Motor para los negocios

| 1/24/2003 12:00:00 AM

Motor para los negocios

Los sistemas de transporte masivo como TransMilenio son ejes de la reactivación empresarial y económica. El gobierno, por medio de un Conpes, definirá su ruta.

Si los planes de transporte masivo que están en camino se llevan a cabo, en los próximos tres años se generarían negocios en las principales ciudades del país por US$1.100 millones en inversión pública en infraestructura y US$200 millones en inversión privada, tan solo en equipos. Si se tiene en cuenta el efecto dinamizador que TransMilenio ha tenido en Bogotá en otros sectores como el inmobiliario, el comercio y la industria, la generación de negocios privados será mucho mayor.



Alcanzar estas cifras de inversión no es difícil. Las obras en Bogotá ya son un hecho, y representan el 49% de la inversión pública total. En Cali ya se aprobaron las vigencias futuras de la Nación y del municipio por US$345 millones (la Nación aportará US$241 millones y el municipio US$104 millones). El futuro de las obras en Pereira, Barranquilla, Medellín, Cartagena y Bucaramanga, que representan el 19% de la inversión pública, dependerá de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo y de la velocidad con que se logre el consenso local, ya que el Gobierno ha expresado su interés en mejorar el transporte público en las ciudades.



De hecho, para finales de febrero, el gobierno tendrá listo un documento de política económica y social (Conpes) que fijará los lineamientos y condiciones que deberán seguir los gobiernos locales que quieran acceder a recursos de la Nación para financiar sus sistemas de transporte masivo.



La gran innovación que se quiere incluir en los nuevos procesos es tratar de aprovechar esta dinámica empresarial que se genera alrededor de la infraestructura del sistema de transporte masivo, para darle mayores oportunidades al sector privado de vincularse al sistema, y lograr una reorganización total del esquema de financiación de los proyectos, que aumente la participación privada y disminuya la pública, dadas las restricciones fiscales del gobierno.



Entre las alternativas que se discuten está la entrega en concesión de locales comerciales a lo largo de las vías, y la explotación comercial y publicitaria del tráfico que genera el transporte masivo. Consultores privados consideran que mediante estos esquemas y la tarifa sería posible financiar entre el 20 y el 50% de la infraestructura. Para esto también se estudian herramientas financieras que faciliten a inversionistas institucionales, como fondos de pensiones, vincularse a proyectos de este tipo.



Los otros dos puntos que reglamentará el Conpes se relacionan con la gestión y el riesgo. El objetivo del nuevo gobierno es crear los mecanismos que permitan asegurar que el éxito logrado en Bogotá se va a repetir en las otras ciudades. De ahí que se quiera comprometer a los alcaldes en una serie de acciones que garanticen el futuro a largo plazo de los proyectos. En esta filosofía, se busca el compromiso de los alcaldes para la reorganización total del tráfico, con medidas como la reducción de la oferta de transporte público, el manejo del parqueo, la semaforización y la señalización. Desde ya se anticipa que la reducción del transporte público va a ser un punto polémico no solo por el volumen de buses que se retiren, sino por el momento en que se lleve a cabo esta operación: antes o durante la entrada en vigencia del nuevo sistema.



Las otras medidas de gestión están encaminadas a tener una buena estructuración legal y financiera, montar sistemas de seguimiento y control y conformar un sistema en el cual se cree una empresa gestora que impulse el desarrollo del proyecto.



En cuanto al riesgo, se buscará darle la mayor estabilidad en las reglas de juego al inversionista privado. En el primer caso, el punto principal es mantener independencia entre las decisiones políticas y el manejo de los sistemas de transporte. El tema de las tarifas es uno de los más importantes.



Bogotá, la de mostrar



El crecimiento de Bogotá en los últimos tres años está ligado indiscutiblemente al efecto que ha tenido TransMilenio sobre la ciudad. En la primera fase, cuando se construyeron las troncales de la Avenida Caracas y la calle 80, se invirtieron $620.000 millones. Una cifra que, aunque alta, se queda pequeña frente a los presupuestos aprobados para la segunda fase, que cubre la avenida Suba y NQS. La ciudad invertirá en infraestructura para este proyecto $1,2 billones que, si se adicionan a los $300.000 millones que el Instituto de Desarrollo Urbano invertirá en las demás obras proyectadas para este año, constituyen la mayor inversión que se ha hecho en la historia de Bogotá.



Esta inversión en infraestructura potencia, sin duda, sectores relacionados con la construcción, como las compañías de ingeniería civil, acero, vidrio y cemento. Según Asocreto, gremio que agrupa a las compañías productoras de concreto, la segunda fase de TransMilenio podría consumir cerca de 300.000 m3 de este material, lo cual implica un incremento entre el 15% y 20% en la producción del sector en relación con el promedio de los años anteriores.



