| 1/23/2015 4:00:00 PM

La ingeniera

Esta santandereana, egresada de la Universidad Industrial de Santander, dirige desde Brasil la operación de Oil & Gas de la multinacional GE para América Latina.

Vestida con un sastre de impecable confección y con tacones que aumentan su elevada estatura, pocos imaginan hoy a Patricia Vega trabajando en un campo de operación petrolera. Pero la nueva presidente de Oil & Gas de GE para América Latina se precia de haber trabajado en los campos de producción y exploración petrolera en los inicios de su carrera como ingeniera de petróleos.

La ejecutiva que hoy dirige una operación de 5.400 empleados en América Latina, recuerda con orgullo que antes de graduarse como ingeniera de petróleos de la Universidad Industrial de Santander (UIS) en 1994, ya había hecho prácticas en empresas como ELF Aquitaine, Oxy y en el Instituto Colombiano del Petróleo.

Incluso durante esa etapa de su formación, esta santandereana puso a prueba su perseverancia, una de las virtudes que le han permitido escalar en su carrera profesional: tocó muchas puertas para vencer las reticencias, se convirtió en una activa estudiante que participaba en foros petroleros y se preocupó por cultivarse académicamente.

También mostró su talante, pues ya era madre y esposa, lo que la obligó a ser recursiva y crear lo que hoy denomina su “red de apoyo”, que incluía a su esposo –quien también trabaja en el área petrolera–, su mamá y familiares cercanos, para cumplir con todos los retos que le imponía su carrera. El adecuado manejo de su tiempo para atender sus responsabilidades profesionales y personales fue una de las lecciones más importantes en esa etapa de su vida.

Inició su carrera profesional en BP en el área de entrenamiento de ingenieros de perforación, donde estuvo por un año y amplió su perspectiva de la vida, pues logró avizorar las inmensas oportunidades que en el mundo se abrían para su profesión.

De BP pasó a Schlumberger, firma especializada en servicios para la industria petrolera, como ingeniera de campo en el área de registros eléctricos, un cargo que la llevó a países como Venezuela e Indonesia, entre otros.

Para 2001, una oportunidad laboral de su marido la llevó a vivir a Estados Unidos, donde aplicó para un trabajo en la firma de servicios petroleros Baker Hughes. Sin embargo, la demora en el trámite de su visa de trabajo la motivó a iniciar una maestría en desarrollo de tecnología y gerencia de ingeniería en la Universidad de Oklahoma, que le permitió mejorar su inglés y fortalecer sus conocimientos. Durante casi una década en esta compañía, escaló importantes posiciones en áreas de proyectos y tecnología, desempeñando algunos cargos de carácter global.

Una de las principales destrezas que adquirió a su paso por Baker Hughes fue el liderazgo y el manejo del recurso humano. Explica que, aunque muchas empresas dicen que el recurso humano es lo más importante, pocas se preocupan en realidad por entender qué es lo que motiva a la gente. Comprender qué impulsa a su equipo de trabajo es uno de los temas que considera más desafiantes para su carrera, pues considera que una de las claves para ascender es precisamente rodearse de buenos profesionales.

Este interés por la gerencia del recurso humano la motivó a estudiar un MBA en el programa de estudios internacionales de Thunderbird School Global Management de la Universidad de Arizona, que le ayudó a fortalecer el enfoque de gerenciamiento global, pues involucraba un componente de comunicación transcultural. Sus nuevos intereses académicos la llevaron a cambiar de trabajo y se vinculó con Halliburton en una posición más corporativa que involucraba desarrollar un portafolio de soluciones para campos petroleros, el primer año en Estados Unidos y el segundo en Panamá. Ocupando esta posición fue llamada por GE para manejar el área de Oil & Gas en América Latina, con base en Brasil, un reto que decidió asumir y en el que piensa dejar su huella.

Aunque el momento que vive la industria petrolera es de vientos en contra por la caída en los precios internacionales del crudo, Patricia Vega lo ve como un desafío para el que está preparada y del cual GE en la región latinoamericana saldrá victoriosa.

Además de la pasión por su profesión, es una completa enamorada de su familia, que define como su mayor tesoro y a la que le dedica tiempo de calidad. Con su esposo y sus dos hijas, de 21 y 15 años, participa activamente en labores sociales, ya sea ayudando a construir o reparar viviendas para los más necesitados, o haciendo aportes, pues tiene claro que “siempre hay que devolver lo bueno que se recibe y ayudar a los demás”. Una vida con propósito.
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