Negocio blindado

| 7/12/2002 12:00:00 AM

Negocio blindado

Alrededor de la industria del blindaje se está desarrollando un pequeño cluster donde la combinación de tecnología y mano de obra capacitada ya está traspasando las fronteras del país.

Mientras más se deterioran la seguridad y el orden público en el país, la industria de la protección crece. "La guerrilla y la delincuencia son nuestros mejores promotores. Y también, nuestros vendedores estrella. Pasa algo en el orden público --un retén guerrillero o una amenaza real-- y al día siguiente tenemos más de 40 llamadas", asegura el presidente de una compañía de blindajes.



Esta situación ha llevado a que en Colombia el blindaje de vehículos aumente cada año. En el 2001, fueron blindados cerca de 1.000 automóviles, más del doble que en 1999. Esta industria viene en aumento, tanto en unidades, como en jugadores dentro del negocio. Si hace 10 años en el mercado colombiano apenas había 10 empresas blindadoras, hoy son más de 39 compañías, vigiladas por la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada.



El crecimiento tiene explicación en la evolución del mercado. Los usuarios de vehículos blindados, que en el pasado estaban muy concentrados, vienen creciendo, a tal punto que si bien el número de carros nuevos blindados fue de casi 1.000, el año pasado, con los traspasos e importaciones, el mercado movió más de 1.300 unidades, disparando, de paso, las ventas de los blindados usados. Y otra razón es que a todo este mercado complementario, producto de las necesidades de seguridad, se suma un desarrollo tecnológico y de mano de obra que les ha permitido a las empresas posicionarse en nuevos mercados, mediante el modelo de exportaciones o, incluso, con el montaje de plantas en países cercanos como Ecuador, Venezuela o México, que han convertido al país en uno de los jugadores más importantes de América Latina, junto con Brasil y México.



"Colombia --como asegura un vocero de la empresa Blindex-- es un gigantesco campo de experimentación donde los blindajes son sometidos a diario a pruebas de fuego reales, que han sido superadas, y que van más allá de los estándares internacionales".



Por eso, mientras se habla de la seguridad como el mejor instrumento para fomentar el crecimiento económico, el país está frente a uno de los modelos industriales con mayor potencial para su desarrollo: el blindaje de vehículos.



La transformación



El mercado interno está cambiando, pues la demanda aumenta y los segmentos se afinan. Si en el pasado el blindaje estaba destinado solo para la protección ante un secuestro o un atentado a los presidentes de las compañías, los altos funcionarios del Estado o los integrantes del cuerpo diplomático, ahora hay más grupos de demanda, con exigencias particulares para cada segmento.



¿La razón? "Este mercado es una mezcla de dos cosas: la inseguridad real y la percibida. Hay personas que, aunque no han recibido amenazas, creen que el deterioro del entorno aumenta su inseguridad", asegura un analista del sector.



Por eso, el riesgo también se ha diversificado. "Hoy ya no solo los presidentes y gerentes de las compañías son los objetivos. También sus vicepresidentes, altos funcionarios o incluso sus familias son víctimas de estas amenazas. Pequeños y medianos industriales han tenido que recurrir a mecanismos de seguridad, como el blindaje, para protegerse y cuidar sus empresas y familias", afirma Germán Jiménez, gerente de mercadeo de Blindcorp.



En Colombia, las grandes empresas blindan más de 230 unidades al año, incluso algunas pocas superan las 300, y sus precios pueden estar entre US$15.000 y US$65.000, dependiendo del nivel del blindaje (ver infografía).



El negocio es tan interesante hacia el futuro, que hoy se atienden segmentos del mercado que no existían en el pasado, incluso por debajo de los niveles más bajos de blindaje, con protecciones para vehículos de gama media.



Con el aumento en el robo de carros y en las modalidades de asalto, como el paseo millonario, también crecen las necesidades de seguridad. Lo que antes era un nicho específico hoy se convierte en un mercado en crecimiento que interesa no solo a jugadores locales, sino internacionales.



Para Jaime Ferreira, presidente de O'Gara-Hess & Eisenhardt, una de las mayores empresas de blindaje en el mundo y que lleva 3 años en el mercado colombiano, "este es un negocio de proteger y salvar vidas. Vamos a los sitios donde sea necesario que esté nuestro producto y Colombia tiene una alta demanda de este tipo de protecciones", asegura.



