| 10/1/1994 12:00:00 AM

Oficinas Con futuro

Oficinas Con futuro

El mercado de oficinas abiertas asciende a $75.000 millones, es decir 0,2% del PIB.

Desde hace veinte años, los sistemas modulares de oficina han venido transformando el concepto de espacio en los sitios de trabajo en todas partes del mundo.

Paneles de diferentes alturas y muy distintos materiales, con superficies horizontales de trabajo individual o en grupo y con facilidades para la instalación de redes de fluido eléctrico y de comunicaciones, han desplazado el mobiliario convencional de las oficinas.

Hoy en día se cuentan por millares los funcionarios de cuello blanco instalados en estaciones de trabajo modulares. Esta revolución en el amoblamiento de las empresas se inició en Estados Unidos cuando la firma Merman Miller lanzó el sistema Action Office, a finales de los sesenta. Su creador fue Robert Propst, un escultor y profesor universitario que nunca se imaginó que su invento iba a transformar las oficinas en todo el mundo.

"¿Cuánto sabemos sobre la oficina como un espacio para los seres humanos? ¿Cuál es su finalidad en el presente? ¿Qué tan bien funciona?". Son algunos (le los interrogantes que Propst trató de responder en "La Oficina, un espacio basado en el cambio", libro publicado en 1968 por Herman Miller para promover el concepto de sistema de oficina, algo que se ha convertido en el mejor sinónimo de la empresa moderna.

En Colombia, la industria de oficinas abiertas ha sido una de las más dinámicas y con mayores tasas de crecimiento en ventas durante los últimos años, debido al boom de la construcción y a los procesos de modernización que adelantan las empresas.

Aunque es demasiado temprano para constatarlo, la apertura le ha permitido al sector productivo acceder a nuevas tecnologías para el tratamiento de la información y a conceptos organizacionales que han estimulado la demanda de un mobiliario a tono con los nuevos tiempos.

Si bien no existen cifras comprobadas, se estima que hoy en día el mercado de oficinas abiertas asciende a $75.000 millones, es decir 0,2% del PIB. De mantenerse el actual ritmo de aumento en la demanda, las ventas anuales del sector superaran los $100.000 millones antes de dos años.

Las ventas de casi todos los mayores productores de sistemas de oficinas tuvieron incrementos de 50% y más, durante 1993. Las empresa de mayor dinamismo fue Muebles Wonderful, actual representante de la firma Steelcasel, y en segundo lugar Quattro.

Colombia posee la industria de sistemas modulares de oficina más desarrollada en Latinoamérica, además de una posición geográfica privilegiada que le ha permitido a los fabricantes nacionales de mayor tamaño no sólo exportar sino montar fábricas en Venezuela, Ecuador, Chile y varios países centroamericanos.

¿Cómo está compuesto el negocio de oficinas abiertas en el país? Teniendo en cuenta que son pocos los productores cuya participación supera el 10% de las ventas del sector, el mercado se distingue por su relativamente baja concentración. La mayor participación la tiene Carvajal, gracias al cubrimiento que ofrece en todo el territorio nacional. Le siguen Multiproyectos, Depanel, Righetti, Quattro, Teka y Knoll. Pero existe una multitud de pequeñas firmas que facturan menos de $500 millones.

Entre otras cosas, esto sucede porque el mercado ofrece una amplia gama de calidades y precios, aun entre los siete grandes mencionados arriba. En efecto, el costo de una estación de trabajo puede ir de $500.000 a $4.000.000, dependiendo de sus especificaciones.

Este hecho determina la existencia de nichos de mercado, a los cuales los fabricantes dirigen sus esfuerzos comerciales.

Como es natural, el exigente mercado corporativo es atendido por los productores más grandes.

Aquellas empresas que saben que las decisiones de compra de un sistema de oficina requieren de una refinada asesoría, prefieren acudir a los fabricantes de reconocida capacidad técnica aunque les resulte más costoso. "Es como cualquier otra inversión de largo plazo", dice Jorge Ernesto Escobar, gerente de producto de la división muebles de Carvajal.

El negocio de las oficinas abiertas llegó a Colombia a comienzos de los setenta de la mano del Grupo Gercol, primer licenciatario que tuvo Herman Miller en el país.

Sin embargo, el producto no logró posicionarse sino a mediados de los ochenta cuando Carvajal apoyó con una agresiva campaña publicitaria el lanzamiento de su marca Multiespacio. De hecho, este término llegó a convertirse en la denominación genérica que los consumidores empleaban para referirse a los sistemas de oficina.

Con el paso del tiempo, Multiproyectos adquirió la licencia de Herman Miller y surgieron nuevos competidores locales que desarrollaron sus propios sistemas a partir de patrones diseñados en el exterior.

Righetti, por ejemplo, que se había caracterizado como proveedor de puestos para eventos feriales, produjo un sistema estructural de aluminio a partir de un perfil suizo.

De Hunter Douglas, una compañía holandesa especializada en la fabricación de persianas y divisiones piso-techo, se desprendió Quattro para atender exclusivamente el mercado de oficinas abiertas.

Asimismo, Teka sacó al mercado un sistema muy competitivo en precios y que, por lo mismo, ha gozado de aceptación.

Depanel, que había sido un proveedor importante de divisiones piso-techo de Carvajal, lanzó su propio sistema en 1986. Hoy en día es el fabricante más avanzado en la conquista de mercados externos al punto que está diseñando una estrategia para montar una fábrica en el mercado europeo.

"La empresa está conformada por células autónomas que asumen sus propias responsabilidades de producción y comercialización", lo que ha facilitado su establecimiento en otros países, explicó Javier Ramírez, director general de Depanel.

Por su parte, la marca internacional Knoll colocó en el mercado un producto de alta especificación. Representada inicialmente por Demarca, en la actualidad Knoll está asociada con Pizano.

Con la apertura, se ha visto fortalecido el negocio de oficinas abiertas. Basta señalar que durante el primer semestre de 1994 las importaciones del sector muebles crecieron 80% con respecto al mismo período del año anterior, según estadísticas del Dane.

En efecto, los fabricantes nacionales están importando componentes en condiciones mucho más favorables que en el pasado. Esto ha permitido "mejorar la estructura de costos", dice Fernando Piza, gerente comercial de Quattro.

Por su parte, Nora de García gerente general de Teka, considera que "la llegada de inversionistas extranjeros, más familiarizados con los sistemas de oficina, ha generado negocios interesantes".

Pero el efecto más notable de la apertura ha sido la sofisticación del producto. "Los fabricantes se han visto obligados a mejorar la calidad de los sistemas que ofrecen a los consumidores locales, que ahora tienen acceso a sistemas importados", dice Ricardo Villarreal, director general de Multiproyectos.

Lo anterior ha llevado a que los productores nacionales se preocupen por obtener un certificado de homologación acorde a los patrones de calidad internacional. La entrada de Steelcase, el mayor fabricante de sistemas de oficina en Estados Unidos, ha representado una saludable competencia para los productores nacionales de altas especificaciones.

Hasta el momento, el consumidor colombiano estaba acostumbrado a definir la compra de sus sistemas modulares básicamente por la diferencia de precios". Con el ingreso de la competencia extranjera, las especificaciones del producto empezarán a ser determinantes para cualquier elección.
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