| 6/26/2009 12:00:00 AM

Palmeros sacan provecho del cambio climático

Bajo la sombrilla de Fedepalma, el sector palmero colombiano recibe el aval de Naciones Unidas para desarrollar el proyecto de captura y mitigación de metano más grande del mundo.

Naciones Unidas acaba de aprobarle al sector palmero colombiano el proyecto más ambicioso del país en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). El Proyecto Sombrilla MDL es el primero aprobado por la organización internacional para un sector específico -estrategia que están impulsando en todo el mundo-; el más grande en el negocio de la palma a nivel internacional y el de mayor tamaño en captura y mitigación de emisiones de metano de aguas residuales.

Fedepalma ha sido el gran artífice de este logro. De la mano del Centro Andino para la Economía del Medio Ambiente (Caema), la Federación viene trabajando desde hace cinco años en el estudio de prefactibilidad y el proceso de aprobación de Naciones Unidas. La clave para lograrlo fue la perseverancia, según Jens Mesa, presidente de Fedepalma, quien agrega que "para sacar un proyecto adelante se necesita una persona valiente y, para terminarlo, una paciente".

Colombia ya suma 15 iniciativas MDL aprobadas por Naciones Unidas, un acuerdo suscrito en el Protocolo de Kyoto que permite a los gobiernos de los países desarrollados, y a sus empresas, suscribir acuerdos para cumplir con metas de reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI) invirtiendo en proyectos de reducción de emisiones en países en vías de desarrollo, como una alternativa para adquirir Certificados por Emisiones Reducidas (CER).

Pero la magnitud del Proyecto Sombrilla MDL supera todas las expectativas. Mientras las otras 14 iniciativas en el país generan, en conjunto, 1,3 millones de CER anuales, la de los palmeros tiene un potencial de colocar 757.067 en el mismo periodo y una duración de 21 años. "Con este potencial, en un escenario conservador, se generarían ingresos adicionales para el sector de alrededor de US$7,5 millones anuales", señala Claudia Mora, viceministra de Ambiente.

Adicionalmente, se abre la posibilidad de cogeneración energética, pues el proceso de transformación del gas metano en biogás produciría entre seis y siete veces más energía de la empleada por el sector palmero, la cual puede ser vendida al mercado, o en zonas no interconectadas.

Este proyecto tiene un valor adicional para el sector en Colombia: le permite diferenciarse de los polémicos productores asiáticos, responsables de más del 80% de la producción mundial de aceite de palma.

La paciencia y el papel del gremio fueron claves para que el proyecto se hiciera realidad. "Fue un proceso tenaz, pero lo sacamos adelante a pesar de que hubo quienes nunca creyeron que lo fueran a aprobar", comenta Miguel Ángel Mazorra, director ambiental de Fedepalma, para quien este esfuerzo se verá reflejado cuando Naciones Unidas insista, en la Conferencia de Clima de Copenhague en noviembre próximo, en su intención de promover proyectos sectoriales que aprovechen mejor las economías de escala.

A este respecto, Thomas Black, director ejecutivo de Caema, sostiene que el proyecto es el primero sectorial a nivel mundial y se da "en un momento en que Naciones Unidas busca que sectores completos reduzcan emisiones y Fedepalma ya se posicionó como el primero en hacerlo. Esto le brinda un lugar de liderazgo local e internacional y la perfila como líder mundial en la mitigación del cambio climático".

El camino recorrido

La idea de desarrollar el proyecto surgió en el momento en que las partes de Naciones Unidas acordaron un sistema de reducción de emisiones en la reunión de Marrakech, en 2001, cuando tomaron fuerza los MDL. Cuando se determinaron los GEI que acentúan el cambio climático, salió el metano, un subproducto que se genera en las lagunas montadas para los sistemas de tratamiento de aguas residuales en las empresas palmeras. Las lagunas, construidas inicialmente para evitar los problemas de contaminación de fuentes hídricas, resultaban ser grandes generadoras de metano. Sin embargo, recuerda Mazorra, "a la empresa Palmeiras se le ocurrió carpar su laguna y, a través de un proceso de limpiado del metano, utilizarlo para generar energía eléctrica, ese fue el punto de referencia para iniciar el proyecto".

