| 3/1/1994 12:00:00 AM

Monitor y las desventajas de Colombia

Monitor y las desventajas de Colombia

El país no está listo en su infraestructura básica para competir internacionalmente.

por JORGE OSPINA SARDI

Hace poco la firma norteamericana Monitor terminó su estudio sobre Colombia. Los resultados no son del todo optimistas. Falta mucho por hacer para que el país sea verdaderamente competitivo.

En diciembre de 1993 Monitor le entregó al gobierno colombiano el informe final del estudio "Creando la ventaja competitiva de Colombia: Patrones de competitividad y análisis sectorial". Como se sabe, el estudio se ha realizado con la metodología de Michael Porter, el famoso autor del libro "Las ventajas competitivas de las naciones".

En forma muy resumida, para Porter el secreto de los países exitosos internacionalmente radica en la existencia de un entorno donde los distintos elementos se refuerzan para producir un buen resultado. Las ventajas que puedan derivarse de la disponibilidad de recursos naturales o de una estratégica posición geográfica, no son suficientes para garantizar ese éxito. Si los recursos humanos no reciben un adecuado entrenamiento o sus niveles de educación son bajos, o si el desarrollo de los mercados de capitales o de la infraestructura es inadecuado, las otras ventajas no serán aprovechadas cabalmente.

Por otro lado, si la demanda interna es escasa y poco exigente en estándares de calidad, si las relaciones entre el sector privado y el sector público son de antagonismo en lugar de colaboración y si los empresarios privados (productores y proveedores) no se unen para resolver conjuntamente problemas que afectan negativamente sus esfuerzos productivos, entonces será imposible que Colombia compita con éxito internacionalmente.

Según Porter, la competitividad es un proceso continuo de mejoramiento y de innovación que demanda objetivos y estrategias claras por parte del gobierno y de los empresarios, insumos fuertes (recursos naturales, recursos humanos, capital e infraestructura) y un medio ambiente en el cual las innovaciones basadas en conocimientos se transmiten aceleradamente entre los distintos agentes de la economía.

Ahora bien, el estudio de Monitor sobre Colombia es en el fondo pesimista sobre lo que hace falta para que el país sea verdaderamente competitivo. Esta conclusión es quizá su aporte más valioso. Al respecto Monitor hace énfasis en lo atrasado que se encuentra el país en materia educativa. La educación básica, pero especialmente la educación en ciencia y tecnología (incluyendo las ingenierías), no cumple con los exigentes estándares internacionales. El estudio propone desde la creación de una universidad enfocada hacia la ciencia y tecnología (una especie de MIT), hasta programas conjuntos del sector público y privado de becas en el exterior (más Colfuturos) y un reforzamiento de la educación técnica intermedia (donde el Sena lleva décadas sin cumplir su papel y menos ahora en el exigente medio de un entorno competitivo internacional).

Estos planteamientos sobre el sistema educativo colombiano son revolucionarios en un país que nunca se ha preocupado por la calidad de la educación básica y universitaria, donde la idea prevaleciente es la de graduar sin exigir rendimiento académico y donde un programa de becas como Colfuturo es motivo de las peores envidias y de ataques mojigatos de toda clase.

Otro aspecto que preocupa a Monitor es el de las relaciones gobierno-sector privado caracterizadas más por el antagonismo que por el espíritu de colaboración. Lo mismo sostiene con respecto a los gremios y a la colaboración de los empresarios entre sí. Por ejemplo, el estudio es muy crítico de la falta de solidaridad gremial en sectores como el floricultor, donde es preciso ejecutar acciones de beneficio común en los mercados internacionales. Por esta falta de claridad en el sector privado, los gremios no están capacitados para realizar una verdadera labor de apoyo en áreas claves como la información y la comercialización internacional.

La carencia de una infraestructura apropiada en vías, telecomunicaciones, puertos y aeropuertos es otro de los lunares de la economía colombiana según Monitor. Esto ya lo saben desde tiempo atrás los sufridos empresarios colombianos.

El estudio de Monitor es menos afortunado cuando plantea recomendaciones de tipo general. Su enfoque microeconómico lo lleva a hacer recomendaciones con consecuencias macroeconómicas de dudoso impacto. Parte del problema es la selectividad a la cual conduce ese enfoque micro que, si no se tiene cuidado, puede afectar la coherencia o consistencia de la política macroeconómica. Eso sucede, por ejemplo, con sus recomendaciones sobre incentivos tributarios. Dado que se llega al diagnóstico de que no hay suficiente investigación, entonces, se aconseja un crédito tributario para las empresas que la hagan. La misma recomendación se hace para las empresas que invierten en computadores o para aquellas que exportan más que el promedio de su sector. Así también en materia de importación de tecnología.

La impresión que se obtiene es que los consultores no analizaron a fondo el sistema tributario colombiano, y que si se adoptaran sus recomendaciones se introduciría una gran cantidad dé "huecos" y excepciones en la estructura tributaria con un impacto negativo sobre los recaudos, y en últimas, sobre la estabilidad macroeconómica.

Otro ejemplo de una recomendación con resultados dudosos desde el punto de vista macro es la de estimular los préstamos a la "industria". Monitor llega al diagnóstico de que el país no está suficientemente industrializado y su consejo es el de proporcionar incentivos tributarios para los bancos que presten más a la industria, o alternativamente favorecerlos con una reducción en los encajes.

Pero en lo que respecta a otras recomendaciones, especialmente aquellas de carácter estrictamente micro, el aporte de Monitor es de sumo interés. Tomadas en conjunto, esas recomendaciones están dirigidas a reorientar las instituciones públicas y privadas del país hacia el objetivo de competir exitosamente a nivel internacional. El país todavía no se ha puesto las pilas para elevar las habilidades y destrezas técnicas de su población, para crear un ambiente que premie la innovación y el éxito competitivo, para tener consumidores más exigentes y conscientes de sus derechos y para disponer de una infraestructura física y de servicios que le permita a los empresarios aumentar su eficiencia.

Ante este estado de cosas no cabe la complacencia de algunos economistas que consideran que el desempeño aceptable de algunos agregados macros es condición suficiente para catalogar a Colombia como un país exitoso.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.