| 7/7/2016 12:00:00 AM

La dura batalla que revivieron los distribuidores de combustibles

Con la disputa entre Fendipetróleo y Terpel por los márgenes en la operación de combustibles se intensifica una disputa que no es nueva.

El pasado 10 de mayo la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) impuso, a través de la resolución No. 26726, sanciones por infracciones al régimen de protección de la competencia a 16 entidades –entre personas naturales y jurídicas y una asociación de distribución de gasolina– por una práctica anticompetitiva de acuerdo de precios de combustibles en la ciudad de Popayán (Cauca). Las multas ascendieron a un valor cercano a los $1.000 millones.

En el fallo del superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo, se ordena el archivo de la investigación a siete jugadores, entre ellos la Organización Terpel.

Entre los sancionados se encuentra la Asociación de Distribuidores de Gasolina y otros Derivados del Petróleo, Sodicom, al igual que propietarios individuales y dos cooperativas.

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Esta decisión es la antesala de una de las peleas más relevantes en el sector de distribución de combustibles tras las acusaciones de Fendipetróleo, gremio que agrupa a más de 2.500 distribuidores minoristas, contra la Organización Terpel.

El gremio asegura que Terpel está desprendiéndose del margen minorista y rebaja precios en algunas estaciones y subsiste con el margen mayorista, en lo que Jairo Gómez, presidente de Fendipetróleo, calificó como “subsidios cruzados por territorio, porque dentro de una misma ciudad vemos cómo en los sitios con alta competencia rebaja parte del margen minorista y en donde hay poca competencia el precio está en el tope del margen minorista reconocido por el Gobierno”.

Agrega que, si hubiese coherencia en los argumentos expuestos por Terpel, “el tema expuesto por ellos de beneficiar al consumidor tendrían precios bajos en todo el territorio y no solo donde tienen alta competencia y una vez la competencia es eliminada o debilitada, suben los precios”, asegura.

Por su parte, Sylvia Escovar, presidente de la Organización Terpel, es vehemente en su posición. “A quién se le ocurre que con 4% de estaciones voy a quebrar a los minoristas. Lo hacemos porque somos la única empresa que innova, desarrolla infraestructura en las estaciones, hace mercadeo, estaciones para motos, tiendas, y necesitamos pilotos (...) ¿Competir es malo? Ser eficiente no puede ser malo. En el micromercado donde somos una opción vamos a ser el más barato, pero no quiere decir que sea igual en todo el país. Es el mercado”, dice.

La disputa

La cadena de distribución en Colombia está formada por cuatro actores: el productor (Ecopetrol); los mayoristas, que evolucionaron de cuatro hace 15 años a 18 hoy, donde Terpel tiene la mayor participación con 40,8% del volumen; y los minoritas, que son cerca de 5.000 estaciones. De este número, la compañía mayorista que tiene más estaciones abanderadas (afiliadas a la marca) es Terpel, con más de 2.000, de las cuales unas 200 son propias y bajo el modelo de franquicia y el resto son propiedad de terceros. Además de Terpel, Biomax y Petrobras son algunas de las mayoristas que tienen estaciones propias. Multinacionales como ExxonMobil o Texaco no tienen estaciones propias. El margen mayorista está regulado en $367,69 por galón, mientras al minorista la regulación establece que sea de $667,96.

Gómez, de Fendipetróleo, asegura que el beneficio para el consumidor “es una cortina de humo en el corto plazo” mientras Terpel se posiciona y después suben los precios. “Fue la misma práctica en Chile, al darse un proceso denominado de liberalización, cuando Copec –la accionista mayoritaria de Terpel–, entró a participar en el mercado minorista y acabó con ellos. Hoy tiene cerca de 80% del mercado y los minoristas bajaron a 10%. Cuando Copec entró a competir en los dos segmentos –el mayorista y el minorista– desplomó los márgenes, los minoristas no pudieron competir, se tuvieron que retirar del mercado y vendieron las estaciones de servicio. Hoy los precios y márgenes subieron”, dice el dirigente gremial.

Asegura que en Barranquilla tienen documentado uno de los casos: una estación de servicio con diferencia de $500, en menos de un kilómetro de radio.

Por su parte, Escovar, de Terpel, refuta los argumentos al explicar cómo está operando el mercado. Los 18 mayoristas tienen que competir entre sí para atraer más distribuidores minoristas a sus ‘banderas’. Dentro de las ofertas están no solo los usos de las marcas, adecuaciones físicas y hasta bonificaciones y primas, sino también parte de su margen de mayoristas.

Luis Carlos Valenzuela hizo un estudio en el que calcula que los mayoristas más o menos les estamos cediendo 40% de nuestro margen a los minoristas. Eso va a favor de ellos. Si solo soy mayorista estoy perdiendo en el neto porque del 100% solo tengo 60%. Y ellos tienen el 100% del minorista y el 40% del mayorista”, dice Escovar.

Hace unos tres lustros los minoristas duraban con las marcas de los mayoristas entre 15 y 20 años. El promedio, según el estudio de Valenzuela, citado por Terpel, es de 7 años. Además, según Escovar, el mercado viene en crecimiento: cada año entran 125 estaciones nuevas y se cierran entre 5 y 6. “Y ellos dicen que se están quebrando todos”, agrega.

Añade la presidente de Terpel que el margen mayorista sirve para tener la red más grande de plantas de abastecimiento que, en momentos de crisis o bloqueos, es lo que salva al país, “pero no para subsidiar el manejo de una estación de servicio”, dice.

Desde hace varias semanas, Fendipetróleo y Terpel avanzan en un proceso de conciliación que, al momento de circulación de esta edición, llegaría a su etapa final. La pretensión de Fendipetróleo es, inicialmente, que Terpel deje de realizar este tipo de conductas, “de manipulación perversa de precios que buscan eliminar la competencia”, dice Gómez.

En el proceso por competencia se definiría si Terpel está o no bajo esa conducta. Según Gómez, si hay sanción vendría un tema de indemnización de daños para que aquellos minoristas que hayan percibido algún perjuicio por este tipo de conducta puedan reclamar. Pero se trata de dos procesos separados.

Aún Fendipetróleo no ha definido el proceso que vendría: según ellos, el de competencia puede ser presentado ante la SIC o un juez civil del circuito. “Estamos esperando la última audiencia de conciliación y definir si es ante un ente u otro”, agrega Gómez. En versiones de prensa también se conoció que ante la Fiscalía General serán denunciados penalmente los directivos de Terpel por el delito de agiotaje.

El problema, a juicio de expertos, es que mientras para Fendipetróleo este es un negocio de márgenes, para Terpel es de volúmenes, tanto que a pesar de ser una de las empresas con mayor nivel de ingresos –el año pasado vendió $13 billones–, sus utilidades fueron de $100.000 millones. El reto para las autoridades es que no se vaya a formar un cartel de precios por cuenta de una decisión jurídica.

“No se pueden hacer acuerdos en contra de la ley”, dice Escovar.

En el pasado se iniciaron contra Terpel cinco procesos ante la SIC por abuso de posición de dominio, acuerdo de precios en gas y en líquidos; y todos, incluido el de Popayán, han sido archivados. Ahora la empresa analiza lo que hará en materia jurídica. La batalla apenas empieza.

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