| 9/27/2012 4:32:00 PM

A paso de tortuga

Nada que arranca en forma la integración de las Bolsas de Valores de Chile, Colombia y Perú. ¿Fracaso o falta de voluntad? 

Los resultados del primer año de operaciones del Mercado Integrado Latinoamericano (Mila) son bastante agridulces.

Si bien la integración de los mercados accionarios de la Bolsa de Valores de Lima (BVL), la Bolsa de Comercio de Santiago (BCS) y la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) ha generado un mayor reconocimiento internacional de nuestros mercados al conformar la segunda plaza de la región por capitalización bursátil, y ha incentivado un ambiente favorable para algunas movidas empresariales, como la venta de Correval y Bolsa y Renta; lo cierto es que este mercado integrado no ha arrancado en forma.

Entre enero y agosto de este año las operaciones efectuadas en los mercados accionarios de Chile, Colombia y Perú a través de la infraestructura del Mila alcanzaron tan solo los US$25,4 millones en 1.266 operaciones, mucho menos de lo que se transa en una rueda diaria de cualquiera de estas plazas bursátiles. Y, por tanto, muy lejos del volumen total negociado en los tres mercados de acciones que suman los US$64.570 millones en lo que va de 2012.

Para los expertos, este bajo volumen y número de operaciones se debe a que el cumplimiento de las operaciones y los temas cambiarios todavía generan inconvenientes que hacen que los procesos no sean tan fluidos como deberían. Además, el tratamiento tributario es distinto en cada uno de los tres países, por lo que se generan arbitrajes que hacen que resulte conveniente invertir en uno u otro lado.

“Cada día se está dando un paso adelante hacia la integración, pero hasta ahora el Mila no tiene el dinamismo que esperábamos. Aún hay temas regulatorios que tenemos que adecuar para darles más flexibilidad, transparencia y eficiencia a las operaciones para que realmente seamos un mercado integrado”, afirma Diego Jiménez, presidente de Correval.

Para Gerardo Hernández, superintendente Financiero de Colombia, se ha logrado avanzar, “pero naturalmente hay temas en los cuales tenemos que seguir trabajando. Por ejemplo, hay que continuar mejorando los temas de información y educación financiera”. Pero para otros expertos también falta mayor proactividad por parte de las comisionistas de bolsa.

Según Juan Pablo Córdoba, presidente de la BVC, se puede tener toda la regulación, armonizados los regímenes tributarios, el ruteo perfectamente establecido pero, si los inversionistas, intermediarios y analistas de un país no conocen las oportunidades de inversión en los otros países, no habrá integración. Y, si bien hay algunos temas regulatorios, por ejemplo, con las emisiones primarias (para que se puedan distribuir en los tres mercados), lo más importante es promover el intercambio de información y conocimiento.

AÚN FALTA
El potencial de este mercado integrado es enorme. La capitalización bursátil –al agrupar los 554 emisores– alcanzó los US$676.612 millones al mes de agosto, un crecimiento de 12,91% en lo que va corrido del año. Adicionalmente, se habla de la posible inclusión de la Bolsa Mexicana de Valores, un mercado con una capitalización alrededor de los US$450.000 millones.

Durante ese mismo periodo, el índice del mercado S&P Mila 40 reporta uno de los mejores comportamientos a nivel global con un incremento de 8,86%.No obstante, la dinámica de las operaciones entre los países no ha respondido en dichas magnitudes. Si bien hoy es posible que cualquier inversionista de Chile, Perú o Colombia pueda comprar acciones en cualquiera de estos tres mercados, el volumen acumulado de negociaciones desde que arrancó el Mila a mediados del año pasado apenas supera los US$40 millones.

Los inversionistas chilenos han sido los más activos, con cerca de 45% de las operaciones tanto en Colombia como en Perú, que se explica por la existencia de las oficinas encargadas de manejar las inversiones de las familias más ricas del país austral. Perú, por su parte, concentra 36% de las operaciones, pero centradas en Chile, mientras los inversionistas colombianos son los menos activos, con menos de una quinta parte de las operaciones.

Al parecer, las comisionistas colombianas no han hecho mucha promoción de empresas y productos de los otros países. De hecho, parecerían estar atragantados con la gran cantidad de productos que ha sacado la bolsa en los últimos meses; como derivados, futuros de acciones y derivados de energía. Están en una etapa de aprendizaje y profundización del conocimiento que hará que se tarden en implementar muchos de estos avances para sus clientes.

Otra muestra del lento avance es que los ocho fondos de inversión creados para invertir en el mercado ampliado solo alcanzaron a agosto los US$58,04 millones.

Algunos expertos consideran que hemos entrado en un círculo vicioso donde no hay volumen porque los fondos y las personas no entran, y estos no invierten porque no hay volumen. Para romper esta cadena, los expertos sugieren, por ejemplo, permitir que las administradoras de pensiones y otros inversionistas institucionales puedan invertir en fondos y carteras colectivas de otros países.

Reguladores e intermediarios deben acelerar el paso. Es claro que este tipo de procesos toman tiempo, pero se requiere darle un mayor impulso a la integración para dejar de hablar de los beneficios que nos traerá ese proceso y comenzar a ver en verdad mayores alternativas de inversión y financiación que permitan aprovechar el buen momento que vive la región.

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