| 6/8/2006 12:00:00 AM

Ojos bien abiertos

Aunque la incidencia de la clonación de tarjetas débito y crédito en Colombia es proporcionalmente baja frente a la de otras modalidades delictivas que afectan al sector financiero local, su frecuencia crece. Alerta.

Cuando Rodrigo llegó al cajero con la certeza de que ya le habían pagado su sueldo, descubrió aterrado que alguien, unos minutos antes, había hecho el retiro por él. Y lo peor, lo había hecho supuestamente con la misma tarjeta que tenía en sus manos. ¿Cómo era posible? Acababa de ser víctima de las bandas de clonadores de tarjetas que hoy azotan el país. Aunque aún no hay cifras consolidadas de este fenómeno delictivo en Colombia y los bancos se niegan a divulgar las suyas al respecto, hay consenso en el sector sobre su creciente importancia y el apremio por emprender acciones más efectivas.

Uno de los pocos indicadores de conocimiento público es el relacionado con las quejas que recibe la Superintendencia Financiera (SFC), entidad que el año pasado contabilizó 277 que clasificó como 'fraude electrónico'. La tendencia de 2005 fue creciente y empezó el primer trimestre en 37 casos, para terminar el último con 94. Según fuentes internas de la SFC, en lo corrido de 2006, la incidencia del delito es todavía mayor. "En estos 5 meses hemos capturado dos bandas dedicadas a la clonación de tarjetas; incluso, capturamos recientemente al cerebro de una de ellas, alias 'El Argentino', a quien buscábamos desde hace varios años", afirma el mayor Norberto Mujica, jefe del Grupo Contra Atracos de la Dijin.

Pero 277 fraudes en un universo de 895 millones de transacciones electrónicas, que fue el total realizado por los colombianos en 2005, según la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), es poco. "El problema es que no hay estadísticas que agrupen los datos tanto de los afectados por estos delitos como por los de quienes luchamos para su erradicación. No obstante, lo que sí puedo asegurar es que el 'skimming' —copia de la banda magnética o clonación de tarjetas— crece y, según algunos, está en un nivel alto de casos superado apenas por países muy afectados, como México y Brasil", alerta el mayor Mujica, de la Dijin. Sin duda, tanto el sector financiero como los usuarios pueden perder mucho si no abren bien los ojos.



Acciones concretas

Las entidades financieras, sin excepción, trabajan en coordinación con las autoridades para reducir sus altos costos actuales y potenciales por causa de este flagelo. De hecho, mientras en 2005 la SFC reportó 277 quejas por fraude electrónico en el país, en el primer trimestre de este año, Bancolombia —el único banco que mostró sus cifras a Dinero— registró 650 clientes afectados solo por la clonación de sus tarjetas débito y tuvo que cancelar unos $1.800 millones por sus reclamaciones. No obstante, ellos representan menos del 0,00002% de sus clientes totales. "El incremento de este delito en términos absolutos es alto, pero en proporción a los demás su incidencia es muy baja", aclara Patricia Cárdenas, presidenta de Asobancaria.

El sector coincide en que no hay más culpable que los delincuentes, pero también en que es una responsabilidad de bancos, clientes, redes, franquicias y autoridades competentes administrar y minimizar los riesgos que se derivan de estos hechos delictivos. "Por nuestra parte, trabajamos los 365 días del año en la prevención de fraudes. Además, constantemente actualizamos nuestros sistemas y periódicamente realizamos millonarias inversiones en tecnologías que nos ayudan a prevenir nuevas amenazas", aseguran voceros de las áreas encargadas de manejar el tema de fraudes en Bancolombia.

"Visa y sus bancos miembros han hecho inversiones en programas, procedimientos y técnicas de administración de riesgo, como la red neuronal, que identifica el fraude potencial al compararlo con el patrón de consumo del cliente. Otros ejemplos son el microcircuito, tecnología implementada en otros países y que se encuentra en proceso de evaluación para su puesta en marcha en Colombia —ya la tiene MasterCard—. También Verified by Visa, el sistema para compras en internet que verifica que las transacciones realizadas por la red sean seguras. Como industria, los jugadores estamos muy unidos en la campaña contra el fraude, y cada uno juega un papel importante en el mismo", agrega un vocero de Visa.

Por eso mismo, los bancos alertan sobre la importancia de evitar las malas utilizaciones del producto, por parte de los usuarios, a quienes sugieren seguir estrictamente las recomendaciones de uso dadas por ellos para evitar los fraudes (ver recuadro). "Claro está que también hay otros casos en los cuales la habilidad de los delincuentes para idear nuevas técnicas es realmente increíble", agrega otra fuente del sector.

El objetivo entonces es frenar en Colombia la actual tendencia creciente del problema, tal como se registra en el mercado internacional. "La buena noticia es que el índice de fraude en el mundo está en los niveles más bajos de la historia, y hoy solo US$0,06 de cada US$100 de facturación se deben a eso, cuando en los 90 eran US$0,14. La diferencia es que hoy es un tema abierto, hay mucha más información y este tipo de cifras no eran públicas", concluye un vocero de Visa.
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