| 4/16/2010 12:00:00 PM

Misión social con visión empresarial

Bajo esta premisa, cuatro emprendedores crearon una fundación que busca hacer parte de la solución al problema de desnutrición en el país.

En Colombia mueren cada día tres niños menores de cinco años por causa de la desnutrición y el hambre, según la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Esta es apenas una de las dramáticas cifras que este problema social y alimentario refleja en el país y que obedece, en buena medida, a que los bajos ingresos de las familias más pobres les impide cubrir las necesidades nutricionales de la población infantil.

"La desnutrición es un flagelo que afecta a miles de niños en Colombia. Para combatirla se necesita de un esfuerzo conjunto entre el Estado, el sector privado y las organizaciones sociales", asegura el emprendedor Juan Guillermo Gutiérrez. Fue por esta razón que se unió con Andrea Escobar, Francisco Martínez y Juan José Piedrahita para crear Soydoy, una fundación con un novedoso esquema de trabajo que incide positivamente en la salud, la educación y la inspiración de los miembros de cada grupo de beneficiarios.

La estrategia consiste en ayudarles a comunidades con déficit nutricional a identificar y desarrollar proyectos productivos basados en la creación y la comercialización de productos a base de soya, que ofrece altos niveles de proteína y se puede combinar fácilmente con otros alimentos.

El modelo

El proceso de apoyo comienza con la selección de las comunidades. Esto implica realizar tareas de diagnóstico y adelantar un minucioso proceso de selección, en el que se privilegian las comunidades realmente comprometidas con el tema de la nutrición.

A aquellas comunidades seleccionadas, Soydoy les entrega una planta procesadora de grano de soya que maneja altos niveles de productividad a bajo costo, que no necesita más de 12m2 para funcionar y cuyos procesos son relativamente sencillos.

Luego empieza la segunda fase, dedicada a la detección y capacitación de líderes comunitarios. Esta etapa es de vital importancia, pues de ella depende que surjan gestores capaces de construir un proyecto sostenible. Para tal efecto, se realizan sesiones de trabajo de campo con asesores de Soydoy, quienes ofrecen capacitaciones en distintas áreas antes de entregar la maquinaria. La Fundación sigue presente haciendo revisiones técnicas, de sanidad, financieras y administrativas hasta que la comunidad sea autosostenible.

A la fecha, Soydoy ha instalado 15 plantas, gracias a las cuales entrega complementos nutricionales diarios a 5.000 niños de comunidades ubicadas en Cundinamarca, Antioquia y Cesar. Actualmente, ocho de estos proyectos son sostenibles y su maquinaria está siendo operada de manera autónoma por la comunidad.

Además de mejorar las condiciones alimenticias de sus niños, las plantas se han convertido en motores de cambio, pues generan empleo y motivan a los grupos que las administran.

"Contar con esta planta es una gran oportunidad para la comunidad porque nos ayuda a evitar la desnutrición. La población se ha adaptado a este cambio, doce personas trabajan en la planta y otras se han motivado a cultivar soya para tener una mayor cantidad de materia prima y aumentar la producción", afirma Yesid Arias, líder de la comunidad Nabusímbake en la Sierra Nevada de Santa Marta.

El modelo ha arrojado dos conclusiones. Una, que la Fundación debe adelantar un acompañamiento de aproximadamente un año antes de que la planta se vuelva autosostenible. Y la otra, que es imperativo que la comunidad pondere el potencial de la herramienta y asuma la responsabilidad de administrarla si quiere tener éxito.

Los directivos de Soydoy entienden que una gestión social efectiva exige un conocimiento profundo de las motivaciones, los intereses y las posibilidades de los beneficiarios. Así, la iniciativa trasciende la dimensión paternalista de la gestión social para plantear una dinámica de trabajo más proactiva y de mayor impacto.

Un problema generalizado en las organizaciones que trabajan por la nutrición es la dificultad de medir el impacto de su gestión.Para superarlo, Soydoy ha realizado alianzas con diferentes universidades para diseñar, implementar y perfeccionar indicadores y resultados medibles que se covierten en parte inherente a su visión empresarial.

Hoy, la gestión reposa sobre un esquema de financiamiento nutrido por donaciones privadas. Para tal efecto, la Fundación ofrece bonos, tarjetas, instalaciones de plantas y hasta paquetes de inversión de capital destinados a la operación.

No obstante, es una estrategia coyuntural, pues sus creadores esperan que a futuro Soydoy no dependa de una gestión de esta naturaleza.

Con esto en mente, están fortaleciendo los procesos de comercialización de los productos elaborados en las plantas para garantizar un impacto masivo y generar ingresos fijos.

Para Juan Guillermo, Juan José, Francisco y Andrea, la visión de Soydoy ha estado clara desde el primer momento: "independientemente de su campo de operación, una fundación debe ser manejada con visión empresarial para que pueda reinvertir sus recursos en la comunidad".

Tal ha sido la premisa que ha guiado el rumbo de la Fundación y que, hoy por hoy, le ha permitido alimentar los sueños de Colombia.

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