| 4/16/2015 6:00:00 AM

¿Cielos abiertos?

Se agita la pelea en el mercado aéreo colombiano: Viva Colombia pide que se investigue si Avianca abusa de su posición de dominio y esta señala que la infraestructura aérea se quedó pequeña. ¿Quién tendrá la razón?

El mercado aéreo de Colombia es un caso de éxito. Desde 2008 y hasta la fecha, el volumen de pasajeros que se moviliza por avión desde y hacia Colombia se duplicó, al pasar de 15 millones a 30 millones. Son muchos los que se han subido al avión, pagando tarifas cada vez más competitivas.

Sin embargo, todo indica que este proceso ha dejado heridas. Prueba de ello es la carta que radicó ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), a finales de marzo pasado, Viva Colombia, una de las nuevas marcas de la aviación colombiana; este hecho abre un capítulo inédito en la industria.

La carta (ver facsimil) está firmada por Juan Emilio Posada, representante legal de Viva Colombia, y en ella quedan planteadas “algunas situaciones que se presentan en ciertos aeropuertos concesionados, y que en nuestra opinión representan abusos de posición dominante o prácticas restrictivas de la libre competencia en los mercados de transporte aéreo y conexos”.

Uno de los temas está relacionado con el principal aeropuerto del país, El Dorado. Esta terminal es responsable de más de la mitad del tráfico aéreo de Colombia y está concesionada. La preocupación de Viva Colombia se centra específicamente en la manera como “el líder tiene ‘la posibilidad de influenciar directa o indirectamente la política empresarial’ del concesionario”.

La queja de esta aerolínea es que sufre problemas para poder prestar un mejor servicio y los costos de operación han aumentado drásticamente: la causa de esos inconvenientes es la posición de dominio de una de las aerolíneas.

El detonante de la pelea tuvo lugar el año pasado, cuando se venció el contrato de comodato entre la Aerocivil y Avianca por el Puente Aéreo. El futuro de estas instalaciones será definido por un tribunal de arbitramento que ya está trabajando en el tema.

Sin embargo, Viva Colombia cree que es posible facilitarles la operación a las demás aerolíneas adjudicándoles espacios en el Puente Aéreo, lo que no ha ocurrido hasta el momento.

Según Juan Emilio Posada, de Viva Colombia, “creemos que Avianca hace un uso ineficiente de una infraestructura que es del Estado colombiano, que es escasa, y eso está llevando a que las nuevas opciones para los colombianos no puedan crecer a la velocidad a la que deberían. Creemos que las autoridades de competencia deben observar eso con sumo cuidado, porque no puede ser que la inercia del comportamiento de la asignación de espacios y de la asignación de infraestructura en general termine protegiendo al operador dominante, en detrimento de las otras opciones que son las que explican la dinámica positiva de la creciente oferta aérea y la reducción de las tarifas. Nosotros llegamos a bajar las tarifas y, si no nos dejan participar van a subir de nuevo, eso es inconveniente para los usuarios”.

Por su parte, Gilma Úsuga, vocera oficial de Avianca, señaló que “Avianca ha manifestado siempre y en forma permanente la disponibilidad para entregar el contrato que tiene relación con la utilización del Puente Aéreo, siempre y cuando se le den las facilidades necesarias que demanda su operación en la nueva terminal”.

Úsuga explicó que, tanto el Gobierno como el operador del nuevo aeropuerto, Opain, han manifestado que no cuentan todavía con los espacios suficientes para recibir la operación total de la aerolínea. “Avianca, como otras aerolíneas, se siente igualmente afectada por las restricciones de infraestructura del aeropuerto; de allí que la compañía esté trabajando junto con actores de la industria aérea internacional y el Gobierno con miras a ampliar la terminal y que sea propicia para el crecimiento de la operación aérea”.

El problema que se ha generado en este mercado es claro. El alto volumen de pasajeros –que seguirá creciendo en los próximos años– ha generado tensiones entre los actores de la industria. El propio tamaño de Avianca demanda una gran infraestructura. Actualmente la aerolínea hace 800 vuelos en todo el mundo y entre 400 o 450 de ellos llegan o salen de Bogotá.

Sin embargo, Viva Colombia también ha crecido de manera importante. En solo tres años se ha hecho a 10% del mercado nacional y a 7,1% del mercado aéreo total. Ya transporta más de 2,2 millones de pasajeros al año, con crecimientos anuales superiores a 20%.

Aun así, la polémica está encendida. Viva Colombia cree que el problema no es solo que la infraestructura aérea del país y la de su principal aeropuerto, El Dorado, se hayan quedado pequeñas. La tesis es que las condiciones del uso de la infraestructura aérea en Colombia están siendo impuestas por el principal actor del negocio, lo que termina afectando a su competencia.

El asunto está en manos de la SIC, máxima autoridad de competencia, que deberá pronunciarse y darle la razón a alguna de las partes. Es claro que quedó abierto un nuevo y polémico capítulo en la historia de la exitosa industria aérea nacional.

***

El caso en la SIC

En la Superinten-dencia de Industria la petición de Viva Colombia ya está avanzando. El pasado 26 de marzo se expidió la citación a los representantes de la firma para ampliar sus denuncias y la audiencia tendrá lugar el 29 de abril próximo. Este procedimiento es necesario para acumular la información suficiente y determinar si hay motivos para investigar o no.

Recientemente la SIC tomó una decisión en un caso en el que también estaba involucrado un aeropuerto en concesión. Se trata del aeropuerto de San Andrés y Providencia, donde hubo una denuncia de una aerolínea (Copa) por supuestos abusos en el cobro de fees y sobre-tasas en los combustibles.

La SIC sancionó en ese momento al concesionario del aeropuerto –Casyp–, decisión que fue ratificada este año. Es claro que al interior de la SIC existe interés en este tema, pues con este antecedente queda claro que es posible incurrir en este tipo de prácticas de restricción de la competencia en el sector aéreo.

Además, uno de los argumentos de los concesionarios es que tienen reserva y confidencialidad de sus contratos. Sin embargo, el Consejo de Estado falló en agosto de 2014, en cuanto a que no pueden alegar esta reserva porque sus contratos se refieren a la explotación de bienes públicos.
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