Ni pío

| 2/22/2002 12:00:00 AM

Ni pío

Ante la inminencia del Alca y la presencia de grandes jugadores en el continente, las empresas avícolas del país se alistan para enfrentar el reto del libre comercio. ¿Alcanzarán a dar el salto?

Avidesa Mac Pollo , una de las compañías líderes del sector avícola, con ventas que superan los $140.000 millones y una producción de más de 44.000 toneladas de pollo anuales, iniciará este año un nuevo desafío: convertir a la Orinoquia colombiana en el centro del desarrollo del maíz y la soya. Entre Puerto López y Puerto Beltrán, Meta, está trabajando en un proyecto piloto que consiste en la adecuación de cerca de 2.700 hectáreas para iniciar el cultivo masivo de estos dos cereales. Su producción puede llegar a 12.000 toneladas de maíz y 4.500 de soya. Sin embargo, esta cifra no representa más del 8% del consumo de materia prima de la empresa.



Los altos costos de la materia prima importada están obligando a las empresas a ir más atrás en la cadena productiva, ya que el 85% del maíz que consumen es importado. En el caso de Mac Pollo, más del 50% del costo final de sus productos corresponde a la materia prima, que no es otra cosa que maíz y soya. Y estos costos están disparados por los aranceles que pagan las importaciones, que han llegado hasta el 80%, y hoy se sitúan en cerca del 45% en promedio.



Avidesa Mac Pollo es una compañía que está integrada verticalmente y abarca todos los eslabones de la cadena, desde los concentrados hasta el pollo procesado y congelado que comercializa en más de 100 puntos de venta en el país y en los hipermercados. Su objetivo es ir más atrás en la cadena, arrancar desde el primer eslabón y motivar a otros jugadores del sector a que le apuesten a esta región con más de 3 millones de hectáreas disponibles para cultivar.



"Ahora, los avicultores se están volviendo agricultores porque el negocio cambió. El negocio es la cadena", afirma Diego Sierra, presidente de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi).



La paradoja



Hoy, la producción del negocio avícola vale cerca de US$1.300 millones al año, genera en toda la cadena más de 300.000 empleos y tiene el 26,3% del PIB pecuario. Esta industria, que en los últimos 10 años ha duplicado su producción, tanto en huevos como en pollo, y que es reconocida por haberle apostado a la tecnología de punta y a su modernización, enfrenta hoy amenazas de corto y largo plazo que podrían cortarle el vuelo, si no se prepara adecuadamente.



En el corto plazo, las restricciones a las exportaciones de huevos y pollitos de un día de nacidos a Venezuela y el ingreso de avicultores ecuatorianos al mercado nacional modificaron el mercado y lo saturaron. Pero a largo plazo, la amenaza aún es mayor. En el continente americano están los países más importantes de producción de pollos y de huevos en el mundo. Estados Unidos, México y Brasil tienen una industria fortalecida, con materias primas mucho más baratas que las que utiliza Colombia y con economías de escala gracias a sus volúmenes.



Ante el inminente arranque en el 2005 del Area de Libre Comercio de las Américas (Alca), cuando habría libre comercio de mercancías en el continente, el país podría verse inundado de producto extranjero, si no rebaja los costos de materia prima y hace más eficiente la cadena. "La industria avícola es un negocio dependiente en un 70% de su materia prima", dice Carlos Leaño, director de la Cámara de Alimentos Balanceados de la Andi. Según Fenavi, Colombia importa el 85% del maíz y de la soya. Un productor en el país paga por tonelada de maíz cerca de US$187, mientras un productor brasileño la compra a US$74. En Colombia, producir un kilo de pollo cuesta US$0,80; en Brasil cuesta US$0,38.



El desafío



Mientras se buscan programas que permitan reducir la protección arancelaria y fomentar las siembras de materia prima en Colombia, los empresarios del sector avícola están decididos a jugársela en la integración vertical para aprovechar las sinergias. "No se trata solo de producir materia prima, sino de aumentar los ahorros en eficiencias y acortar la cadena para lograr mejores precios", explica Jaime Liévano, gerente de Avidesa Mac Pollo.



Uno de los ejemplos es Agriavícola Integrados. Está conformada por 9 accionistas, 8 de los cuales son avicultores y ya tienen 900 hectáreas destinadas a la producción de maíz amarillo, también en los Llanos Orientales. En Santander, Colaves también 'empolla' el futuro y produce pollitas para atender el mercado de la región y del país.



