"Es una exposición de caballos donde yo puedo tocar el caballo, jalarle el pelo, montármele encima, hacer lo que quiera y no solo mirarlo desde la barrera", dice Jorge Ballén, director general de Panaca.

| 8/23/2002 12:00:00 AM

Panaca: el negocio de lo básico

Una idea con magia fue suficiente para vender un parque de vacas en países tan exquisitos como los europeos.

¿Cuántas tetas tiene una cabra? Esto, que parece uno de los más triviales interrogantes para el ser humano en pleno desarrollo tecnológico del siglo XXI, se convierte en la esencia filosófica de un negocio que pretende, mediante la interacción con la zoología doméstica, recuperar la esencia de lo elemental.



Bajo este concepto, el Parque Natural de la Cultura Agropecuaria (Panaca) no solo marcó el inicio de una nueva y exclusiva categoría mundial de parques de diversión con sus instalaciones en Armenia y la recién abierta sede de Bogotá, sino que se alista para abrir sus puertas durante los próximos 12 meses en México, Costa Rica y España.



Panaca es un negocio familiar que nació en una hamaca en una finca cafetera, en una tarde de tragos y bajo un caluroso atardecer con aroma de café. Con solo tres años de fundación, ha sido visitado por más de 700.000 personas en su original sede de Quimbaya, Quindío. En ese proyecto, la familia Ballén, liderada por los hermanos Jorge y Juan y sus respectivas esposas, se la jugó toda. Sin experiencia en el negocio, pero aprovechando el despertar turístico de la zona cafetera de mediados de la década del 90, decidieron montarse en el cuento de la diversión y hacer un parque.



Desde la óptica de empresa familiar, Panaca tiene dos aristas, la de negocio y la de sueño. Como negocio, identificó una oportunidad, creó un producto y lo fortaleció comercialmente y, al contrario de otros sueños, este sí se hizo realidad.



El negocio



Gonzalo Ballén, abuelo de la familia, identificó la necesidad de mercado que originó el negocio con una reflexión personal, "para el hombre, disfrutar hoy la vida desde lo elemental es lo más necesario; pero, paradójicamente, es lo menos ofrecido". Esta reflexión fundamentó Panaca, el antagonismo a la complejidad del entretenimiento de hoy. Precisamente, por simple y elemental, la experiencia de ordeñar una vaca, ver parir a una burra e incluso darle tetero a un ternero se vuelve trascendental para el visitante.



Para vender este concepto se reconstruyó una vivencia agropecuaria de un día, ordenando una finca con una cantidad de finquitas adentro: la de ganadería, avicultura, porcicultura, la canina, la de manejo de ambiente (reciclaje, lombricultura y compostaje), cericultura y la de los caballos. A este producto, que parece un zoológico doméstico, se le agregó magia, traducida en la interacción del hombre con la naturaleza y la zoología doméstica. "Es una exposición de caballos donde yo puedo tocar el caballo, jalarle el pelo, montármele encima, hacer lo que quiera y no solo mirarlo desde la barrera", dice Jorge Ballén, director general de la empresa.



Panaca se fortalece comercialmente con elementos claros de identidad. Es un Parque sin Coca-Cola, pues vende precisamente una concepción de volver a lo natural. Tiene un mercado potencial ilimitado, no tiene target de edad y contrario a cualquier otro parque de diversión, en Panaca juegan el niño de un año con el abuelo de 90 años, con el mismo nivel de diversión e interacción. Y a esto se suma la mascota Panaca, el puente entre la naturaleza y la humanidad.



El sueño hecho realidad



Desde la otra arista, Panaca tenía todas las características para ser uno de esos sueños que por perfecto y utópico nunca llegan a ser realidad. Los recursos eran el primer obstáculo en esta tarea. Sin embargo, esto pasó de ser sueño a obstinación, y la familia Ballén se dijo: "aunque nos quebremos, vamos hacer a Panaca". Nada les favorecía en esta dura misión. Primero, el proyecto no tenía marco de referencia, pues no había ningún parque similar que demostrara la potencialidad del negocio, y segundo, ¿quién iba a creer en un negocio donde la gente tenía que pagar por ir a ordeñar una vaca? A pesar del terremoto que en 1999 azotó la zona, y de la reticencia original, Panaca fue financiado en el 85% por el IFI, Fonade, Banco Agrario, Banco de Bogotá, IFI Leasing, Leasing Bogotá y Leasing Bolívar. "En enero del 99, se presentó el proyecto y se consiguieron los recursos. En diciembre del mismo año, el Parque abrió sus puertas al público", comenta Ballén. En solo diciembre del 99, el parque recibió 9.000 personas y en enero del siguiente año, las visitas aumentaron a 38.000.



Hoy, Panaca Quimbaya, el más completo y grande de los hasta ahora establecidos, alcanza una inversión total de US$7 millones, mientras que las inversiones de parques mecánicos pueden superar fácilmente los US$50 millones.



