| 1/25/2002 12:00:00 AM

Número mágico

El 123, número único de emergencias de Medellín, es un modelo de gestión para el país y Latinoamérica.

En la provincia de Castilla -La Mancha, la tercera más grande de España, un grupo de ingenieros colombianos de la firma Procálculo estuvo capacitando, entre septiembre y noviembre del año pasado, a los operarios y técnicos del número único de emergencias de esa región. Su objetivo es replicar el modelo que funciona en Medellín hace poco más de un año y que logró disminuir en 20% los delitos que se cometían en la capital antioqueña y en el Valle de Aburrá, al igual que los accidentes de tránsito, gracias a que la centralización de toda la operación de las entidades que atienden las emergencias de la ciudad optimizó sus recursos.



Desde hace cerca de 2 años, Procálculo, junto con la empresa canadiense Positron, ganó la licitación para entregar el soporte tecnológico al número único de emergencias y seguridad de Medellín, el cual está operando desde finales del año 2000, bajo la dirección de Metroseguridad. Concentró en uno solo los más de 80 números que atendían las emergencias de 24 entidades, desde la Policía, el DAS y el Ejército Nacional, hasta la Secretaría de Tránsito, la de Salud y la Oficina de Atención de Desastres.



Hoy reciben más de 22.000 llamadas diarias que atienden 16 operadores y 25 despachadores y que, en cuestión de minutos, responden a las emergencias. "Además de optimizar los recursos y tener una comunicación armoniosa con la ciudad, el 123 les ha permitido a las instituciones recuperar su credibilidad en la población. Antes, las demoras en la atención eran evidentes. Hoy, en un promedio de 4 minutos, las autoridades llegan al lugar de la emergencia", dice Isaac Gaviria, director de Metroseguridad.



Esto es posible porque tienen toda la información georreferenciada y pueden ubicar los sitios de donde provienen las llamadas y el lugar de la emergencia. Así mismo, más de 200 vehículos, entre ellos patrullas y ambulancias, también son ubicados en el mapa, de manera que el despachador pueda enviar los más cercanos al sitio donde se reportó la emergencia.



Además, están contactados con la vigilancia privada, con las alarmas comunitarias de barrios populares y con las 120 cámaras de seguridad que están instaladas en la ciudad. Ahora, el sistema está trabajando en involucrar la red de semáforos, de tal manera que en robos o secuestros puedan formar un gran trancón que impida la movilización de los delincuentes.



Las bombas en el parque comercial El Tesoro, el parque Lleras y en la cadena radial Caracol fueron su prueba de fuego. En menos de tres minutos, los bomberos, la policía, las ambulancias, el CTI y la Defensa Civil llegaron a los sitios, los acordonaron y realizaron el bloqueo de vías para hacer corredores que facilitaran la evacuación de los heridos y su traslado a los centros asistenciales. Con ventajas adicionales: por ejemplo, en el tema de salud paralelamente cuentan con la base de datos de las personas que están afiliadas a las EPS y con ello facilitan el envío a determinadas clínicas u hospitales. Además, realizan inventarios al día del número de camas disponibles, así como de los médicos, cirujanos y especialistas que puedan atender eventuales emergencias.



Expansión



San José de Costa Rica y Medellín son las únicas ciudades en Latinoamérica que cuentan con este modelo. Pero ya Bogotá y Cali, y ciudades de otros países, como México, Venezuela o Argentina han puesto sus ojos en el esquema paisa. Bogotá, por ejemplo, está adelantando su estrategia (ver recuadro) y los modelos de financiación. La adquisición y mantenimiento de este sistema puede tener un valor cercano a US$1 por habitante/año y en el caso de la capital de la República, según estudios de la Secretaría de Gobierno, para generar cerca de US$6 millones al año se requeriría una contribución cercana a US$0,25 mensuales por suscriptor de teléfono, celular, troncalizado o PCS. En su etapa inicial, en la capital antioqueña, según el coronel José Javier Toro, ex director de Metroseguridad e impulsor del proyecto, la inversión superó los $18.000 millones, entre ellos, $4.000 millones de la plataforma tecnológica.



El futuro es la integración de los números únicos de emergencia de las distintas ciudades y, como lo explica Marta Cifuentes, representante de la Unión Temporal de Procálculo y Positron, "se trata de un número único de seguridad para que la información local sea valiosa para el resto del país".



Sin duda, las ciudades en el país vienen moviéndose en unos desarrollos que si bien tienen qué ver con todos los modelos internacionales, han logrado adaptarlos a lo local con gran éxito. El TransMilenio en Bogotá, el número único de emergencias en Medellín y la modernización de los puertos en las ciudades costeñas son algunos ejemplos de la creatividad e innovación que ve con buenos ojos el resto del continente.







Bogotá, en sintonía

Antes de terminar febrero, el alcalde Antanas Mockus expedirá un decreto para conformar la comisión de trabajo con los secretarios y jefes de 7 instituciones distritales en temas de seguridad y convivencia para que en un término de 3 meses entreguen las recomendaciones para la creación del número único de emergencias y seguridad 123 en la ciudad. En forma simultánea, la Cámara de Comercio contratará una investigación para definir cuál sistema de comunicación operaría y cuáles diseños específicos deberían tenerse en cuenta para su montaje. El objetivo de la administración distrital es que antes de finalizar el año se tengan establecidos los modelos, formas de financiación y definidos los aspectos técnicos. Aunque no se ha establecido el costo total, este dato permite determinar el tamaño de la inversión: solo para atender el 112 de la Policía se necesitan más de $30.000 millones. Pero, al involucrar más entidades, el costo podría disminuir.
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