Por otra parte, la inversión que deben realizar las empresas operadoras en la compra de buses ha contribuido al buen desempeño del sector automotor. Para Superbus, que fabricó el 70% de los 470 buses que trabajan en el sistema, esto significó incrementar cerca de 70% su producción y generar 600 empleos directos e indirectos adicionales. Esta compañía, hoy Superpolo por la Unión con la compañía brasileña Marcopolo, aspira a construir un porcentaje similar en la fase II de Bogotá y de las otras regiones. Busscar de Brasil, otra compañía que fue uno de los proveedores en la primera etapa, está instalando una fábrica en Pereira y se habla de la posible llegada de un nuevo jugador (Scania).



Otros sectores, como el de software, servicios de consultoría y hasta el financiero se han beneficiado directamente de la dinámica empresarial que ha generado el sistema TransMilenio. Se calcula que en venta de pasajes se recaudan cerca de US$120 millones al año y, como el dinero lo administra una fiduciaria, se garantiza que este dinero entre al flujo de recursos formal de la economía. El impacto en el sector inmobiliario también ha sido notorio. De acuerdo con un estudio de Fedelonjas Bogotá, el impacto de la depresión en los precios de la finca raíz ha sido menor en las zonas ubicadas alrededor de este sistema. Mientras en el 2000 la desvalorización en la ciudad era el elemento común, en las zonas cercanas a TransMilenio se detuvo. Y en el 2002, mientras la valorización estuvo cercana a la inflación, en el área de influencia de este sistema fue de alrededor del 14%.



Además, el acercamiento que produce entre la periferia y los centros de actividad potencia el desarrollo de nuevos proyectos. Por ejemplo, la constructora Ospinas y Compañía, que logró salir de Ley 550, tiene cuatro proyectos que se benefician o se potencian con TransMilenio. Uno de ellos es un proyecto de VIS frente al portal de Usme "Ciudad Nuevo Milenio". Este proyecto de unas 5.000 viviendas y proyectado inicialmente con un precio de venta de 50 salarios mínimos aumentó su perfil a cerca de 90 salarios mínimos.



No es fácil determinar el efecto de TransMilenio en el comercio, pero la alta circulación por el sistema es un atractivo que no se puede olvidar. Se calcula que diariamente transitan por el sistema cerca de 776.000 personas. Los portales del Norte y de la 80 son los de mayor circulación con más de 120.000 personas, la misma afluencia de público que recibe un centro comercial como Plaza de las Américas en un fin de semana.



Aprovechando esto, Olímpica, por ejemplo, iniciará la construcción del centro comercial Portal de la 80, en inmediaciones de la estación de TransMilenio, que demandará una inversión por $65.000 millones. El centro, que tendrá 330 locales, un SAO y 12 salas de cine, será el más grande del país. Otros negocios que se están empezando a explotar son la publicidad y el ambiental. El primero generaría casi $1.000 millones al año y con el segundo la idea es comercializar en los próximos años cerca de 15 millones de toneladas de gases de efecto invernadero que deja de producir el sistema.



Las otras regiones



TransMilenio ha significado un revolcón en la industria del transporte y ha mostrado que es un esquema donde todos ganan, si todos ponen.Sin embargo, para que el modelo sea replicable, se requiere que tenga viabilidad política. Esto implica darles opciones a los transportadores locales de entrar a los procesos licitatorios.



Bogotá allanó el camino mostrándoles a los transportadores que era rentable participar en el esquema. Y ahora dio otro paso adelante al exigir que los pequeños propietarios de buses fueran vinculados a las empresas que licitaron para la segunda fase. Pero, sin duda, la diferencia frente a otras regiones es la madurez política que ha alcanzado Bogotá, lo que le ha permitido darle continuidad al proceso.



Otro punto que requiere claridad es que el éxito de TransMilenio no se debe a la infraestructura física ni al diseño de los buses, sino al modelo de gestión que soporta todo el esquema. Por eso, es importante que las ciudades no traten de trasplantar lo tangible de TransMilenio, sino el concepto, y que tengan mucha claridad sobre la necesidad de garantizar el autosostenimiento del sistema a largo plazo.



TransMilenio demostró que el transporte público puede abandonar los esquemas tradicionales y convertirse en toda una industria, donde ya no se habla de la guerra del centavo sino de la rentabilidad. Por eso, los nuevos sistemas de transporte masivo deben conservar las características que han hecho exitoso el esquema.







Buses



* Las empresas que ganen la licitación para la operación de la segunda fase deberán mandar a fabricar 325 buses articulados.



* El costo de cada vehículo es de casi US$200.000.





 



Infraestructura



* La inversión en obras de infraestructura en la segunda fase de TransMilenio será alrededor de $1,2 billones.



* La segunda fase de TransMilenio podría consumir cerca de 300.000 m3 de concreto, un 15% más que un año "normal".





 



Sector inmobiliario





* Durante el 2002, la valorización de las zonas cercanas a TransMilenio fue el doble del promedio del resto de la ciudad.





Recaudo



* El recaudo del sistema, por concepto de tarifas, alcanza cerca de US$120 millones al año. Se espera que la segunda fase duplique este recaudo.





 



Empleo



* El IDU realizará la inversión más alta de su historia con una ejecución de obras por $1,5 billones (incluyendo los $1,2 billones de TransMilenio). Esto permitirá la generación de más de 36.000 empleos.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.