Silvia Tcherassi

| 1/24/2003 12:00:00 AM

Moda con talla internacional

La decisión de cada vez más diseñadores colombianos de abrir boutiques en el exterior refleja el desarrollo de la moda en el país. Sin embargo, todavía falta mucho camino por recorrer.

Pepa Pombo iba con frecuencia a México como turista. Pero fue en 1978 cuando la casualidad le cambió la vida y la convirtió también en la pionera de los diseñadores colombianos que se están abriendo camino en los mercados internacionales. En ese año, mientras hacía compras en el Palacio de Hierro, la principal cadena de almacenes de ese país, un hombre se le acercó para preguntarle dónde había comprado el traje que llevaba puesto. Ella le explicó que era un diseño suyo. Entonces el hombre, que resultó ser el gerente del almacén, la invitó a su oficina y le ofreció comprarle todos sus diseños.



Ese encuentro le abrió, años después, las puertas del mercado mexicano, y permitió que sus modelos estuvieran expuestos desde el principio en el pabellón internacional del Palacio de Hierro, al lado de los grandes diseñadores del mundo, y con su marca. "Pepa Pombo es una institución en México. Todo el mundo la conoce", reconoce Alvaro Reyes, quien entró al mercado mexicano hace cinco años.



"Cuando yo llegué, México era más accesible. Hoy no es tan fácil porque desde hace 10 años las grandes marcas están presentes directamente. Se necesita invertir mucho dinero en mercadeo para posicionarse, y la competencia tiene excelentes precios y moda", afirma esta diseñadora bogotana.



Lo que hace 20 años fue una aventura casi particular, hoy se ha convertido en el sueño que están haciendo realidad diseñadores como Silvia Tcherassi, Alvaro Reyes y Mario Hernández, que en los últimos años han abierto sus propias empresas-almacenes en México, Venezuela o Estados Unidos. Y a estos se suman los diseñadores que están exportando sus colecciones al exterior, como Amelia Toro, Olga Piedrahíta y Carlos Pinel, entre otros.



¿Qué ha pasado para que la creación de empresas en el exterior por parte de los diseñadores colombianos de alta costura y prêt-à-porter haya dejado de ser una excepción? Para Alicia Mejía, directora de mercadeo de Inexmoda, en los últimos años se ha ido transformando la mentalidad de los diseñadores, que hoy son más globales. "Han empezado a viajar a distintas ferias del mundo para aprender, se han profesionalizado y hoy existe un grupo de diseñadores importantes, que interpretan rápidamente la moda".



Sin embargo, la moda es un negocio muy competido, que sigue siendo dictado desde Europa y Estados Unidos, y el que se esté incursionando en el exterior no puede catalogarse todavía como un triunfo del diseño colombiano. Además, entrar a otro país no es fácil. "Si un diseñador quiere estar en las pasarelas del mundo, se lo comen los gastos. Se necesitan muy buenas relaciones para que los editores de programas de moda y los compradores vayan a los desfiles y, sobre todo, respaldo financiero", explica Mejía.



El caso Tcherassi



Tal vez una de las personas que mejor han manejado el tema del posicionamiento es Silvia Tcherassi, la diseñadora colombiana con mayor reconocimiento internacional. De hecho, su reciente invitación a participar en la Semana de la Moda de Milán 2003 la convierte en la primera latinoamericana en obtener esta distinción.



Su exposición a los generadores de opinión y al público en Estados Unidos también se ha dado con una importante difusión de su nombre y creaciones en los principales medios de comunicación de ese país, incluyendo los medios especializados como Women's Wear Daily y, recientemente, la aparición del libro Silvia Tcherassi, que está presente en las librerías más importantes de ese país.



Con su talento, pero también con una clara estrategia empresarial de apoyo, Tcherassi viene trabajando para que su nombre sea reconocido y familiar para el público de ese país, meta en la cual le ha ayudado haber sido escogida hace más de un año como la imagen de Toyota en Estados Unidos.



Esta estrategia ha enmarcado la apertura de su tienda en Miami, en Coconut Grove, que se produjo en el verano de 2000, y la que abrirá este mes en Village of Merrick Park, un importante proyecto comercial donde también van a estar marcas como Gucci, Carolina Herrera y Burberry's. "Tengo la convicción de que el arte y el talento, una estructura productiva y una visión de negocios sí son compatibles", afirma Tcherassi. Entre sus planes está abrir boutiques en México, Venezuela y Europa.



La construcción de marca



Crear una marca es una labor compleja, y en la moda implica participar en desfiles, tener un buen manejo de las relaciones públicas, cuidar la imagen y la exhibición en el almacén, tener buen producto y conocer la idiosincrasia del país.



Alvaro Reyes, quien entró hace cinco años a México y hoy tiene su almacén en la Avenida Presidente Mazarik, el mayor centro de moda de ese país, advierte que para salir de Colombia hay que estar dispuesto a perder bastante dinero. "Nosotros estamos en punto de equilibrio hace como un año, porque hemos invertido bastante en México. Hacer una marca requiere inversión", puntualiza. Reyes tiene proyectado abrir una nueva tienda en México.



Otro punto vital en el negocio de la moda es que la marca esté asociada con el nombre del diseñador. Así lo comprendió Mario Hernández, quien abandonó la marca Marroquinera. Hernández tiene cinco tiendas en Caracas y una en Miami, ubicada en una calle entre Sachs y Tiffany.



La otra vía



Además de los esfuerzos que están haciendo estos diseñadores en manejar directamente sus almacenes fuera del país, la internacionalización del diseño se está logrando en las grandes boutiques y tiendas por departamentos. Amelia Toro, por ejemplo, lleva exportando a boutiques especializadas en Estados Unidos desde hace 8 años, el mismo tiempo de Carlos Pinel, quien exporta a Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Olga Piedrahíta, por su parte, ha logrado posicionarse en el Salón de Diseñadores del New York Bridal Show.



La moda colombiana se está empezando a internacionalizar, y los esfuerzos que están haciendo los diseñadores nacionales por abrirse camino en el exterior son el primer paso para lograrlo. Pero el trabajo más difícil todavía queda por delante. Ganar la lealtad de los nuevos mercados, y verla materializada en ventas crecientes.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.