PCS en espera de señal

| 7/19/2001 12:00:00 AM

PCS en espera de señal

La competencia de la telefonía celular depende del precio de la subasta y de la decisión del gobierno de reactivar las telecomunicaciones.

Después de 5 años de buscar vía libre, todo indica que llegó el momento de que el gobierno tome las decisiones trascendentales que permitan el ingreso definitivo de los Servicios de Comunicación Personal (PCS, por su sigla en inglés). Y si bien está definido que empiecen a funcionar el próximo año, el camino aún no está claro.

Los PCS son una nueva generación de tecnología telefónica inalámbrica que reúne una serie de servicios disponibles en la telefonía celular. Es un punto intermedio entre los celulares y los sistemas móviles de tercera generación, que apenas están apareciendo en Europa. Con un aparato PCS, que no se diferencia de los celulares, los usuarios pueden tener telefonía móvil, buscapersonas, mensajerías y transferencia de datos, entre otros servicios.



Pero desde cuando el gobierno empezó a hablar de la apertura de este sistema, hace 3 años, las empresas celulares se han opuesto a su puesta en marcha, pues cuando más tiempo se demore, más posibilidades tienen de seguir explotando un monopolio que por ley solo se les amparó hasta 1999.



Para impulsar el tema, el Congreso de la República expidió una ley el año pasado que estableció los patrones para la entrada de este servicio. Se determinó dividir el país en las mismas tres zonas de la telefonía celular y dar licencias por medio de una subasta pública abierta, en la que los interesados pueden pujar por la única licencia de una región o por las tres, que lógicamente conforman una licencia nacional.



A pesar de haber transcurrido un año, el Ministerio no ha sido capaz de establecer las condiciones de la subasta ni cuál es el precio de entrada. Incluso, tuvo que esperar a que el Conpes expidiera el pasado 4 de junio un documento, desarrollo de la ley, que revalidó la entrada de estos servicios y de la subasta, y le pidió al Ministerio establecer el cronograma, el precio de entrada y la frecuencia en la que operarán, entre otros.



Estos son elementos fundamentales que están esperando ETB y EPM, en el país, que necesitan los PCS para convertirse en operadores integrados verticalmente y tener en sus manos la posibilidad de aumentar su portafolio de soluciones. En el exterior, Telefónica de España, Telecom Italia, Verizon, Ninex y Western Wireless, entre otros internacionales, para saber si participan o no en el proceso.



¿Por qué es importante que ingresen lo antes posible los PCS? Porque el modelo de crecimiento del sector de las telecomunicaciones en el país se agotó y ya no está dando los frutos que a finales del 90 permitió que crecieran la densidad telefónica, la penetración y la expansión del servicio. De hecho, Colombia pasó de una densidad telefónica de 11,4 líneas por 100 habitantes en 1993 a casi 20 en el 2000; y en menos de 6 años, obtuvo una penetración celular de más de 5% de la población. Si bien esta última es un logro, es baja frente al promedio de América Latina, que es del 9,5%.



Pero debido a la crisis económica y a la falta de incentivos que permitieran dinamizar el sector de las telecomunicaciones, este se encuentra en un crecimiento vegetativo, peligroso, sobre todo si se considera que el país ahora requiere acceder a más servicios avanzados que otorguen ventajas competitivas en un mundo globalizado. Y la única forma de hacerlo es involucrar a grandes operadores internacionales, que no encuentran atractivo el país pues ven operadores locales muy fraccionados y muy pequeños, que no permiten tener una masa crítica rentable.



Por eso, si el gobierno logra hacer atractivo un esquema de subasta de PCS, permitirá que jugadores frescos entren a competir y a buscar usuarios, no solo dentro del nicho natural de la telefonía móvil, sino en algunos segmentos de la fija, gracias a la convergencia tecnológica. Y lo más importante, ayudaría a dinamizar todo el sector, en especial el celular, "ya que una competencia cruzada, de tres, dificulta tener una situación tranquila de mercado compartido 50 y 50, e impone una competencia más sofisticada, en términos de servicios y producto", reconoce el presidente de una multinacional del sector.



Lo ideal es que las celulares saneen sus balances, capitalicen las empresas, busquen nuevos nichos de mercado y contribuyan a la reactivación, pero eso solo va a ocurrir cuando estén forzadas a hacerlo por la entrada de él o los operadores de PCS.



A qué costo



Precisamente, uno de los temas polémicos es el del precio de entrada. Mientras algunos dicen que el gobierno debe cobrar un peaje elevado, más aún en tiempos de recesión, otros creen lo contrario.