De Quimbaya a España



La delicada situación de seguridad del país, sobre todo en las carreteras, tocó a Panaca. Desde septiembre del 2000, después del secuestro masivo en el kilómetro 18 en Cali, los visitantes de Panaca cayeron en más del 30%. Esta coyuntura aceleró la internacionalización, que estaba proyectada para el 2004. Panaca promocionó la marca y la franquicia sobre una experiencia vivencial. "Panaca es sexo con la naturaleza, y como tal, si un inversionista no lo vive, no puede saber qué es esto. Eso no se puede vender por teléfono", añade Jorge Ballén.



El primer viaje de Panaca fue en camión y hacia la capital. Hace 6 meses, el Grupo Mágico de México, perteneciente a CIE (Compañía Interamericana de Entretenimiento), el mayor conglomerado de entretenimiento en América Latina y operador del Salitre Mágico en Colombia, los contactó para que desarrollaran el proyecto de Panaca en un terreno sobrante de 16 hectáreas en el parque de su propiedad. En un esfuerzo económico sobrehumano, Panaca Viajero, el primero en el país bajo esta modalidad, abrió sus puertas en Bogotá el 11 de julio de 2002 sin recursos para realizar una campaña de publicidad y recibió en los primeros ocho días de funcionamiento a más de 28.000 personas (cifra aproximada a la que se recibe en Quindío durante un mes). Este hecho bastó para que estos gigantes del entretenimiento los invitaran a México, en donde acaba de cerrar la negociación para la ejecución de los dos primeros Panaca Mexicanos, de cinco que se planean. El primero de ellos, en Guadalajara, se empezará a construir el 15 de septiembre del 2002, tendrá una capacidad de 12.000 a 15.000 personas diarias y espera abrir sus puertas al público al final del año. El segundo estará en Texcoco, región que por su cercanía con las pirámides de Tenochtitlan, ofrece un alto atractivo turístico.



Sin embargo, México no ha sido el único latino que ha querido tener a Panaca como su mascota. Ecuador, Panamá, Cuba y Costa Rica enriquecen la lista de pretendientes. Por ejemplo, en Costa Rica, el proyecto se encuentra en su etapa de ejecución. Con una inversión proyectada de entre US$8 y US$10 millones, abrirá sus puertas en el 2003 en Orotina, a una hora de la capital.



España también está entre los contratos firmados y se espera que sea la entrada al viejo continente. En este país, el proyecto, manejado a gestión y éxito por la consultora española MBD, con una inversión de alrededor de US$25 millones, ha despertado un gran interés en más de 8 comunidades autónomas. Entre septiembre y octubre del 2002, se decidirá dónde se establecerá el primero de los tres Panaca al estilo español, que se ubicarán en las regiones de Canarias, Toledo y Valencia. Esta compañía planea presentar Panaca en Bruselas a la Comunidad Económica Europea en el 2003 como un proyecto altruista para montar parques de este estilo en los diferentes países de la región.



Con esto, el concepto Panaca marca el inicio de una nueva categoría de parques de diversiones en el mundo, donde se impone la interacción, el realce de lo nacional y el goce de lo elemental. A partir de ahora despega con éxito su internacionalización, que se espera supere incluso las fronteras latinas y europeas y de paso conquistar los mercados asiáticos. Mientras tanto, continuará creyendo en su país y convirtiendo a la mascota Panaca en otro símbolo, que como el carriel, el café y la burra de Juan Valdés, identifique a Colombia ante el mundo.



La cifra 700.000

visitantes ha recibido Panaca desde su inicio en diciembre de 1999.

En Quimbaya, a 45 minutos de Armenia, están las 103 hectáreas que conforman Panaca, el primer parque del mundo dedicado al campo.

De las 103 hectáreas, 46 son para el parque, 6 para el hotel y 51 para cultivos.

En mínimo 6 horas se recorre el sendero ecológico de 2,8 kilómetros. Este cuenta con 7 estaciones y 4.600 animales domésticos.

Panaca recibe unos 28.000 visitantes al mes.

Desde su comienzo ha recibido más de 700.000 visitantes.

El sostenimiento del parque está en manos de 57 empresas y 18 gremios.

A finales de 1999 se construyó un hotel de 30 habitaciones para 110 personas, un centro de convenciones con capacidad para 80 personas y campamentos estudiantiles para 130 personas.

Genera 200 empleos directos.

La sede de Bogotá ocupa 16 hectáreas en el Salitre Mágico. Cuenta con 1.500 animales domésticos y emplea 140 personas.

A lo largo de sus 2,8 kilómetros de recorrido, Panaca cuenta con estaciones donde los visitantes aprenden acerca del sector agropecuario e interactúan con cerca de 4.600 animales domésticos. Entre ellas están las de Ganadería, Avicultura y Especies, Porcicultura, Trapiche y el Mundo del Perro y del Caballo.



Sin recursos para realizar una campaña publicitaria, la sede de Bogotá recibió más de 28.000 visitantes durante los primeros ocho días.
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