Nuevo 'tejido' social

| 3/29/2001 12:00:00 AM

Nuevo 'tejido' social

En el Eje Cafetero está en marcha la Alianza Cosiendo el Futuro (ACF), que busca generar 25.000 nuevos puestos de trabajo para el sector de confecciones en menos de 5 años.

El 25 de enero de 1999, a las 10 a.m., Rafael Villegas, presidente de la empresa de confecciones CI Nicole, llegó a la Gobernación de Quindío, con un proyecto: crear un modelo de mano de obra calificada para el sector de confecciones, y convertir al Eje Cafetero en un polo de desarrollo.

En ese momento, solo era una idea. Sin embargo, tres horas después, el terremoto que azotó esa región y dejó pérdidas por $300.000 millones en el comercio y la industria y afectó más de 27.000 empleos, catapultó la idea que hoy se ha convertido en una de las principales herramientas para enfrentar el desempleo y potenciar toda esa zona en un cluster de la confección.



El proyecto logró un importante dinamismo y se convirtió en la Alianza Cosiendo el Futuro (ACF), que sentó a la misma mesa protagonistas de las más diferentes vertientes: tres ministerios (Comercio Exterior, Trabajo y Desarrollo), Planeación Nacional, Acopi, el Forec, la Andi, la Federación de Cafeteros, las cámaras de comercio, las principales industrias de la confección, universidades de la región y centros de investigación.



La dificultad era, entonces, ¿cómo articular los esfuerzos del sector privado, las iniciativas del gobierno, el empuje de la comunidad y las ideas de la academia y de los centros de investigación, para crear un modelo similar al que tiene hoy la región de Santiago de los Caballeros en República Dominicana, donde con una población de 800.000 habitantes, 80.000 están dedicados a la confección, y replicarlo en el Eje Cafetero donde el 30% del empleo del sector de textiles y confecciones se encuentra concentrado en las áreas metropolitanas de Pereira, Dosquebradas, Santa Rosa de Cabal y Manizales-Villamaría?



Allí apareció en escena la Corporación Minuto de Dios. En 1991, empezó a trabajar la idea de generar empleo calificado para el sector de confecciones y, en 1994, creó MD Confecciones, la última obra que alcanzó a dejar en vida el padre Rafael García Herreros. ¿Cómo encuadra su papel de articulador en este proceso? El objetivo del Minuto de Dios fue crear alianzas y desarrollar empresas de confección, en la formación y capacitación de mandos medios y en la planta de producción y terminados. Hoy se ha convertido en consultor para el desarrollo empresarial. Su modelo es aplicado en Antioquia, la Zona Cafetera y Bogotá, con más de 5.000 empleos creados. En la capital de la república, por ejemplo, tendrá al finalizar el 2001 más de 150 nuevos operarios, con un centro de confecciones en Ciudad Bolívar y, en Medellín, adelanta un programa con la firma Hermeco ­que confecciona la ropa infantil Off Corss­ donde tiene más de 250 operarios en la planta de terminados y cuenta con otro centro en la Comuna Nororiental. Además, pasó de la producción en línea a la producción modular, conoció los mercados del exterior, participó en ferias internacionales y consiguió clientes extranjeros, como la firma estadounidense Schwab Company.



Con estos antecedentes, el modelo del Minuto de Dios, encajó en el espíritu de la alianza. "Si el gobierno es la puerta y el sector privado las ventanas, nuestro papel es de bisagras. Somos articuladores de sociedad y generadores de confianza", explica el padre Camilo Bernal, rector de la Universidad del Minuto de Dios, alma y nervio del proyecto.



El modelo



El proyecto integra la economía de mercado con la economía social y tiene 5 componentes: una promotora, que dirigirá la ejecución del programa; una comercializadora internacional, que diseñará las estrategias de internacionalización y promoción de los negocios de ensamble como maquila, paquete completo y marca propia; talleres de confecciones, en las empresas ya existentes, con programas de capacitación especializada; nuevos talleres productivos que se soportan en la capacitación de las personas de la región y nacerán bajo parámetros de economía solidaria y de autogestión; y, por último, el Instituto Tecnológico de la Confección para adaptar y desarrollar nuevas líneas de investigación.



El objetivo es adelantar una metodología de alianzas entre todos los sectores, con un sistema modular en los procesos de producción, es decir, establecer para cada uno de los modelos tiempos de ejecución que cobijan desde el diseño hasta la producción final de la prenda, pasando por el corte, la costura, la colocación de accesorios y la revisión de calidad. Pero más allá de confeccionar prendas, se construye 'tejido' social para desarrollar lazos de cooperación, complementariedad de los servicios y productos e identificar estrategias de organización.



Las metas son claras: crear 25.000 nuevos empleos en 5 años. Para su desarrollo tendrá una inversión de US$64 millones. El valor de las ventas brutas estimadas para este tiempo es de cerca de US$170 millones y los excedentes brutos de US$90 millones, con lo cual el retorno de la inversión estaría cubierto en el cuarto año.



Según el padre Bernal, este es el primer año del modelo y ya hay resultados: ha capacitado 2.000 personas, entre operarios e instructores, con una vinculación laboral del 80%; ha invertido más de US$1 millón, y ha convocado a más de 200 empresarios para que ingresen al proyecto.Y a pesar de estar apenas en su etapa de iniciación, ya tiene eco en Bogotá y se está formando la Alianza Entre Todos, que busca repetir el modelo y desarrollar el esquema en esta ciudad. Por ahora, la tarea de ACF es dar un nuevo impulso, que tuvo un pequeño freno a principios de año con los cambios en las gobernaciones y alcaldías, y no permitir que la 'bisagra' se oxide ni que el proyecto se convierta en hilachas...
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