| 10/3/2014 12:00:00 PM

Toma vuelo

Norman Foster, reconocido por ser el mejor arquitecto de aeropuertos del mundo, diseñó el aeropuerto de Ciudad de México.

El aeropuerto de la Ciudad de México multiplicará casi por cuatro su capacidad de pasajeros. ¿Cómo lo hará?

El gobierno mexicano dará inicio a la ampliación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), cuya capacidad ascenderá a 120 millones de pasajeros por año, de los 32 millones que transitan en la actualidad. La construcción la convertirá en la terminal aérea más grande de América Latina, incluso por encima de Sao Paulo, que tiene un flujo de 36 millones de pasajeros al año. La primera etapa de construcción finalizará en 2020, fecha en que tendrá una capacidad de tráfico de 50 millones de pasajeros.

El programa de infraestructura de México, anunciado por el presidente Enrique Peña Nieto, ascenderá a US$590.000 millones en cuatro años, es decir, planean invertir 24 veces más que lo propuesto para las concesiones de 4G en Colombia. 63% de estos recursos procederán de las arcas del Estado. Esta inversión global es la más grande de Latinoamérica y contempla 46 autopistas, 24 ferrovías y ampliaciones en puertos y aeropuertos.

El aeropuerto tendrá un costo de US$13.000 millones, 2,4 veces más que la inversión en la ampliación del Canal de Panamá (más de US$5.000 millones). Del total, US$11.400 millones se destinarán a la construcción de las nuevas instalaciones, US$1.300 millones se utilizarán en acondicionamientos hidráulicos del terreno y US$360 millones se gestionarán hacia temas de requerimientos ambientales. El AICM contará con una terminal y seis pistas de las cuales tres podrán operar simultáneamente sobre un terreno de 4.600 hectáreas. .

México sabe bien cómo gestionar este tipo de megaproyectos y cómo estructurarlos previendo lasnecesidades que surjan en la marcha. Dentro de sus obras más notables está el Puente Baluarte, una construcción que une los estados de México y Sinaloa, que además es considerado el puente de cables más alto del mundo (403 metros de altura) y el más largo de Latinoamérica (1,1 kilómetros). Asimismo está el Anillo Periférico del Valle de México, una vía de 58 kilómetros que rodea al Distrito Federal y que permitió descongestionar la movilidad de la capital mexicana.

El AICM espera engrosar esa lista de megaproyectos. En 2012 la terminal superó en 52 ocasiones su capacidad máxima de 61 vuelos por hora. Dado el crecimiento en el tráfico de 10% anual era necesario aumentar su capacidad.

Según el gobierno, todo está listo. El terreno a utilizar es de propiedad del Estado Federal y el diseño de las instalaciones fue completado por Norman Foster, reconocido por ser el mejor arquitecto de aeropuertos del mundo, con proyectos emblemáticos como el de Hong Kong y Beijín. También se adelantan las adecuaciones del terreno y está definida la estructura de financiación. El gobierno minimizará el impacto en su balance a través de un esquema de financiación que incluye incremento en tasas, vehículos financieros, créditos y bonos.

De los US$13.000 millones, US$7.500 millones (58%) vendrán del presupuesto federal. El monto restante vendrá de deuda financiada en dos fases. La primera contempla un recaudo de entre US$2.500 millones y US$3.000 millones, de los cuales el gobierno ya cuenta con US$1.000 millones en deuda garantizada con bancos. En la segunda fase, el gobierno emitirá bonos entre US$5.500 millones y US$6.000 millones para refinanciar la primera fase y concluir el resto del financiamiento.

Dichas obligaciones se respaldarán con el flujo de caja generado por un aumento en la Tarifa de Uso del Aeropuerto (TUA), la cual está a cargo de los pasajeros y retribuye el uso de las instalaciones y los servicios. El incremento fue implementado a comienzos de este año, elevando el margen Ebitda del AICM a 45%, desde el 24% donde se ubicaba a finales de 2013. El resultado es un incremento sobre la tarifa anterior de 38% (US$6) para pasajeros de vuelos domésticos y de 74% (US$14) para pasajeros de vuelos internacionales. El recaudo anual por concepto de TUA es de US$634 millones.

El proceso de licitación y la administración de las obras serán delegados por la entidad pública Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. Las firmas que han manifestado interés por participar en la licitación son Pinfra, OHL, Parsons, Skidmore, ICA y Grupo Carso (propiedad de Carlos Slim).

Así como en la primera mitad del siglo XX el Canal de Panamá le significó a ese país convertirse en un actor del comercio internacional que unió los dos océanos más grandes del planeta permitiendo vías de transporte veloces y económicas, hoy es el turno de México, que con su nuevo aeropuerto espera convertirse en el punto de confluencia de la aviación mundial en América Latina.
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