| 3/4/2011 12:00:00 AM

Negocio redondo

Como Millonarios, decenas de equipos en el mundo han salido a las bolsas de valores. ¿Cómo les ha ido en el campo accionario?

Cristiano Ronaldo, Wayne Roonie, David Beckham y muchos otros grandes del fútbol mundial le deben parte de su historia de éxito a la Bolsa de Valores de Londres. Y no necesariamente porque tengan allí grandes inversiones, sino porque todos ellos fueron jugadores del Manchester United, equipo que en 1991 decidió poner en circulación sus acciones y con ello rompió en dos la historia del campeonato inglés.

Ese capítulo fue el preámbulo perfecto para el nacimiento de la Premier League, hoy, uno de los más cotizados campeonatos del mundo.

Ahora que en Colombia se está hablando del tema, por la posible llegada de la acción de Millonarios al mercado de valores local, vale la pena preguntar si los hinchas pueden ilusionarse con esta revolución.

La historia es muy interesante, pues el éxito de la Premier League, que nació apenas en 1992, se explica por la reorganización que implicó la llegada de muchos equipos a la bolsa.

A comienzos de los 90, el campeonato inglés pasaba por su peor momento: acorralado por la violencia de los hooligans y los malos resultados deportivos y económicos, casi nadie quería ir a los estadios. El negocio estaba de capa caída y la decisión fue hacerle reingeniería.

La bolsa sirvió para canalizar recursos destinados a financiar los planes de expansión de los equipos: reformar o construir estadios, contratar grandes jugadores y entrenadores y fortalecer las divisiones inferiores, que son la cantera de nuevos futbolistas. Todo eso, sumado a la estrategia para erradicar la violencia, fueron la fórmula del éxito.

Diego Rodríguez, vicepresidente de posición propia de Corredores Asociados, le ha hecho seguimiento al tema de los equipos en bolsa, pues asesoró en una primera instancia el proceso de Millonarios. Según él, los hinchas tienen la ilusión de que su equipo se convierta en un grande que gane campeonatos nacionales e internacionales. Y por eso compran este tipo de acciones.

Pero la realidad es que esos objetivos solo se logran con una estrategia gerencial bien definida; es decir, con "menos pasión y más técnica".

El primer beneficio de que un equipo, o cualquier otra empresa, se inscriban en la bolsa es que se le tiene que imprimir seriedad al negocio. Cuando una acción entra en circulación, muchos están pendientes de cómo se maneja esa inversión.

Europa es la de mostrar en esta estrategia. Inglaterra llegó a tener 17 clubes inscritos en el mercado de Londres. La fiebre se propagó y llegó a la liga italiana, donde Lazio, Roma y Juventus, entre otros, se le midieron al reto. En el calcio italiano la medida fue necesaria también para lograr transparencia en el manejo de las finanzas de los equipos y alejar el fantasma de la mafia.

Luego, el boom llegó a Turquía donde equipos muy importantes como el Besiktas y el Galatasarai pusieron a circular sus acciones.

La tendencia se consolidó y actualmente existe el Stoxx Europe Football, un índice que les mide el pulso a los 23 equipos listados en bolsa en ese continente. La buena noticia es que, a pesar de la crisis internacional, la mayor parte de esas acciones han mostrado dividendos importantes. Según las más recientes cifras, el índice está dejando una rentabilidad superior al 30% en el último año.

En Latinoamérica el ejemplo lo ha dado Chile. Primero fue Colo-Colo que, a su llegada a la Bolsa de Santiago en 2005, logró recaudar US$30 millones; en 2008, Universidad de Chile recaudó US$15 millones y, en 2009, la Universidad Católica recibió US$25 millones.

¿Cuál es el secreto?

Listar un equipo en bolsa no es la panacea por definición. De hecho, aunque la experiencia en Inglaterra fue relevante, muchos equipos que se listaron en los 90 terminaron en crisis y tuvieron que ser salvados por grandes inversionistas.

Pero también puede servir para un paso adicional: casos de éxito que llevan a un inversionista a comprar equipos ya consolidados. Así que la inscripción de acciones en el mercado de valores parece ser solo una etapa dentro de la evolución del negocio.

El fútbol es un negocio asociado al mundo del espectáculo y el entretenimiento, que tiene sus particularidades. Buena parte de los ingresos son inciertos: allí están, básicamente, las taquillas, los derechos de televisión, la transferencia de jugadores y el merchandising.

El círculo virtuoso al que le deben apuntar los equipos que van a la bolsa es conseguir recursos para financiar su estrategia de crecimiento, contratar grandes jugadores que ganen campeonatos y finalmente lograr que más gente vaya al estadio y vea sus partidos por televisión; eso termina dejando ganancias importantes.

En Colombia, la llegada de Millonarios a la bolsa podría ser el primer paso para una verdadera revolución del fútbol nacional. Sin embargo, son muchas las cosas que quedan pendientes. Los dineros calientes, la informalidad en la contratación de jugadores, la falta de claridad en las cuentas y socios, y un deficiente nivel gerencial son el común denominador. En ese partido todavía queda mucho terreno por ganar.

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