| 3/20/2015 9:00:00 AM

Las nuevas apuestas de Colpatria

Después de tres años de la alianza con Scotia, y tras la consolidación de AXA como nuevo socio en seguros, Colpatria mira nuevas opciones de negocio. Abrirá una unidad de infraestructura.

Tras una época muy dura a finales de los 90, el Grupo Colpatria logró reinventarse y consolidarse en cuatro unidades de negocio: banca, seguros, construcción y la unidad de inversión. Pero una de sus principales movidas fue buscar socios y diversificar riesgos en un periodo que, como lo califica su presidente Eduardo Pacheco, ha significado 15 años muy buenos de la economía del país. “Aprovechamos el cuarto de hora de Colombia y nos asociamos con firmas de talla mundial”, dice.

Los canadienses de Scotia llegaron hace tres años al banco –el principal negocio del Grupo Colpatria, donde antes había estado GE– y posteriormente al fondo de pensiones Colfondos, en donde en cada una de esas operaciones el jugador internacional tiene 51%. Hace poco más de un año, la francesa Axa llegó al negocio de seguros a acompañar a Colpatria, también con un poco más de la mitad de la operación.

“En estos joint ventures seguimos muy involucrados en la administración y a ellos les interesa que sigamos así por el conocimiento que tenemos del mercado local”, agrega Pacheco. Pero ahora viene una nueva etapa. El Boston Consulting terminó un estudio para el Grupo Colpatria y se aproximan una serie de ajustes en la operación. Por un lado, dentro de las alianzas y, por otro, frente a la estructura misma de la holding y los negocios que abordará.

En el frente de las alianzas vienen nuevas incursiones, aprovechando el conocimiento del socio, pero también el know how de Colpatria en el mercado colombiano. De hecho se avanza en el desarrollo con mayor profundidad del esquema de microcrédito. “Esto es como el matrimonio: si uno no se comporta de cierta forma, se acaba. Nos tenemos que volver conscientes de que hay que estar presentes y entregar un valor agregado”, dice Pacheco.

Y de cara a la estructura de la holding vendrán algunos reacomodos en negocios, entre los que sobresale la creación de una nueva unidad para el desarrollo de negocios de infraestructura, que será como una banca de inversión encargada de estructurar proyectos y sacarlos adelante.

Los ladrillos y el asfalto

Uno de los negocios que ha mirado con mayor interés el Grupo Colpatria en los últimos años es el de infraestructura. Participó, junto con socios antioqueños, en la que se ha considerado una de las obras emblemáticas de las nuevas vías colombianas, Cajamarca-Ibagué.

También se alió con el fondo internacional Ashmore, en Concesia, para participar en los procesos de licitación de las vías de cuarta generación (4G), sin que hasta ahora haya tenido éxito.

Aunque la Constructora Colpatria tiene un área de infraestructura y ya hay plataformas que operan, la recomendación del consultor fue generar una nueva unidad de negocios. “Vamos a separar lo que llamo pegar los ladrillos de lo que es la estructuración, de conseguir los flujos de caja, de traer la plata. Crearemos una unidad nueva que se dedique a eso porque sentimos que allí hay un potencial muy grande”, advierte Pacheco.

En el caso de la Constructora, en Colombia sigue muy fuerte en el tema de vivienda, pero también muy enfocada en capitales como Bogotá, Medellín y Cali. Para Pacheco, el reto es mirar nuevos mercados. “Tenemos que ir a más ciudades intermedias donde hay unas que están jalando”, señala.

Este negocio se ha internacionalizado, llegando a países como Perú y México. En este segundo país los resultados favorables están impulsando la búsqueda y definición de una nueva ciudad para ingresar, después de Querétaro y Puebla. Su ventaja es la alta rotación del inventario, lo que hace más eficiente la operación.

Además de las apuestas nuevas, también analizan la posibilidad de reenfocar la estrategia. “Estamos pensando en salirnos de la construcción distinta a vivienda”, dice Pacheco. De hecho en Perú solo funciona vivienda.

Los financieros

En el campo de sus aliados financieros también se aproximan movimientos. “El foco del banco tiene que estar muy centrado en la parte al detal y siempre hemos tenido la iniciativa de hacer cosas distintas. Lo que nos tiene muy entusiasmados en este momento es el microcrédito”, anuncia Pacheco, negocio que podría ascender a $1 billón.

La idea es apalancarse en la experiencia de Scotia en otros países de Latinoamérica, como Chile, lo cual le representará a la entidad cambios importantes, como el montaje de unas 60 a 70 oficinas adicionales. Además, aunque estará al interior del banco, se manejará aparte, como sucede hoy con el negocio de tarjetas de crédito –en el que Colpatria es el mayor expedidor de plásticos, con casi 2 millones– o el de los servicios adicionales que presta la distribuidora de energía Codensa.

Aunque el banco ha hecho aproximaciones con otras firmas para adquirir negocios de microcrédito, aún no se ha llegado a acuerdos. “Miramos opciones, pero si no podemos comprar nada, nos toca arrancar de cero, si se puede comprar algo, lo miraríamos”, advierte Pacheco.

También se espera una mayor profundización en las operaciones de derivados en el país, negocio en el que Scotia es uno de los principales jugadores en el mundo, al igual que la llegada de recursos de fondos del exterior que permitan apalancar y financiar grandes operaciones. De hecho, por esta vía Colpatria participó en la financiación de la compra de Hamburguesas El Corral por parte de Nutresa.

En el campo de seguros, las apuestas más fuertes estarán en automóviles y salud, en el público general, pero adicionalmente una de las opciones que se abre es la de reaseguros, en la que Axa es uno de los mayores operadores en el mundo. El negocio grande vendrá de la mano del desarrollo de las obras de infraestructura.

Según Pacheco, ha habido grandes ajustes en las operaciones tras la llegada de estos socios, en especial en el manejo de los niveles de riesgo, donde son mucho más estrictos y sus mediciones y cálculos varían con respecto a los que tradicionalmente se han hecho en el mercado colombiano.

Los otros negocios

Además de los negocios financieros y de infraestructura, Colpatria tiene una unidad de capital privado en la que hace apuestas de inversión, especialmente en los campos energético y de commodities. Y, dada la coyuntura actual, lo que hay es una serie de interrogantes que los llevarán a ser más selectivos a la hora de las inversiones.

Tiene 8% de Vetra, una petrolera que opera en el Putumayo y que lidera el exministro venezolano Humberto Calderón Berti. Aunque la situación está bastante complicada por la caída de los precios, han logrado evacuar su producción por un oleoducto de Ecuador, reduciendo hasta en 20% los costos de transporte por barril; sin embargo, aún así, no se ha podido compensar la destorcida del precio del crudo.

En minería participa en más de 30% en Mineros S.A. Allí también las preocupaciones son altas. Los precios del oro se vinieron abajo, situación que se suma a la concentración de la operación de la empresa en la producción en río. Ahora busca la transición que le permita, además de la exploración en agua, llegar a la de minas. En 2013, la empresa hizo una inversión en Nicaragua, donde ha empezado su operación en tierra y puede hacer unas 80.000 onzas este año..

También ha hecho otras inversiones en Termoyopal, Termovalle y en Termochica del Perú que, aunque van bien, la sombra de los precios del petróleo y una eventual caída en la demanda generan un gran interrogante.

Colpatria, además de haber aprendido las lecciones del pasado, logró sacar ventaja de los años de crecimiento con socios internacionales y una visión global que le permitirán moverse con más eficiencia en, como dice Pacheco, un mar que se está picando.

Las cifras del Grupo Colpatria




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