| 3/28/2008 12:00:00 AM

Pasos de animal grande

Los procesos de consolidación en la industria siderúrgica están en plena ebullición en Colombia. Tal vez, la razón más importante sea que todos quieren estar listos para cuando llegue la gigante Mittal al país.

A la oficina de Maurice Armitage, presidente de Siderúrgica de Occidente, Sidoc, una de las pocas compañías productoras del sector de capital colombiano, han llegado recientemente ofertas de compra por parte de gigantes de esta industria.

Lo más sorprendente es que al lado de las propuestas de Gerdau -la firma que controla a Diaco- y de Votorantim -máximo accionista de Acerías Paz del Río-, también reposa una de Mittal, que tras su fusión con Arcelor, se convirtió en el productor más grande de acero del mundo.

Mittal es un gigante siderúrgico con ventas que superan los 55.000 millones de euros al año y cuya producción es de más de 110 millones de toneladas de acero. El interés por Colombia es tan grande que Lakshmi Mittal, dueño de la compañía, prepara viaje a nuestro país. Pero Armitage no quiere vender. "Tenemos varias siderúrgicas haciendo cola para ver cuál nos saca del ring, pero no nos vamos a dejar sacar, los colombianos vamos a seguir funcionando", dice.

Al parecer, Mittal entraría al mercado colombiano con la adquisición de una de las empresas locales que aún no tienen capital extranjero y en donde sobresalen, además de Sidoc, Siderúrgica Nacional, Sidenal, y Acerías de Caldas (Acasa), hoy propiedad de la comercializadora colombiana Ferrasa.

El interés de Mittal se da en un momento de plena ebullición del mercado interno, en el cual, en el último año y medio, las fusiones y compras han sido la constante, no solo de compañías productoras, sino también de las comercializadoras que comenzaron a reacomodarse con la llegada de las brasileñas Gerdau y Votorantim.

Esta agitación tiene varias explicaciones. Una, protegerse y estar listos para una eventual llegada de Mittal al mercado colombiano y, dos, la búsqueda de consolidaciones para ganar economías de escala y mayores rentabilidades a las inversiones, ante el aumento en los precios de las materias primas como el mineral de hierro y la chatarra. "En el mundo, el precio de la materia prima está subiendo y amenazando los márgenes de los productores. Esto lleva a que ellos compren otros productores para ganar economías de escala y defender los márgenes, pero también compran distribución para maximizar el margen en la cadena de valor", explica Andrés O'Byrne, de la banca de inversión de BBVA.

Se agita el mercado

Según cifras de la Cámara Fedemetal de la Andi, el consumo aparente de acero en Colombia superó el año pasado los tres millones de toneladas, frente a 2,8 millones de 2006 (ver recuadro).

En el mundo, la consolidación del acero y la presión en los grandes grupos por rendir financieramente han llevado a estas empresas no solo a aumentar sus producciones sino a llegar al consumidor final, para asegurar mercados y alcanzar mejores precios, con integraciones horizontales y verticales. "La consolidación de la industria siderúrgica en el mundo no deja de tener efecto en Colombia. Cada vez hay menos jugadores, más grandes, involucrados en todos los sectores de la cadena. Lo que está pasando en Colombia es reflejo de los modelos de los grandes grupos brasileros que controlan y son dueños de su propia distribución", dice Carlos Zuluaga, presidente de Acesco.

Acerías Paz del Río, de la mano de Votorantim, y Diaco, guiado por Gerdau, tienen entre sus metas alcanzar producciones de un millón de toneladas anuales, cada uno. Para lograr este objetivo están aumentando sus inversiones y desarrollos en procesos internos de sus plantas. Gerdau, por ejemplo, anunció inversiones por US$6.400 millones hasta 2010 para toda su organización, lo que le permitirá aumentar su capacidad instalada en 14%. Del total de esos recursos, US$859 millones se enfocarán en América Latina, fuera de Brasil.

Pero también están consolidando su operación y adquiriendo compañías. Diaco compró en los últimos meses Aceros Boyacá y la Compañía Siderúrgica de la Sabana, Comsisa; antes había adquirido Laminados Andinos, y se menciona su interés por otros jugadores locales. Votorantim, por su parte, luego de absorber la distribuidora de Paz del Río, está en proceso de negociación con la ferretera GyJ, el comercializador de acero más grande del país, que recientemente había adquirido empresas productoras.

La defensa de los comercializadores, para no quedarse por fuera del negocio, ha sido la de integrarse hacia atrás, como lo hizo GyL. Por ejemplo, Ferrasa, cuyas ventas al año superan los $400.000 millones, adquirió a Acasa, y Fajobe integró a Tumeco, productora de tubos y a Cumesa, fábrica de cubiertas y láminas prepintadas.

Por su parte, las empresas locales, especialmente las que tienen solo producción, han tenido que moverse rápidamente para no perder mercado y conquistar a los clientes finales ante la arremetida de las multinacionales. "En Sidoc estamos fortaleciendo la comercialización puerta a puerta, llegando directamente a nuestros consumidores", dice Armitage.

Los otros jugadores que quedan sobre la mesa son los venezolanos Sidor y Sidetur. De ese país, Colombia importó el año pasado 640.000 toneladas. En este proceso de consolidación, en el que los grandes productores buscan comercializar directamente, se está especulando sobre el interés de Sidor por adquirir o montar distribución propia en Colombia.

Más abajo en la cadena están los laminadores como Acesco y Corpacero quienes, en su proceso, tienen que importar las láminas en caliente para procesarlas y enviarlas al mercado interno o de exportación. El año pasado el país importó más de 1,1 millones de toneladas de láminas, para este tipo de procesos. Estas empresas buscan aumentar su producción y llegar con más eficiencia al consumidor final. Por ejemplo, Acesco, que destina el 40% de su producción a la exportación, realizó inversiones por US$35 millones para dos plantas nuevas que entrarán en producción en junio y diciembre. En la distribución, tienen una visión distinta. "En el mercado interno buscamos desarrollar un modelo logístico que nos permita llegar con más eficiencia a las ciudades. Estamos en proceso definiendo la instalación de un centro de distribución en Bogotá", señala Zuluaga.

Sin embargo, a esta parte de la cadena también la golpean los precios altos de los insumos que importan. "El laminado en caliente que se importa está rondando los US$1.000 FOB, cuando hace un año lo estábamos comprando a US$500 FOB", agrega Zuluaga. En este escenario se extraña el proyecto que impulsó, precisamente Acesco hace seis años, para crear una siderúrgica de gran tamaño que produjera planchón y láminas de acero. "Con los precios del acero de hoy, sería un proyecto muy rentable y una solución para el mercado", dice Juan Manuel Lesmes, director ejecutivo de la Cámara Fedemetal de la Andi.

Ante esta situación, los grandes jugadores de acero no solo van a mirar la distribución sino también la transformación de mayor valor agregado, como la que realizan empresas como Acesco o Corpacero, "para meterse más en la cadena de valor y mitigar la amenaza que tiene el margen en la producción", dice un analista.

¿Qué podría pasar hacia el futuro? La opinión de la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, en los casos de integración y fusión, será fundamental para las movidas futuras y para garantizar la competencia en el sector. Las apuestas están sobre la mesa y aún antes de llegar al país, Mittal alborotó el mercado.
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