Después de México y Brasil, Colombia fue el tercer mercado al que han entrado en Latinoamérica. Pero con un valor adicional. Diseñaron y montaron su planta de vidrios para el blindaje de vehículos con la que atienden la demanda local, y exportan a Brasil, México, Estados Unidos y Filipinas. El año pasado exportaron más de US$1 millón en vidrio blindado, y hace apenas unos días iniciaron su operación en Venezuela con la planta de blindaje de vehículos.



Las exportaciones



Aunque el crecimiento en el mercado local es aún promisorio, dado que las actuales situaciones de seguridad no van a cambiar en el corto plazo, muchas empresas ven en los mercados externos la posibilidad de ampliar y expandir su negocio.



La situación de Colombia no es ajena a la del resto del continente. Pero esta industria tuvo la capacidad de reaccionar frente a la demanda del mercado. "Países como los centroamericanos, que tuvieron graves conflictos armados internos, apenas hoy están entrando en el negocio, donde Colombia ya tiene reconocimiento", dice Luis Abondano, presidente de Glassteco.



A distintas compañías, esta ventaja les ha permitido exportar. Venezuela y Ecuador son los principales mercados. Blindcorp, por ejemplo, una compañía que se creó apenas el año pasado, cerró en diciembre un negocio con Naciones Unidas para blindar 8 carros destinados a la protección de sus funcionarios en Europa. "Nos buscan porque tenemos una tecnología homologada, una mano de obra calificada y un precio muy bajo, que nos vuelve muy competitivos. Incluso, el tiempo normal de blindaje que en promedio puede ser de 4 a 6 semanas, puede aumentar a 12 semanas con la importación, la adecuación y la reexportación. Sin embargo, los clientes externos están dispuestos a sacrificar estos tiempos porque ahorran más de US$30.000 en cada blindaje", asegura Jiménez, de Blindcorp.



Por su parte, Ballistic Technology trabaja con Pexi, una multinacional estadounidense de venta de carros. Esta empresa se encarga de buscar por el mundo vehículos y blindajes. "Los mercados internacionales se fijan mucho en el país, porque tenemos un buen producto y Colombia es uno de los países que más atentados reales contra vehículos blindados ha tenido", asegura Hernán Darío Mesa, gerente comercial de Ballistic. En muchos de estos casos, las exportaciones hoy no representan más del 15% del total de sus ventas. Pero para el corto plazo, sus metas de exportación son del orden del 30 ó 35%.



Tecnología y mano de obra



Esto ha llevado al desarrollo permanente de la industria que combina la tecnología con el trabajo artesanal. En tecnología, por ejemplo, hace 8 años, un carro blindado podría parecer un pequeño tanque de guerra. Hoy, para un nivel 3 de blindaje se puede tener un peso adicional de entre 150 y 250 kilos. Los elementos para proteger la parte opaca (puertas, capó o techo) son importados. En el caso de los vidrios, O'Gara y Ballistic Techonology tienen --además de su planta de blindaje-- la planta de producción de vidrios para ese proceso. En este segmento, operan además jugadores locales como Autotriplex y multinacionales como American Glass Products.



Pero la principal ventaja es la mano de obra. El blindaje de vehículos va de la más sofisticada tecnología al desarrollo más artesanal en su instalación. A diferencia de las ensambladoras, el trabajo no es en serie sino que requiere un alto desempeño en detalles. Esto lo han logrado operarios colombianos con años de trabajo. Y es un conocimiento que también se exporta. ¿De qué manera? Uno de los modelos en los que están incursionando las empresas colombianas de blindaje corresponde a la expansión física en otros mercados. Es decir, el montaje de sus plantas en esos países para tener una operación más rápida y cercana con sus clientes. Por ejemplo, en Venezuela y Ecuador está operando Blindcorp, mientras que en México, Ballistic tiene planta de operación, y Blindex tiene otra en Guayaquil. Algunos de estos jugadores ven ya la posibilidad de abrir operaciones antes de finalizar el año en países de Sur o Centroamérica, como Guatemala.