Angela Montoya, nueva ministra de Comunicaciones, quien se encuentra comprometida en sacar la subasta, dice que el precio de las licencias no corresponderá a un ánimo desbordado de esta cartera o del gobierno y que será fijado por la firma de inversión responsable del proyecto. La licitación, que se abrirá el próximo mes y se deberá asignar en diciembre. Los nuevos operadores empezarán a operar el próximo año.



Si bien las 6 celulares pagaron en 1994 la elevada suma de US$1.230 millones solo por las licencias, es claro que el momento y las condiciones del mercado eran muy diferentes a los actuales. "Este no puede ser el punto de partida, pues diferente a lo que ocurre hoy, las celulares no solo recibieron un mercado virgen, sino el derecho a explotarlo sin ninguna competencia. El país cumplió su promesa y puede entregar las nuevas licencias de PCS a un precio justo, que les permita a los usuarios gozar de una verdadera competencia, de tarifas bajas; y al país, aumentar su penetración telefónica", advierte un consultor.



Elementos de juicio



Sí hay elementos para que el precio sea bajo. En 1998, el gobierno decidió extender las 6 licencias de las celulares por 10 años más, 2004 al 2014, a cambio de US$130 millones. Eso daría un precio de US$65 millones por cada banda.



Como las licencias de PCS tendrán una duración de 10 años, 2002-2012, algunos expertos creen que los US$65 millones, a precios de hoy, serían una buena base de inicio y que la puja de la subasta dispararía el precio al mayor valor.



Un análisis realizado por una multinacional de equipo, dos años atrás, encontró que una licencia para la zona oriental podría costar US$38 millones, US$18 millones para la occidental y menos de US$12 millones para la Costa Atlántica. Si bien esto es discutible, el ejercicio muestra que el Oriente vale el doble que el Occidente y que la Costa tiene un precio negativo. Solo uniendo las sinergias operativas de las tres regiones, al usar el mismo back office e infraestructura, el negocio se torna interesante.



Y eso lo saben los interesados. Paulo Orozco, presidente de ETB, dice que una licencia nacional es la única forma de hacer interesante un negocio que va a ser muy competido. "Si bien por un lado puede ser estimulante, por el otro es peligroso, más aún si se requieren más de US$500 millones para sacarlo adelante. Por eso, quien esté desee entrar debe ir a quedarse con las tres zonas y tener claro que la competencia no es sencilla".



Orozco advierte, además, que "desde hace semanas estamos esperando el cronograma y las condiciones de la licitación que nos permitan terminar la búsqueda de un socio estratégico que sea clave como inversionista y como generador de tecnología y conocimiento, pero los acuerdos con cualquiera de las empresas con las que hemos hablado y que han mostrado interés dependen de la claridad sobre la convocatoria".



Uno de los temas más cruciales es la transparencia de la subasta, de los términos de referencia y de las reglas de juego. Para varios de los interesados en participar en esta subasta, lo ideal sería que el precio base fuera divulgado antes de comenzar la puja. Pero la banca de inversión Inverlink le recomendó al Ministerio que el precio base esté en un sobre sellado y se dé a conocer al tiempo con las propuestas de los oferentes. Aquellas empresas que ofrezcan por debajo del precio base (que solo conocerá Inverlink), quedarían automáticamente eliminadas de las rondas futuras. La puja la ganaría la mayor propuesta. Muchos de los interesados alegan que si se desea dar transparencia al proceso, lo ideal es que todos sepan de antemano a qué atenerse y si pueden o no participar.



Guerra de equipos



Así como hay una batalla de intereses entre operadores, también la hay entre proveedores de equipos. Algunos cálculos muestran que los PCS necesitarán una red, un poco más extensa que la de los celulares, que podría costar US$300 millones.



En la batalla están empresas como Siemens, Motorola, Ericsson, Lucent Technologies, Nokia, Alcatel, Nec y Nortel. Pero su inclusión o exclusión de la contienda dependerá de la frecuencia en la que el gobierno decida que funcionarán los PCS. Si bien la ley 555 de 2000 declaró la neutralidad tecnológica, esta no es fácil de determinar.



Por eso, algunos creen que al hablar de neutralidad tecnológica, la Ley se refería a la frecuencia 1.900 MHZ, en la que todos los grandes proveedores pueden competir.



Por ahora, se sabe que en el 2002 aparecerán uno o varios operadores de telefonía móvil y fija, pero aún faltan muchas etapas por superar antes de llegar a la meta.
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