Revista Dinero

Alejandro Martínez, presidente de ACP

| 8/21/2013 6:00:00 PM

Misión imposible

El Oleoducto del Pacífico, uno de los proyectos más importantes para la infraestructura energética del país, debe superar un duro escollo en materia ambiental: remontar tres cordilleras.

Con reservas. Así se declararon las autoridades ambientales del país frente a la iniciativa de la multinacional Enbridge para construir un oleoducto de 760 kilómetros entre San Martín (Meta) y Buenaventura (Valle).

El proyecto es más que necesario, pues permitiría llevar directamente el crudo que se extrae en los Llanos Orientales a los mercados con mayor apetito por este combustible, como China, India, Corea y Japón. Para empresas como Ecopetrol, este oleoducto generaría ahorros anuales por US$500 millones, una cifra muy atractiva teniendo en cuenta los altos costos asociados al transporte del petróleo.

Un reporte de la petrolera colombiana indica que en 2012 el volumen de exportaciones hacia el Lejano Oriente pasó de 13,2% a 20,3%, con tendencia al alza en el presente año.

Aunque el potencial existe, los desafíos son enormes. Para llevar a cabo el proyecto, valorado en US$5.000 millones, es necesario atravesar las tres cordilleras del país, sumado a que el tubo tocaría al menos 35 municipios y reservas como el Páramo de Chili Barragán. Adicionalmente, es necesario acordar con las comunidades de las regiones el paso del ducto, sin contar las precauciones que se deben tomar con la guerrilla, los contrabandistas de petróleo y diluyentes y la alta actividad sísmica en algunas zonas.

El presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo, Alejandro Martínez, pidió a las autoridades ambientales sopesar muy bien el impacto que tiene la construcción del oleoducto con la contaminación que genera la movilización permanente de miles de carrotanques. “Eso sin contar con los efectos que trae ese tráfico pesado en la malla vial”, dice.

Martínez también habló de la posibilidad de que el crudo venezolano pueda usar este tipo de infraestructura, si se tiene en cuenta que ese país siempre ha intentado sacar su producción atravesando Colombia. “Por eso es un proyecto estratégico y deben mirarse todas las alternativas y trazados posibles”, explica.

Las cuentas más optimistas de los inversionistas liderados por Enbridge prevén que para el año 2015 la licencia ambiental estaría lista y dos años más tarde entrarían en operación las primeras fases.

Como punto a favor hay que decir que la canadiense Enbridge es una de las empresas con mayor conocimiento y experiencia en el mundo en cuanto a construcción de este tipo de redes. La multinacional posee, sumando sus instalaciones de Canadá y Estados Unidos, la mayor red de oleoductos del mundo.

Falta ver si es eso suficiente para convencer a las autoridades ambientales del país y a las decenas de mandatarios locales que poco o nada saben del proyecto.
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