Negocio redondo

| 6/27/2003 12:00:00 AM

Negocio redondo

El DIM y el Once Caldas son ejemplos de un buen manejo administrativo y de cómo capitalizar los éxitos deportivos.

A finales de 2001, el Deportivo Independiente Medellín (DIM) tenía pasivos por más de $7.000 millones, 11 demandas entre laborales y comerciales, 183 acreedores cuyos plazos de pago ya estaban vencidos y un retraso de 8 quincenas en el pago de los sueldos de los jugadores. Ese mismo año, sin embargo, obtuvo ingresos por más de $7.600 millones y unas utilidades en la operación de $3.300 millones. Y para 2002, ganó el campeonato profesional y acaba de terminar entre los primeros 4 equipos, entre 32, de la Copa Libertadores de América.

¿Cuál fue la jugada del DIM para cambiar su rumbo? Reestructuró sus deudas con acuerdos que incluyeron la disminución de las deudas en algunos casos en el 50% y adelantó una estrategia empresarial que iba desde fortalecer su base, con jugadores propios y jóvenes, hasta vender algunas de sus estrellas.

"Cuando en 1987 estuve al frente del concordato de Industrias Colibrí, aprendí que cuando se manejan deudas viejas, no se puede quedar mal. Usted puede pedir disminución de montos y ampliación de los plazos, pero después de definir las condiciones de pago, tiene que cumplir", dice Javier Velásquez, presidente del equipo. Bajo ese principio, el DIM arrancó el cumplimiento con sus acreedores.

Después de suscribir acuerdos con ellos, continuó el proceso de saneamiento. Vendió los pases del defensa José Mera y el goleador Elkin Murillo al Deportivo Cali, por US$1,3 millones. Pero al mismo tiempo, ajustó la ejecución presupuestal para destinar el 35% de los ingresos a pagar compromisos de los pasivos y funcionar solo con el 65% restante.

Eso obligó al DIM a jugársela con un equipo joven de su cantera que tenía sueldos bajos, en promedio $4 millones. Como se trataba de una apuesta a largo plazo, el éxito de la campaña se esperaba unos años más tarde. Sin embargo, el año pasado ganó el título profesional y las asistencias superaron en promedio los 25.000 aficionados. La gestión en las divisiones inferiores y en el manejo técnico y deportivo del equipo les dieron una señal de confianza a los seguidores que los respaldaron con su acompañamiento.

Su participación en la Copa Libertadores, en la que llegó hasta la etapa semifinal, le generó ingresos por US$450.000 sin contar la taquilla, que fue del orden de $420 millones netos en cada presentación.

Aunque no es una constante, los equipos de fútbol ya entienden que esto es un negocio. Los equipos basan sus ingresos en las taquillas, la venta de jugadores, el patrocinio y más recientemente, el merchandising. La estrategia está en amarrar estos instrumentos para facilitar los éxitos deportivos.

"Al fútbol lo gobiernan los resultados deportivos y de acuerdo con ellos la operación se hace interesante o no", explica Jairo Quintero, presidente del Once Caldas, cuyo caso también es de resaltar, pues su gestión le permitió el año pasado tener utilidades por $3.000 millones y su equipo ganó el título profesional en el primer semestre de este año. La tarea es sacar el mejor provecho de los éxitos deportivos, pero también permitir que cuando ellos no lleguen, la estructura se resienta lo menos posible.



El talento

Gran parte del modelo de operación se basa en la generación de talentos. "La venta de pases de jugadores es fundamental, por lo cual el trabajo en divisiones menores es vital para producir jugadores, utilizarlos, valorizarlos y vender sus pases", agrega Quintero.

Así apalancan parte de su estrategia futura, pero con metas en el campeonato local. Al Once Caldas, la venta del jugador Edwin Congo al Real Madrid en 1999, por US$5 millones, le dio dinero para complementar su estrategia que se inició en 1992, cuando definió que los jugadores fueran de su propiedad. Esa decisión le permitió al Once Caldas iniciar un proceso con escuelas de fútbol. Hoy, en las comunas de Manizales tiene 1.500 niños participando en ellas y en el municipio de Chinchiná otros 1.500.

En el caso del Medellín, este año colocó en el Racing del fútbol argentino al defensa Andrés Orozco, por cuyo pase le pagaron US$1 millón. Ahora la gran apuesta está en Amaranto Perea y John Javier Restrepo. "Ya han tenido coqueteos y esperamos vender sus derechos deportivos en US$4 millones, con lo que compraremos una sede para el equipo", explica Velásquez.

El otro rubro de ingresos importante es el de los patrocinios. Aunque hoy no es fácil conseguir apoyos empresariales, el DIM ha mantenido una relación estrecha con Cervecería Unión, en los últimos 10 años, aunque los montos han descendido. En 2001, el patrocinio fue de $1.200 millones, en el 2002 llegó a $1.000 millones y para este año es de $800 millones.

Para el Once Caldas, la modalidad de ingresos por este rubro es diferente. "Con Póker y la Chec se tiene una cifra fija y a partir de allí, por resultados -si es campeón o clasifica a la Copa Libertadores- se fija un porcentaje adicional. Gracias al título y a haber asegurado la presencia en la Copa, este año tendremos ingresos superiores a $800 millones", dice Quintero.

Las actividades de merchandising son una interesante fuente de ingresos para estos equipos. El DIM, con la tienda Universo Rojo, vende camisetas, cachuchas, relojes, llaveros y otros elementos. En 2001 alcanzó una participación en los ingresos totales del equipo del 6% y hoy ya llega a 25%. Mientras tanto, el Caldas, en su tienda en Manizales, registra ventas mensuales por $12 millones. Gracias al título que acaba de obtener, en mayo ascendieron a $40 millones.

Los equipos de fútbol son organizaciones sin ánimo de lucro por lo cual las utilidades se deben reinvertir en el equipo. "Este hecho no significa que no deban tener utilidades. Al contrario. Entre más utilidades tengan, más recursos obtendrán para fortalecer su operación", explica Luis Bedoya, presidente de la Dimayor.

Ante las dificultades de muchos equipos, la iniciativa de convertirlos en sociedades anónimas es una de las propuestas. Sin embargo, hoy está casi congelada. "Esta idea, agrega Bedoya, puede ser favorable si se da un régimen especial con posibilidades tributarias favorables, que atraiga inversión".

Mientras este proceso se da, la gestión del DIM y el Once Caldas puede servir para que otros equipos sin recursos y en graves problemas económicos tomen este camino. Estos dos equipos son ejemplos de un buen manejo administrativo, generan modelos de comercialización locales, protegen a sus patrocinadores, crean fortalezas en las divisiones inferiores y capitalizan sus éxitos deportivos.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.