Para el montaje de las plantas en otros países es necesario llevar mano de obra colombiana que conoce el proceso, para que se convierta en multiplicadora para la industria. Por ejemplo, en la planta de México, que lleva 3 años operando, Ballistic tiene un 60% de personal colombiano, al igual que otras compañías del sector en desarrollos similares en Ecuador o Venezuela.



El blindaje se ha convertido en un valor agregado para los clientes, a tal punto que las ensambladoras y distribuidores de vehículos tienen como propuesta de valor la posibilidad de entregar blindajes en alianzas con empresas blindadoras, respetando la garantía que tienen estos autos. "Si una persona está interesada en comprar un carro de más de $50 millones, seguramente, tiene recursos para blindar su inversión", asegura un analista.



La Fábrica Internacional de Blindajes, FIB, tiene uno de estos modelos con Sofasa. Audi, Mercedes y Volkswagen hacen lo propio con Blindcorp. Empresas de menor tamaño, como Glassteco, que tienen protección para vehículos de gama baja y cuyos costos no superan los $11 millones, tiene alianzas con Kia, Toyota, Honda y Subaru.



El futuro



Con esta descripción, la industria del blindaje tiene grandes oportunidades de crecer y consolidarse como un cluster de la seguridad. Sin embargo, algunos factores atentan en contra. Básicamente, en las exportaciones, que se hacen mediante la importación temporal del vehículo y luego su reexportación, hay dificultades aduaneras.



El problema de drogas dificulta el envío del carro blindado desde Colombia. "Su inspección hace que en ocasiones sea necesario llevar un equipo de instaladores para que en la aduana desarmen algunas de sus partes, lo revisen y lo vuelvan a armar", explica un empresario. "Sería conveniente desarrollar un modelo de preinspección en las mismas empresas, que facilite su salida del país y no se someta a estas dificultades que entorpecen el proceso", agrega.



El país está atento a este desarrollo industrial, sobre todo porque las condiciones de seguridad no están mejorando sino, por el contrario, empeorando, no solo en Colombia sino también en la región. Así las cosas, Colombia está en camino de convertirse en eje del blindaje de vehículos del continente.



"Si alguien en esta parte del continente está pensando en montar una planta de blindajes, seguramente ya tendrá la asesoría de un colombiano", afirma Luis Abondano, de Glassteco. De hecho, varias de las empresas consultadas por Dinero han recibido propuestas de alianzas o montaje de nuevas compañías en Venezuela o Argentina.



La posibilidad de crecer en este segmento es muy amplia. "Si Colombia tiene una necesidad de seguridad importante, también vecinos cercanos, como Venezuela o Ecuador, o más lejanos, como Argentina, tienen graves problemas de seguridad, producto de la coyuntura que viven sus países", asegura el presidente de una compañía de blindajes que prefirió el anonimato.



Por eso, no sería extraño que en el mediano o largo plazo, este cluster de seguridad se consolide en el país y muchas de las empresas operen en el futuro en Europa y Asia, exportando tecnología y talento colombiano.



"El blindaje es apenas el 50% de la solución"

El blindaje es una modalidad de seguridad que brinda unos segundos de reacción. Para las empresas de blindaje, una de las graves dificultades es el desconocimiento de los usuarios. "Los clientes saben que deben blindar. Pero en muchos casos no saben qué resiste su blindaje, ni se capacitan en maniobras defensivas u ofensivas", asegura un empresario del sector.



"No debe olvidar que el blindaje es apenas el 50% de la solución, al retardar una acción contra su vida. Le da un margen de maniobra para salir y evadir con éxito el ataque", agrega Hernán Darío Mesa, gerente comercial de Ballistic.



El blindaje es de buena calidad o de mala calidad. No resiste puntos intermedios. Por eso, tenga en cuenta los siguientes aspectos:



Asesórese sobre el nivel de seguridad que necesitan usted, su compañía o su familia.

Busque compañías reconocidas que reporten atentados reales y que hayan salido bien de ellos.

Vaya (en persona) a las blindadoras. Su seguridad no es cuestión de una llamada telefónica. Incluso hágase acompañar de su conductor o escolta, si los tiene, o de su familia, si ella va a usar el vehículo.

Si es necesario, haga pruebas balísticas. Muchas de estas compañías tienen polígonos en sus instalaciones y allí puede probar la calidad de los materiales.

Conozca las armas contra las que lo protegen los distintos niveles de blindaje.
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