Por su parte, Incubacol, que produce al año 60 millones de pollitos de un día de nacidos, tiene una alianza con Concentrados S.A., para el alimento de sus 'madres y abuelas'. Entre sus clientes están Pimpollo del Caribe y Carioca, "empresas hermanas que consumen los pollos para levante y sacrificio", explica César Camargo, presidente de Incubacol. Además, los estándares de producción han permitido que su industria avance. "Hace 20 años nos demorábamos 20 días más para engordar el pollo, es decir, 62 días. Hoy, vamos en 42 días y para el próximo año esperamos engordar el mismo pollo, con la misma comida al mismo peso, pero un día antes", agrega.



Para otros, la integración está de adelante hacia atrás. Por ejemplo, hace un año, Avícola Nápoles y Granja Santa Anita del Valle del Cauca decidieron formar un consorcio e ingresar al mercado de Bogotá. Su punto de partida para la integración fue la comercialización y llegar más cerca al consumidor final, no solo con la venta de huevos sino también de pollo. A mediados del año pasado, el consorcio cerró uno de sus principales negocios: surtir para Bogotá y el Valle los pollos de la cadena de restaurantes Frisby. En noviembre, ingresó otro jugador al consorcio: Avícola Nacional de Medellín (Avinal), uno de los mayores productores de pollos y huevos de Antioquia. El objetivo es atacar nuevos mercados, como lo están haciendo en Pereira, Armenia, Manizales, Ibagué, Girardot y Bogotá, pero conservar, al mismo tiempo, sus mercados naturales sin esa competencia.



"Nosotros empezamos por la integración en la comercialización. Como socios de Pronavícola, esta empresa nos provee de concentrado y, a su vez, le compra a Agriavícola Integrados la materia prima", dice Francisco Mejía, gerente del consorcio.



La tendencia en el mercado es clara: las alianzas estratégicas y las figuras como los consorcios son la antesala para la consolidación de las compañías y para alcanzar mayores eficiencias y ahorros. "No podríamos competir ni siquiera en un comercio sin aranceles. Además de desarrollar una agricultura que sea capaz de producir materia prima a precios competitivos, tenemos que alcanzar mayores niveles de eficiencia y productividad", asegura Jaime Liévano, gerente de Avidesa Mac Pollo.



La mayoría de las empresas del sector avícola tiene una fuerte influencia familiar que en muchos casos apenas está llegando a la segunda generación. Por eso, las compras o fusiones no son tan claras. Prefieren manejar figuras como las del consorcio en las que siguen muy vinculados a la producción, "pero no revolvemos los patrimonios", explica Francisco Mejía, quien agrega: "las empresas se están uniendo, pero no desapareciendo. El negocio avícola fue por muchos años producir huevos y pollos y venderlos a clientes mayoristas que compraban toda la producción. Hoy, los costos golpean más fuerte, hay una competencia más grande y tenemos que volvernos más eficientes y llegar hasta el consumidor final".



Sin embargo, las alianzas y este tipo de esquemas tendrán que evolucionar, sobre todo en un mercado tan atomizado, con altos costos, muy dependiente de la genética, de la materia prima y de la tecnología extranjera, además de los aranceles, y con pocos modelos de economías de escala funcionando.



Si bien en los últimos años, la industria se disparó en su producción y el consumo per cápita en Colombia aumentó, aún estamos muy distantes de países similares al nuestro, como Venezuela, donde nos duplican en el consumo de pollo y huevos. Lo más interesante es que si estas nuevas apuestas --convertirse en agricultores y volverse más eficientes-- juegan a su favor, el sector avícola puede ser un gran dinamizador del agrícola. El país necesita un total de 230.000 hectáreas de cultivos de maíz, soya e, incluso, yuca para satisfacer el 70% de la producción de materia prima de las empresas avícolas. Hoy solo tiene 26.000 hectáreas cultivadas.



Las cartas en el proceso de negociación del Alca que se avecina tendrán que ser jugadas con mucha destreza. Mientras tanto, las disminuciones de los aranceles y la protección a la agricultura juegan en contra del sector. Sin embargo, en esta carrera contra el tiempo, los empresarios avícolas están comprometidos con 'incubar' nuevas salidas.
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