasada una delegación de Telmex visitó el país desde México, no se sabe nada de su trabajo aquí. La empresa mantiene reserva respecto a lo que planea hacer. De hecho, no ha lanzado su oferta de empaquetamiento y precios. Todos esperan la resolución de la CNTV sobre los movimientos que ha realizado en el mercado. Telmex, la competencia y los usuarios esperan con ansia el pronunciamiento de la Comisión, pues así se sabrá cómo continúa la trama de la historia entre estos dos grandes, pero los precios siguen siendo el centro de la trama.

Los observadores

Como el último de los mohicanos, Cablecentro es la última gran cablera independiente que opera en el país. Con 316.291 suscriptores, es la segunda en tamaño. Y si bien muchos buscan que se sume a la película de grandes como parte del séquito, esta empresa no tiene afán de coprotagonizar todavía.
 
"Somos una compañía diferente, y aún seguimos creciendo, a un ritmo sostenido del 35% anual. Estamos conscientes de que necesitamos un aliado, ya sea un músculo (financiero) atrás, un socio operador o un inversionista, pero aún tenemos un margen para seguir solos", asevera Jaime Alberto Rincón, presidente de Cablecentro. "Si bien la tecnología es importante, estamos en un mercado emergente, en el que más que de punta debemos hablar de tecnologías apropiadas. Aquí apuntamos a estratos 2, 3 y 4. No somos un producto suntuario", sentencia Rincón, y sobre una posible compra por parte de Telefónica dice que "sí hemos hablado, pero no solo con ellos, la única dificultad con cualquiera es acordar el precio, no estamos urgidos por vender.
 
Tenemos un gap para funcionar como lo venimos haciendo de más o menos 2 años. Podemos afrontar el escenario de un descreme de nuevo mercado por precios". Cablecentro calcula necesidades de inversión por cerca de US$100 millones, y está gestionando posibilidades de inversión en fondos de Nueva York, según comentó Rincón. La oferta de esta cablera solo se daría a conocer a mediados de mayo.

Por su parte, ETB parece observar el panorama con más tranquilidad. Si bien se ha especulado sobre su búsqueda de una cablera para apoyar su estrategia de empaquetamiento en momentos que su yin o yang, como se prefiera, EPM, también toca las puertas de su mercado natural en Bogotá. EPM es el tercer operador del país en TV paga, con 227.697 abonados. ETB, casi en una posición de flor de loto, con serenidad jedi, confía en su base de clientes de telefonía y banda ancha en la capital, más la promesa de precios sin par que trae IPTv, para así enfrentar a sus competidores que parecen cercarlo.
 
"La necesidad de triple play no es de la totalidad del mercado. Hay otros segmentos de consumo y para ellos, otras ofertas. De otro lado, nosotros empaquetamos desde hace mucho con DirecTV, y en los segmentos (4, 5 y 6) a los que nos hemos dirigido nos ha ido muy bien. Por ahora, no es posible comparar las ofertas en términos de la calidad de contenido", explica Isam Hauchar, vicepresidente comercial de ETB.
 
"La televisión es una muy buena ancla, pero no es infalible y para poder prestar toda clase de servicios, se necesita una red de gran capacidad y que sea bidireccional; el cobre es diferente a otras existentes, eso nos da una gran ventaja. Por el mismo cable, podemos ofrecer telefonía, internet y por este IPTv, con interesantes funcionalidades para las programadoras de contenido como medición de audiencia en tiempo real, además de que los costos de contenido para esta tecnología pueden ser menores con otros argumentos de negociación", comenta Hauchar. ETB no tiene previsto realizar ofertas de IPTv en el corto plazo, aunque corre inversiones por US$20 millones para poner a punto su red de cobre y presentarse al público antes de terminar el año.

Para todos los operadores es fundamental que en la legislación no se haga distinción de tecnologías, sino que se regule de la misma forma para todas, y que se exijan mínimos de inversión para acceder a derechos de competencia en el mercado nacional, cuanto antes mejor, pues el TLC abre el escenario para más actores. Por ahora, para los televidentes es bueno estudiar con detenimiento la programación que empieza a ofrecerse en la TV paga de hoy con la expectativa de que los precios serán el tema central.

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