| 8/13/1999 12:00:00 AM

Mirando adelante

Un examen de varios sectores de la economía muestra que hay numerosos negocios a la espera para los próximos meses. La condición: un entorno estable que permita sacarlos adelante.

El crecimiento económico en el año completo de 1999 será históricamente malo, por cuenta de la abismal caída del primer semestre. Sin embargo, se espera que el deterioro se frene en el segundo semestre. Aunque el panorama económico todavía no da para cantar victoria, la reducción de las tasas de interés, la devaluación y una mayor estabilidad del entorno (que ojalá perdure) deberían traducirse en mayor dinamismo para la economía.



La devaluación, en particular, impulsa la actividad por numerosos caminos. Para el sector automotor, representa menor competencia de los importados y abre la posibilidad de ensamblar localmente vehículos que hasta ahora han venido del exterior. Para el turismo, trae nuevos visitantes del extranjero. En los sectores de alimentos y comercio, da apoyo a los flujos de inversión extranjera que actualmente son el principal impulsor del cambio sectorial.



A continuación, presentamos un breve repaso sobre las perspectivas de cuatro sectores importantes para el futuro cercano: dos sectores de consumo masivo (alimentos y comercio); uno de industria pesada (automotores); y uno de servicios (turismo). En todos los casos se aprecian posibilidades de realizar negocios importantes, que fructificarían si el entorno lo permite.



Qué esperar



La expectativa de estos productores es vender 63.000 unidades en 1999 que, comparadas con las 134.000 del 98, representan una caída del 53%. Para los productores de este sector, la devaluación resultó una buena noticia, pues disminuyeron las ventas de los vehículos importados.



La devaluación, además, favorece la posibilidad de que se ensamblen en el país modelos que hasta ahora han sido importados. Esto mejorará el aprovechamiento de la capacidad instalada, que está en uno de los niveles más bajos de la historia.



Otra fuente de dinamismo para el sector son los proyectos de reposición de buses y el de Transmilenio. Para éste, ya hay varias firmas extranjeras interesadas en vincularse y hacer alianzas con empresas nacionales. Volvo Bus Corporation se presenta en alianza con GM Colmotores para el ensamble, venta y mantenimiento de los buses Volvo. Marcopolo está en negociaciones con Superbus (Fanalca) para la fabricación local de las carrocerías. Esto permitirá la recuperación de los empleos perdidos en la industria. En la parte de producción se habla de unos 1.000 empleos, la mayoría en Bogotá, pero en términos generales el proyecto generará más de 2.000 empleos.



Qué esperar



En este sector se prevé la consolidación de alianzas estratégicas con inversionistas del exterior y la continuación del proceso que se inició este año con la alianza realizada entre Noel y el grupo Danone de Francia. Danone invirtió US$24 millones y se quedó con el 20% de la Compañía de Galletas Noel. En un futuro, esta participación podría llegar al 30%.



En este momento, los banqueros de inversión de Nueva York tienen el mandato de vender o encontrar socios estratégicos para varias empresas. Así es en grasas, lácteos, azúcar y confitería. Por ejemplo, Colombina está abierta a posibles alianzas con inversionistas extranjeros que les permitan penetrar nuevos mercados. Por otro lado, es poca la inversión extranjera que hay en este campo. En confitería sólo está Nestlé con La Rosa, ya que la presencia de Nabisco se limita a la venta de los productos que produce en sus plantas de Perú y Venezuela.



Otra tendencia clara y creciente en este sector es la participación cada vez mayor de la producción por encargo para los supermercados de productos con las marcas propias de éstos. Es una especie de maquila que poco les gusta a los empresarios, pero que no les deja más alternativa a la hora de echar números.

Qué esperar



Colombia no es ajena a la revolución en la distribución de alimentos que se está dando en el mundo entero, que ha llegado a nuestro mercado con las grandes multinacionales del sector. El espacio es grande para quienes invierten en este negocio, pues en Colombia la participación de las tiendas en la distribución de alimentos es todavía muy alta, 50%, incluso en comparación con el promedio de América Latina, donde es inferior al 40%. En las empresas nacionales también están ocurriendo movimientos importantes, como la alianza entre el Exito y Cadenalco, con el fin no sólo de fortalecerse frente a la competencia externa, sino también de convertirse en un blanco atractivo para los inversionistas extranjeros, como lo fue para Casino de Francia.



Hasta el momento, han llegado dos cadenas extranjeras (Carrefour y Makro), pero podrían entrar otras. De hecho, se espera la llegada de Wal-Mart en los próximos dos años. Casino, cadena francesa, adquirió el pasado mes de julio un 25% del Almacenes Exito y se rumora que detrás de la compra de un 25% de las acciones de Carulla y un 30% de las acciones de Vivero por parte del fondo de inversión estadounidense Newbridge, el grupo Ahold haga su ingreso en el país.



Varias cadenas extranjeras pueden estar pensando en entrar al país: Promodes de Francia, que ya entró en Argentina con la adquisición de Norte, y Sonae de Portugal, que entró a Brasil por medio de Mercadorama, Coletao y Nacional, su más reciente adquisición.



Con la entrada de estos nuevos actores, las ventas en las cadenas por metro cuadrado disminuirían. Las tiendas de barrio irán perdiendo la alta participación que tienen en el mercado, ya que no van a poder competir contra los precios y la tecnología de las cadenas.



Qué esperar



Aunque el turismo receptivo ha sido el más afectado por la inseguridad, se espera que en el futuro éste se convierta en motor de desarrollo del sector. Los cruceros del Caribe serán la clave para lograrlo. La Sociedad Portuaria Regional de Cartagena está invirtiendo en infraestructura, para lograr que el puerto de Cartagena se convierta en paso obligado de los cruceros.



El mercado está a la mano y hay que aprovecharlo. El 50% de los cruceros del mundo están en el Caribe y alrededor de un 50% de los turistas que viajan en estos cruceros visitan más de una vez los lugares que captan su interés. Para la próxima temporada de octubre se espera que el número de turistas que lleguen a Cartagena en los cruceros se incremente en 100.000, es decir, unos 220.000. Lo ideal sería que el consumo promedio de estos turistas pase de US$53 a US$153 diarios por persona, que es el consumo medio de un turista en otros puertos del Caribe.



Otro proyecto que pronto se reglamentará es la Zona Franca Náutica, que permitiría que a Cartagena, Santa Marta, Barranquilla y San Andrés lleguen veleros de otros países sin necesidad de que se nacionalicen. Esto podría atraer entre 200 y 300 veleros extranjeros por temporada.
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