| 2/18/2005 12:00:00 AM

Ni a lo largo ni a lo ancho

A pesar del esfuerzo del último año, Colombia tiene la menor tasa de penetración de banda ancha en América Latina. Las telefónicas públicas tienen la misión de cambiar el panorama.

Solo este último año se puede decir que Colombia entró en la era de la masificación de internet por banda ancha. Las grandes telefónicas como ETB, EPM y Telecom lanzaron agresivos planes de internet por banda ancha, hasta ahora con alentadores resultados. Según Isam Hauchar, vicepresidente comercial de ETB, en 2004 sus suscriptores de banda ancha crecieron 340% al llegar a casi 30.000. Para 2005, esta telefónica quiere crecer alrededor de 70% en banda ancha. Por su parte, EPM superó los 20.000 clientes de banda ancha y para 2012 aspira a que el 100% de las viviendas de estratos 5 y 6, el 80% del 4 y el 30% del 3 tengan este servicio. Y en septiembre, Telecom anunció un ambicioso plan valorado en cerca de US$27 millones para traer banda ancha a 37 ciudades.

A pesar de los buenos resultados, el camino es largo. Porque la reacción de las telefónicas públicas "ha sido extremadamente lenta", dice Carlos Rodríguez, de Pyramid Research. Por lo cual, el mercado colombiano de banda ancha es una anomalía en la región, agrega. Los suscriptores por cable superan ampliamente los de tecnología xDSL, la que utiliza las redes de cobre de los operadores públicos. Las cifras pintan el rezago. Según Pyramid, la penetración promedio de internet en América Latina es de 18%. En Colombia, no supera el 8%. La penetración de internet por banda ancha, que en la región es de 0,8% en promedio, en Colombia es de 0,2%.

Tres factores pueden augurar un mejor futuro para el negocio de banda ancha en el país. Primero, si Colombia va a tener banda ancha, el proceso tiene que comenzar por las telefónicas públicas. Son dueñas del 99% de las redes que traerán internet a altas velocidades a los sectores residencial y empresarial en todo el país. Para bien o para mal, las telefónicas públicas tienen el jugoso monopolio de las redes públicas del país y deben desenterrar el valor de años de inversiones. Este dominio los deja en una ventajosa situación.

El mercado colombiano de internet está en un punto de inflexión. Hoy, el 88% de los accesos a internet se hace por servicio conmutado, al menos dos veces más lento que la banda ancha básica. Si bien hoy la población puede no necesitar un servicio de más capacidad, esto está cambiando rápidamente pues contenidos como música, videos, juegos o estudio a distancia obligan a tener una conexión de mayor capacidad.

Por otra parte, las telefónicas públicas necesitan banda ancha. Es el único negocio atractivo que les queda. Para América Latina, Pyramid estima un crecimiento compuesto anual entre 2003 y 2009 para la telefonía fija de apenas 2% y de 6% para telefonía móvil. Esto no debe ser un gran consuelo para ETB y EPM, para las que la telefonía móvil no es un negocio exclusivo, apenas compartido, ni para Telecom que ha hablado de ampliar su portafolio de servicios.

A su vez, el negocio de banda ancha crecería 22%. En 2009, la banda ancha representará el 8% de los ingresos de línea fija y 64% de los de internet. Por esto, no debe sorprender que ETB le apueste a que en cuatro años sus servicios de valor agregado, como internet, pasen de 5% a 40% de sus ingresos.

El renovado entusiasmo les ha servido a las telefónicas, para enfilar sus estrategias comerciales. Hoy ofrecen planes segmentados para satisfacer las distintas necesidades de los usuarios. Más aún, han empaquetado servicios como voz, internet y televisión, EPM con su TriplePlay y ETB mediante su alianza con las satelitales SkyTV y DirecTV.

Pero el precio es un tropiezo. La banda ancha en Colombia es costosa. La tarifa mensual por una conexión de banda ancha oscila entre US$25 y US$40. Esto es caro, pues en países ricos como Estados Unidos los precios son similares, pero las conexiones son mejores. Si los precios no han caído, esto se debe en buena parte a que los principales oferentes no han alcanzado una masa crítica que les permita bajarlos. Esto es un misterio, porque "la demanda está ahí", dice Rodríguez, "Colombia es la gran promesa de banda ancha; pero no se ha cumplido".

Pero si el camino para los operadores públicos es claro, no lo es tanto para otros oferentes, sobre todo para aquellos que tienen redes de cable, como SuperCable y TVCable. Ellos estuvieron entre los primeros en ofrecer servicios de internet a mayores velocidades y empaquetados con suscripciones de televisión, sobre todo en Bogotá. Esto les ha valido para dominar el mercado de internet por banda ancha en Colombia con casi 67.000 suscriptores, tres veces más que los de cualquier otra tecnología de banda ancha.

La pregunta para muchos es: ¿hasta dónde pueden llegar? Por un lado, en 2005 ETB y EPM comenzaron a hacerles competencia directa y mejorada al ofrecer también televisión. Por otro, a las cableras les será difícil extender sus redes. No solo por las restricciones ambientales que enfrentarían en las principales ciudades, sino por el costo, dice Carlos Villate, gerente de IDC. En ciudades intermedias, donde las restricciones son menores, no habría problema pero no es claro que esos mercados sean atractivos.

Con todo, el liderazgo del cable tiene sus días contados. Si bien el pronóstico se postergó un año, Pyramid estima que xDSL superará a la fibra en Colombia en 2006. Aunque para muchos no sería raro que estas empresas en realidad estén buscando ser objetivo de compra por parte de un mayor oferente, al que le servirían las redes de fibra y la afluente clientela cautivada por ellas. Por ejemplo, la mexicana Telmex y la española Telefónica tienen intereses en regar fibra óptica para ofrecer más servicios.

La situación es igualmente difícil para los oferentes de internet privados y más pequeños. Quizás uno de los mayores obstáculos para aumentar la penetración de banda ancha en Colombia está en el bucle de abonado, o acceso de última milla. Esta parte es la más valiosa de una red, porque llega al usuario residencial o empresarial. El problema es que la mayoría de las redes del país, que son de cobre, pertenece a operadores públicos que no les han permitido a los proveedores privados utilizarlas.

Así, estos proveedores no han tenido otra opción que "saltarse el problema". Es decir, llegar al cliente usando tecnologías que no requieran utilizar las redes de las telefónicas públicas. Más aún, que no usen cables. "El futuro es inalámbrico", dice Enrique Vaiz, presidente de Telesat. Varios operadores como Telesat, en Cali, o StarIP, en Bogotá, utilizan soluciones inalámbricas híbridas con tecnologías como Wi-Max y Wi-Fi. Otros, como Colomsat y Axesat, ofrecen internet satelital.

Estas soluciones son prometedoras, pero incipientes y costosas. Para Wi-Max todavía no hay estándares definidos. De haberlos, los fabricantes de equipos podrían aumentar producción y bajar precios. Y si bien Wi-Fi no tiene este problema, su alcance es más limitado. Las bandas del espectro sobre las cuales funcionan estas tecnologías están copadas en las ciudades y presentan interferencia. Y las conexiones satelitales cuestan US$200 mensuales, lo que las hace muy costosas para un hogar.

Así que si para algunos el futuro es inalámbrico, el presente todavía no lo es. Como dice Elías Fadul, presidente de Colomsat, en el largo plazo estas tecnologías serán la solución, pero en el corto y mediano plazo no sirven para impulsar la banda ancha. Su masificación se hará por las redes públicas y la harán los operadores públicos. Solo falta esperar.
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