| 12/12/2003 12:00:00 AM

(OPORTUNIDADES DE NEGOCIO)

Colombia debe evaluar con rapidez las oportunidades que le ofrece el mercado chino. Nuestros vecinos ya lo hicieron.

"Estamos buscando incentivar a los empresarios colombianos para aumentar el comercio de Colombia a China", Wu Changsheng, embajador de China en Colombia.



Para los conocedores del mercado chino, allí están todas las oportunidades. Sin embargo, para que los colombianos vendan o inviertan en esa nueva caldera económica global se requiere el esfuerzo conjunto y permanente de gobierno y empresarios para superar obstáculos que no enfrentamos en otros mercados, como las enormes diferencias culturales, la distancia geográfica y la tramitomanía china. Estas barreras ya fueron superadas por algunos vecinos latinoamericanos, que convirtieron al país asiático en uno de sus principales socios comerciales, incluso a pesar de la amenaza que representan los bajos costos y la gran capacidad de producción de China.

Colombia apenas comienza a dar unos pasos tímidos con el país asiático mediante las gestiones de algunas entidades gubernamentales y empresarios de sectores como minería, agricultura y producción de insumos textiles. Monómeros Colombo Venezolanos, una de nuestras más tradicionales empresas, encontró en el mercado chino la oportunidad para colocar sus excedentes de producción. Luis Fernando Salazar, gerente de la compañía, afirma que "hay que aprovechar la ventaja en precios de los contenedores vacíos que regresan después de dejar sus productos en nuestro país, el costo por tonelada a China para nuestros productos (solo US$55) puede ser menor que a otro país suramericano".



Otros lo están haciendo

En palabras de Walter Molano, uno de los principales analistas de mercados financieros emergentes, los países más grandes de Latinoamérica "tienen en China a un socio capaz y dispuesto, que consume activamente sus productos. No busca la manera de mantenerlos lejos de su mercado". Según Molano, China es el mayor consumidor de commodities latinoamericanos. Brasil ha exportado US$4.300 millones a China en los primeros nueve meses del año, una gran parte de los cuales corresponde a productos vegetales (fruta y soya) y minerales. Por su parte, la economía peruana se ha favorecido por la exportación de harina de pescado y metales; en 2002 las ventas a ese país alcanzaron US$731 millones. En China son muy apreciados la carne, la celulosa, el cobre y otros minerales de origen chileno; las exportaciones hasta septiembre de 2003 ya superaron los US$1.600 millones. Argentina busca convertir a los chinos en sus terceros socios comerciales, para lo cual el presidente Néstor Kirchner encabezará una delegación de empresarios que visitará Beijing en 2004. Mientras tanto, Colombia permanece dormida. Este año, las exportaciones se aproximarán a US$40 millones con minerales y productos químicos, principalmente.



Commodities o valor agregado

Las oportunidades van más allá de los commodities, por ejemplo, la compañía brasileña Embraco, mediante un joint venture con un fabricante local, produce en Beijing compresores y sistemas de refrigeración para el mercado asiático y México le exporta a China equipo de oficina y procesamiento de datos, entre otros.

Según Wu Changsheng, embajador de la República Popular China en Colombia, quien se muestra preocupado por las pocas exportaciones colombianas, las mayores oportunidades están en los productos agrícolas, la industria textil, los productos de cuero, el café procesado y las confecciones que incorporan diseño y calidades especiales, como la ropa interior.

En concepto de Manuel Guerrero, profesor de la cátedra "Cómo negociar con China" en la Universidad de los Andes, Colombia debe exportar productos como esmeraldas y chocolates, pero teniendo en cuenta algunos ajustes como la presentación y el empaque. El sinólogo Guillermo Puyana opina que es posible ir más allá de los commodities y pensar en productos como las autopartes, sin dejar de lado la oportunidad de invertir en sectores como la construcción tanto en vivienda (China encara un serio déficit habitacional) como de pequeñas obras de infraestructura. El ex embajador Rodrigo Querubín explica que "Colombia tiene una gran oportunidad en diseño, se pueden buscar alianzas para confeccionar con textiles y mano de obra china pero con el valor agregado del diseño colombiano".



Obstáculos en el camino

Alvaro Escallón Villa, ex embajador en Beijing, coincide con el actual embajador de China en Bogotá en que a los empresarios colombianos "les falta constancia y persistencia para hacer negocios". Esas son virtudes necesarias porque para entrar al mercado chino hay que superar una verdadera muralla de problemas institucionales. En su reciente visita a Colombia, el vicepresidente de la Comisión Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China, Chen Siwei, reconoció que China es una economía de mercado que todavía no funciona perfectamente.

Para los empresarios colombianos, hay obstáculos como la falta de concertación entre los gobiernos para establecer las condiciones fitosanitarias para el ingreso de productos agropecuarios y para eliminar incontables trabas administrativas y burocráticas. Para William Sánchez, gerente de Griffin Colombia, exportadora de fungicidas, "gestiones como la confirmación de las cartas de crédito de los clientes son cada día más costosas". Finalmente, pocas empresas colombianas tienen capacidad para suplir la gran demanda del mercado chino en productos de consumo masivo.

No obstante, en la medida en que los empresarios descubran que China tiene un régimen comunista que acepta cada vez con menos reato el libre mercado, que la distancia cultural entre los dos países es salvable y que el país asiático ve en Latinoamérica un importante socio comercial, este será un mercado crucial para el futuro de Colombia, como ya lo es para algunos de nuestros vecinos.
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