| 5/13/2005 12:00:00 AM

Motos en su cuarto de hora

La proliferación de mototaxis, el auge de modelos de bajo costo, la apertura de nuevos ensambladores y la venta de marcas 'golondrinas' están detrás del auge que hoy experimenta este sector.

Un verdadero acelere experimenta por estos días el mercado de las motocicletas en Colombia. El año pasado, por ejemplo, se vendieron en el país 144.000 unidades, lo que representó un récord, un crecimiento del 70% con respecto a 2003 e ingresos por $500.000 millones, según cifras que maneja esta industria. Atrás quedó la crisis que atravesó el sector y que tocó fondo en 2001, cuando colocaron 50.000 aparatos. Desde entonces, la comercialización de motos en el país vive una transformación radical de la que han hecho parte fenómenos como la proliferación de los mototaxis en diferentes regiones, el auge de los modelos de bajo costo, la llegada de ensambladores chinos y la venta de marcas 'golondrina' provenientes de diversos países asiáticos.

Parte de este auge también se explica por el hecho de que la demanda estuvo represada durante casi siete años. En promedio, los usuarios cambian de moto cada tres o cinco años. Sin embargo, debido a la crisis que atravesó la economía nacional a finales de los 90, este promedio se incrementó hasta en 6 y 7 años, y por eso solo a partir de 2002 empezó a darse la reactivación. Esa depresión, que dejó a muchos colombianos sin empleo, también hizo que decenas de personas buscaran alternativas 'macondianas' para generar ingresos. Así nació en la Costa el mototaxi, cuando al dueño de una moto se le ocurrió la idea de cobrar $500 por transportar personas puerta a puerta. La iniciativa se regó rápidamente por los departamentos caribeños y también por el interior del país, lo que mejoró las ventas de motocicletas, pues muchos las adquirieron para entrar en el negocio. Se calcula que por lo menos unas 200.000 motos prestan este servicio, que muy pronto se convirtió en una dura competencia para el transporte público en varias ciudades, lo que ha generado fuertes controversias sobre la necesidad de regular esta actividad comercial, considerada como ilegal.

Pero faltaba otro empujón para que las ventas despegaran del todo. Y llegó cuando las ensambladoras empezaron a lanzar al mercado modelos de bajo costo, en 2003. Cuando los precios de las motos bordeaban los $5 millones, en promedio, empezaron a aparecer en el mercado modelos de $3 millones. De hecho, de las 83.640 motocicletas que se vendieron ese año, el 35% correspondió a motos económicas, participación que en 2004 ascendió a 45%. Como parte de esta tendencia, Suzuki relanzó modelos que había sacado del mercado y Auteco (ensambladora de Medellín) introdujo la Boxer de 100 c.c. con un precio menor que el de las motos de su segmento y bajo consumo de combustible, lo que la convirtió en su modelo más vendido en los últimos tres años.

Fanalca, la ensambladora de Honda en Colombia, tampoco se quiso perder este tren de la alegría. Esta marca, percibida como una de las más costosas del mercado, también sacó su versión económica: la Eco 100, de $3 millones y con bajo consumo de gasolina. "El costo del combustible ya estaba empezando a preocupar a los usuarios, en especial si utilizaban las motos para transporte público. Este valor agregado hizo que las ventas subieran significativamente", sostiene un vocero de la compañía. Y en efecto, las ventas de Honda en 2003 crecieron 27% y en 2004 puso en el mercado 90.000 unidades, el 23% del mercado. El ahorro del combustible ha tomado tanta importancia que Bongas, una compañía de Cartagena reconocida por convertir motores de gasolina a gas, anunció recientemente que tiene lista una motocicleta que funciona con este último combustible, y a la cual le están haciendo las últimas revisiones técnicas.



Los nuevos

Otro factor que también ha dinamizado el comercio de motocicletas en el país es la apertura de nuevas ensambladoras que se unieron a las ya existentes, como Suzuki Motor de Colombia, Yamaha Incolmotos, Honda Fanalca y Auteco. Una de ellas es Jincheng de Colombia, que desde hace siete años está ensamblando motos de esta marca china y produciendo especialmente modelos sport de gama económica para mensajería y repartos de 100 c.c. ($2'700.000) y 110 c.c. ($3'200.000). Pablo Mejía, gerente de la compañía, también ratificó el hecho de que las ventas están creciendo jalonadas por las gamas más económicas, de las cuales se vendieron el año pasado 70.000 unidades de diferentes marcas, y advierte que quien no esté ahí se puede quedar por fuera del negocio. Esta visión le ha permitido a Jincheng pellizcar el 5% del mercado. Por ahora está ensamblando 8.000 unidades anuales, pero la meta es llegar a las 12.000 este año.

También están llegando comercializadoras internacionales como United Motors, que en año y medio estableció una red de 40 distribuidores en todo el país, y que vendió el año pasado 2.360 motocicletas, la mayoría de ellas de bajo costo. Alejandro Arboleda, gerente de posventa, sostiene que la llegada de estas firmas hace que las marcas tradicionales se pellizquen, saquen nuevos diseños y bajen los precios que, según él, han caído 10% en los últimos dos años. "El estudio de mercadeo que realizamos nos mostró que el consumidor colombiano quería nuevas opciones de diseño, tecnología y precio, pues durante años los líderes del mercado, que no tenían competencia, no evolucionaron ni posicionaron nuevos modelos", sostiene. La meta de United Motors es vender como mínimo 6.000 unidades este año.

Alkosto, por su parte, también aportó su grano de arena en esta dura competencia, al lanzar su propia marca de motos: AKT, cuya planta de ensamblaje está en Medellín y que tiene el reconocimiento de la certificación ISO9002. De sus 3.000 empleados, 400 son ingenieros y técnicos. El lanzamiento se hizo luego de más de dos años de planeación de la estructura de producción, la red de distribución y servicio, además de numerosas pruebas técnicas y de ruta.

Sin embargo, tanto distribuidores organizados y ensambladores, como el Comité Automotor de la Andi, advierten sobre la llegada al país de marcas de motocicletas 'golondrina', provenientes de China (donde hay unas 200 fábricas de motos), Corea o Tailandia y que no ofrecen garantías, ni servicio técnico posventa, ni repuestos. Hasta el momento, estos comercializadores solo han mordido el 2% del mercado, pero la tendencia, por la diferencia de precio, es que siga creciendo y distorsione el mercado nacional. "Esta situación puede poner en peligro los 2.300 empleos directos que genera el sector y las 2.000 plazas de trabajo adicionales que genera la red de proveedores de motopartes", explicó Pablo Mejía. Otra de las denuncias es que muchas de estas marcas imitan modelos ya existentes en el mercado, con diferencias de precio muy significativas.

Por lo pronto, se prevé que el negocio siga expandiéndose por lo menos otros dos años. Las ventas seguirán siendo jalonadas por las gamas económicas y la tendencia en el mercado son las motos de cuatro tiempos y con bajo consumo de gasolina. El gobierno, por su parte, tendrá que regular el funcionamiento de los mototaxis que siguen ganando terreno, especialmente en zonas periféricas de muchas ciudades. Este vacío también puede frenar las crecientes ventas de motocicletas que se vienen registrando en el país.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?