| 1/23/2014 6:00:00 AM

Nada gaseoso

Negocios por más de US$1.000 millones mueve el sector del gas en el comienzo de año. TGI anunció la compra de activos en Perú, y está por definirse quién construirá la planta de regasificación en la Costa.

El pasado jueves 16 de enero, el alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, anunció en medio de la turbulencia jurídica alrededor de su destitución por la Procuraduría, la adquisición de una operadora de tuberías de hidrocarburos y una firma de mantenimiento de ductos en el Perú. El negocio se hizo a través de la Transportadora de Gas Internacional (TGI), filial de la Empresa de Energía de Bogotá.

Sin embargo, no es el único anuncio. Por estos días también entrará en etapa definitiva el proceso de adjudicación de lo que será la planta de regasificación para la importación de gas con destino a las generadoras térmicas, que alejaría cualquier amago de racionamiento eléctrico, y donde Promigas y Pacific Infrastructure lideran el proceso.

Estas dos movidas, cuyo valor puede superar los US$1.000 millones, se han convertido en los negocios más grandes de las primeras semanas del año.

Casi en silencio, la industria ha desarrollado en los últimos años un modelo que ha permitido cubrir 56% del mercado colombiano, y que podría llegar a 68% en el corto plazo, y tener una red de gasoductos que supera los 7.600 kilómetros.

Ahora la apuesta de corto plazo del sector va en dos sentidos: uno, darle respaldo a la generación de energía con el suministro de gas a las plantas térmicas, y dos, aprovechar las oportunidades de expansión.

La planta

Para finales de 2015 se prevé la llegada de un Fenómeno del Niño casi tan intenso como el de principios de la década de los 90, que llevó al racionamiento de energía eléctrica en el país, y muy similar al de 2010, que puso en aprietos el suministro de gas.

La decisión de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), fue la de facilitar el desarrollo de un proceso que entra en una etapa definitiva: la construcción de una planta de regasificación que le permitirá a las generadoras de energía térmica garantizar su abastecimiento y quitarle presión a la demanda de otros sectores.

Para lograrlo se creó el Grupo Térmico, compuesto por empresas de generación térmica lideradas por Tebsa, que a finales del año pasado inició el proceso de selección de lo que se denomina el ‘agente de infraestructura’; es decir, la empresa que se encargará de realizar la obra.

“Tenemos unas condiciones en la generación térmica determinadas por los ciclos hidrológicos, específicamente por las condiciones del Niño, que nos llevan a que la demanda de gas para la generación térmica pase de 300 millones a 600 millones de pies cúbicos y el sistema no tiene esa flexibilidad. El que sí puede asimilar esos cambios es el mercado internacional, razón por la cual se justifica y se soporta la planta”, advierte Germán Castro, director de la Creg.

El desarrollo de la nueva planta permitiría que las empresas térmicas no tengan que transformar sus plantas para garantizar el suministro de su energía con un combustible como fuel oil, sino que podrían mantenerse en gas “que es hasta 4 veces más barato que quemar combustibles líquidos”, dice Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, gremio del sector térmico.

Sin embargo, la oferta de gas estaría entrando en una etapa compleja. Luis Miguel Fernández, presidente de Tebsa, dijo en un foro en Bogotá a finales del año pasado que “la producción de los pozos existentes está en declive. Se prevé desabastecimiento estructural hacia el escenario de demanda baja en 2018, y con escenario de demanda alta y en presencia de un fenómeno del Niño, el déficit se presentaría a partir de 2016”.

Por su parte, la Creg le amplió el plazo al Grupo Térmico hasta enero para recibir y analizar las ofertas y ya se vislumbran firmes candidatos para realizar la obra, cuyo costo estaría entre US$400 millones y US$500 millones. Las mayores apuestas estarían concentradas en dos jugadores: Promigas, uno de los más grandes transportadores de gas del país, y Pacific Infrastructure, empresa en la que la petrolera Pacific Rubiales tiene 40% de participación y el IFC –brazo financiero del Banco Mundial– posee cerca de 30%.

Aunque TGI y GDF Suez también han estado interesados en el proceso, ven con mayor interés el desarrollo de una planta similar en la Costa Pacífica para darle redundancia al servicio en el sur y el occidente del país.

Para Promigas y Pacific Infrastructure, el negocio se convierte en un referente estratégico, pues tendría la llave del ingreso de gas al país vía importación.

En el caso de Promigas, complementaría su oferta de distribución y transporte de gas y en el de Pacific Infrastructure, el desarrollo de Puerto Bahía, en Cartagena.

Además, la oferta internacional se va a ampliar gracias a los nuevos desarrollos en Estados Unidos de shale gas, y ese potencial hace que muchos de los puertos en ese país ya no sean para importación sino para exportación.

El proyecto incluye la planta que transforma el gas líquido en gaseoso y una capacidad de almacenamiento que, de acuerdo con las exigencias de la Creg, debe ser cercana a 15 días de abastecimiento del país.

Para desarrollar la obra, las empresas tienen dos posibilidades: una, en el mar y contar con buques y barcazas tanto para la planta como para los tanques de almacenamiento. La otra es hacer el desarrollo en tierra, o incluso una mezcla de ellas. Sin embargo, casi que se da por descontado que la parte inicial del proyecto –independientemente de quién gane– se dará en el mar pues las obras en tierra tienen una duración de entre 3 y 5 años, y el proyecto debe estar listo antes de finalizar el año entrante.

Una vez el Grupo Térmico defina el agente, la Creg determinará el costo beneficio para la demanda del sector eléctrico y qué incentivo regulado –además del de contar con un combustible estable para el cargo por confiabilidad y reducir el valor de pasarse a combustibles líquidos– podría tener y allí se tomará la decisión. En el transcurso del año se definirá la empresa que comercialice el gas.

En contra está el tiempo. El tema crítico es el relacionado con las consultas previas y las licencias ambientales y algunos analistas consideran que este debe ser uno de los proyectos incluidos dentro de los denominados Pines –Proyectos de Interés Nacional y Estratégicos– por parte del Gobierno, que van a acelerar y facilitar el trámite de las licencias y permisos para su desarrollo. Pero deben apurar los procesos para poder contar con esta infraestructra clave en garantizar la confiabilidad no solo del sistema eléctrico sino también del suministro de gas.

Los tiempos corren y de la eficiencia que logren empresas y Gobierno para dejar en firme el proyecto dependerá que el fantasma del apagón no vuelva a aparecer en el futuro cercano.

De compras


Con una inversión que supera los US$650 millones, TGI –una las principales transportadoras de gas del país– se quedó con el 23,61% que tiene Tecpetrol en la Transportadora de Gas del Perú que saca el energético de uno de los yacimientos más grandes de la región: Camisea.

Además, adquirirá el total de la Compañía Operadora de Gas del Amazonas que presta servicios de operación y mantenimiento de ductos.

Está por definirse qué va a pasar con la venta de la participación que tiene el Citi en TGI, que supera el 30%. El proceso que se inició el año pasado buscaba vender cerca del 40% de esa participación y lo lideraba Goldman Sachs. Sin embargo, a la fecha aún no se ha concretado.
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