"Hay que generar conciencia en torno a la cultura de la seguridad, con entrenamiento y auditorías de seguridad", William Nixon, CEO Honor & Laurel.

| 3/21/2003 12:00:00 AM

No dar papaya

La seguridad es asunto de todos. Para que un sistema sea efectivo, hay que crear una cultura de manejo de riesgo en la organización.

Después de la explosión de la bomba en El Nogal, salieron a relucir todos los problemas de seguridad que tenía el club y solo hasta ese momento los colombianos empezaron a cuestionarse sobre la eficacia de unos controles que, antes del atentado, eran considerados por la mayoría como unos de los más estrictos ejercidos por un sitio masivo en Bogotá.

Cámaras de video, perros antiexplosivos, guardias de seguridad, revisión de los vehículos, controles para ingresar al club, todas estas estrategias que hoy los colombianos exigen a centros comerciales, sitios públicos y lugares de trabajo, fallaron a la hora de detectar el carro bomba en El Nogal. El enemigo era interno, una persona que era socia del club, según revelaron las autoridades, y aprovechó deficiencias en los controles para atacar. John Freddy Arellán era socio del club, y a nadie se le ocurrió preguntar de dónde había sacado el dinero para comprar la acción, dados sus bajos ingresos comprobados. La lección que queda es que faltó inteligencia.

Este hecho pone de nuevo sobre la mesa la necesidad de concebir la seguridad de una forma integral, y es imperativo que las empresas y los individuos reflexionen sobre la eficacia de los sistemas y rutinas de seguridad que están empleando.

Dinero habló con consultores en seguridad para entender cómo se está abordando el tema en las empresas y cuáles son las principales recomendaciones para montar un sistema eficiente.



Cambio de mentalidad

La conclusión a la que llegan los consultores es que hay que asumir la seguridad de forma integral, como compromiso de empresa, y darles importancia tanto a las barreras físicas (armas, barreras, garitas, concertinas, etc.), como a la parte de inteligencia (chequeo de referencias, detectar a los delincuentes con anticipación, rutinas, suministro de información, etc.).

"Colombia es un país muy amistoso. Uno va a un bar y todo el mundo le cuenta su vida. Esa es la forma que utilizan la guerrilla y la delincuencia para obtener información y definir su víctima", afirma William Nixon, CEO de Honor & Laurel, empresa multinacional de seguridad.

Precisamente, esa cultura de "apertura" es el principal talón de Aquiles de cualquier sistema de seguridad. Desde el celador o la empleada de servicio que revela detalles de sus empleadores, hasta el presidente de empresa que olvida su reserva cuando se siente cómodo con alguien, pueden ocasionar fugas de información que ayuden a la delincuencia a conocer las rutinas y debilidades de su objetivo. "Hay que cambiar la cultura hacia la seguridad y el manejo de riesgo. Ser más precavidos", puntualiza Nixon.

"Todo muro tiene su fisura. Las barreras y las garitas persuaden al delincuente, pero no lo disuaden. Por eso, hay que aprender a detectar al delincuente en la etapa temprana de preparación del robo, del secuestro o del atentado", explica Orlando Hernández, asesor en seguridad.

En una operación planeada, los delincuentes tienen que observar el objetivo, entender cuáles son sus sistemas de seguridad, sus rutinas, obtener información. Ahí, si hay un buen equipo de contraobservación o inteligencia, se pueden neutralizar sus intenciones.

Tomar fotos, grabar en video, apuntar las placas del vehículo, todas estas son medidas que ayudan a disuadir al delincuente en la preparación del delito, ante el miedo de ser identificado y capturado, explica Hernández.

Pero también es importante conocer con quién se está trabajando. En ese sentido, se recomienda comprobar los antecedentes judiciales de los empleados, verificar las referencias personales y laborales, hacer visitas domiciliarias para conocer la familia y el entorno. Según Honor & Laurel, entre el 20 y el 30% de las empleadas domésticas pueden haber tenido problemas judiciales o algún tipo de conexión con la guerrilla o la delincuencia común.

Por otra parte, hay que tener claras las áreas sensibles y críticas de la compañía. "Cualquier sistema de seguridad debe partir de un análisis de riesgo. Hay que considerar el entorno en que se realiza la operación y ser preventivos. Ver la seguridad como una función inherente a la administración", señala Pablo Enciso, gerente general de Serinpetrol.

El otro aspecto vital para tener un sistema eficiente es que haya un manejo integral del mismo y que desde la gerencia hasta la base estén comprometidos en el programa. De acuerdo con los analistas, una falla que se pudo dar en El Nogal es que cada área de seguridad era brindada por un contratista diferente.

"Tiene que haber coordinación en toda la estrategia de seguridad, y hay que saber muy bien a quién se contrata, porque hay muchas empresas de vigilancia privada pirata", explica Steve Wager, gerente de Inter-con de Colombia.

El atentado de El Nogal despertó una fiebre por la prevención. Pero la seguridad efectiva no puede ser una moda o una reacción, sino una estrategia constante. Implica un cambio cultural difícil, porque se pierde la espontaneidad frente a la forma de relacionarse. Pero si no se lleva a cabo, las consecuencias pueden ser funestas.
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