Con una inversión que se estima en $1.000 millones, era importante definir la factibilidad del proyecto para replicarlo en otras plantas. Con el modelo de Palmeiras en mente, Fedepalma buscó la asesoría de Caema para evaluar la posibilidad de llevarlo a las 50 plantas de beneficio que funcionaban en ese momento en el país. El director ambiental de Fedepalma comenta que "la viabilidad de desarrollar un proyecto de esta envergadura, a la larga, era audaz. Fuimos perfeccionando la idea y la respuesta de los expertos internacionales fue que era perfectamente viable y, además, nos retaron y nos dijeron que si nosotros lográbamos desarrollar un proyecto de esta naturaleza, sería algo espectacular dentro del marco del Protocolo de Kyoto".

Desde ese momento se dio inicio a la concientización de los palmeros, para quienes en 2001 la idea resultaba extraña. "Pensaban que un loco que estaba desarrollando la gestión ambiental les iba a hablar de una cosa absolutamente esotérica", sostiene Mazorra. Pero en 2002 la idea ya había adquirido el respaldo de la junta directiva de Fedepalma y el gremio decidió financiar el estudio de prefactibilidad, contratado a Caema. "Hubo momentos en que sentimos desasosiego porque los plazos son muy largos. Además, hubo cambios en las exigencias y tuvimos que hacer ajustes al proyecto en reiteradas ocasiones", recuerda Jens Mesa.

La socialización de la información se hizo en la totalidad de las empresas del sector, 39 decidieron embarcarse en el proyecto y tras desarrollar un instrumento de vinculación de la representación de las empresas a Fedepalma, 32 de ellas firmaron el contrato. De eso hace ya cinco años, tiempo durante el cual la labor de Fedepalma hizo que ninguna de ellas abandonara la iniciativa y llegaran a la auditoría de validación del proyecto, a cargo de la firma noruega DNB. "Hacia finales de 2006, vinieron los expertos de DNB a hacer la visita y expresaron a las plantas que no había ninguna duda sobre la adicionalidad, el requisito más importante para este tipo de proyectos", dice Mazorra.

De ahí en adelante comenzaron los trámites con Naciones Unidas, que tomaron cerca de tres años -lo que tarda en promedio la organización en aprobar proyectos MDL-, hasta su aprobación final el pasado 25 de mayo. Ahora la situación cambia nuevamente. "Estamos en una etapa que rompe la inercia de confort que traíamos, Fedepalma llevaba las riendas y ahora pasa a manos privadas pues pasamos de la aprobación a la venta de CER", señala Luis Eduardo Betancourt, gerente general de Unipalma.

Por su parte, Fabio González, gerente de Palmas del Cesar, explica que se ha cumplido con una primera etapa muy importante porque deja de ser un proyecto a convertirse en una realidad. "Ahora viene lo más importante: ejecutarlo", dice.

Mucho por venir

El proyecto será un trampolín para el sector palmero del país. Durante los primeros 15 días de publicada la noticia en el sitio oficial de Naciones Unidas, se habían recibido más de 20 llamadas de diferentes partes del mundo, interesados en conocer la experiencia. "Este es un muy buen proyecto, que le va a dar mucho brillo al sector palmero por su tamaño, por ser sombrilla, por los criterios tecnológicos aplicados, por su formulación y por su posibilidad de expansión de generación de energía y captura de recursos", afirma Fabio Arjona, director ejecutivo de Conservación Internacional en Colombia.

Sin embargo, aún falta completar el proceso de asimilación por parte de los privados. Se espera que este año una tercera parte de las empresas cobijadas comiencen las adecuaciones para la captura y mitigación de metano, primera fase del proyecto. Para 2011 se estima que todas empresas tengan carpadas sus lagunas y se dé inicio a la generación de energía. Y desde 2012 se proyecta comenzar la etapa de cogeneración de energía del sector.

"Este proyecto es una clara muestra de que invertir en el medio ambiente sí paga. El sector regulado siempre ha visto el medio ambiente como un obstáculo a la producción, pero el proyecto de Fedepalma está demostrando que, a pesar de los costos, las ventajas y beneficios se verán retribuidos de forma beneficiosa, generando de paso un impacto positivo ambiental", sostiene la viceministra de Ambiente.

Después, habrá que pensar en la mejor forma de invertir los recursos de la venta de CER. El Ministerio de Ambiente insistirá en que se haga en temas ambientales como reforestación o en mecanismos de producción limpia; es decir, en proyectos que podrían resultar en más MDL. Así se cerraría un círculo virtuoso porque disminuiría la vulnerabilidad del sector agrícola al cambio climático, fundamentalmente por su dependencia de fuentes de agua.

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