| 3/30/2011 12:00:00 AM

Ministrómetro

Gallup Colombia encuestó a 200 empresarios para medir la gestión de los ministros del gobierno Santos. Del gabinete, tres pasan sobrados y solo uno se raja.

Hacía muchos años que los Ministros no eran mejor calificados que el primer mandatario de los colombianos. Eso cambió con el nuevo gobierno y ahora los jefes de algunas carteras tienen mejores valoraciones que el propio presidente Santos. Es el caso concreto de la canciller María Ángela Holguín; del ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, y del ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry. Los tres tienen una calificación superior a la del Presidente de la República, según una encuesta hecha entre 200 empresarios por la firma Gallup Colombia. La encuesta, contratada por la Revista Dinero, es un reflejo del sentimiento del empresariado colombiano respecto a la función que vienen desempeñando los Ministros.

El top 3
La mejor calificada es la canciller María Ángela Holguín, con una nota de 4,23 sobre 5. La gestión de la Ministra de Relaciones Exteriores ha sido determinante para devolverles a los empresarios la tranquilidad que habían perdido por causa de las recientes confrontaciones políticas con Venezuela y Ecuador. Para ellos, ha resultado crucial que, gracias a su gestión, el mandatario venezolano Hugo Chávez haya abandonado el lenguaje belicista frente a Colombia, se haya comprometido con los representantes del sector productivo de su país a saldar deudas con los exportadores colombianos y haya accedido a restablecer -lo mismo que Ecuador- las relaciones diplomáticas. Le abonan también la llegada de Colombia a la Secretaría de Unasur, el escaño en el Consejo de Seguridad de la ONU.

El segundo mejor 'rankeado' por los empresarios es el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, con una nota de 4,17. El restablecimiento de las relaciones entre el Gobierno y las Cortes de Justicia -que sufrieron una grave ruptura durante el gobierno anterior- es su principal conquista. Esa distensión le permitió concentrarse en la búsqueda de las metas legislativas que tienen un lugar preeminente en la agenda del presidente Santos. Fue así como consiguió ponencia favorable para la Ley de Víctimas y Tierras, sacó avante en la Comisión Primera de la Cámara el Estatuto Anticorrupción, sentó las bases que conducirían a la aprobación del Estatuto de Seguridad Ciudadana y condujo a instancias decisivas el Plan Nacional de Desarrollo.

El último de este ramillete de estrellas es el Ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, con una calificación de 3,85. En cuatro meses logró el trámite de una reforma tributaria que taponó los huecos al 4 x mil y desmontó las deducciones por reinversión de utilidades en activos fijos, entre otras cosas. Gracias a ello, ha conseguido aumentar el recaudo tributario en unos $2 billones por encima de la meta inicial para este año. A eso se suma su liderazgo en proyectos tan importantes como la Ley de Regalías y la Regla Fiscal. Como si fuera poco, contó con la buena estrella del regreso del grado de inversión para Colombia, después de doce años de haberlo perdido. También ha ganado popularidad por cuenta de su enfrentamiento con los bancos, en donde buscaba que estos bajaran los costos de los servicios financieros.

Justo detrás de Echeverry está el presidente de la República, Juan Manuel Santos, con una calificación por parte de los empresarios de 3,77.

Los regulares

Siete Ministros están en la franja de regulares: Juan Camilo Restrepo y Sergio Díaz-Granados con una nota de 3,5, respectivamente; Mariana Garcés, con 3,46; María Fernanda Campo y Hernando José Gómez con un empate en 3,39; Beatriz Uribe, con 3,32 y Carlos Rodado, con 3,30.

Juan Camilo Restrepo, ministro de Agricultura, tiene en su agenda el proyecto de Ley de Restitución de Tierras para los desplazados por la violencia, que actualmente se discute en el Congreso. El tema tiene enormes implicaciones políticas, de orden público y fiscales, por los costos que implica; algunos hablan que valdrá más de $4 billones al año durante la próxima década. El énfasis de esa política ha llevado a algunos empresarios del sector a pedir que las políticas de desarrollo rural también empiecen a ocupar lugares preponderantes en la agenda de gobierno. En 2010, el sector agrícola tuvo un muy regular desempeño, hecho agravado por la ola invernal.

El ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, ha tenido que enfrentar los traspiés generados por la pérdida de las preferencias arancelarias con Estados Unidos, la dilación en la aprobación del TLC con ese país y la falta de un acuerdo con Venezuela, que a finales de este mes se retira definitivamente de la CAN. Pero, quizá el tema más álgido para el Ministro ha sido la reforma arancelaria, criticada por muchos sectores que se consideran vulnerables a una reducción de los impuestos a la importación. Aunque todos destacan el ánimo de concertación del Ministro -y de los cuatro decretos que ya se han expedido para corregir esta reforma-, sigue el descontento por parte de algunos industriales, que temen por un desbordamiento en las importaciones.

La ministra de la Cultura, Mariana Garcés, ha estado centrada en temas neurálgicos para su cartera: acceso a libros a un menor precio, artes para la primera infancia, mejoramiento en la calidad de las escuelas de música, fortalecimiento de laboratorios de investigación y creación y la promoción de Colombia como un país extraordinario para rodar películas.

Sin embargo, el Ministerio de Cultura cuenta con pocos recursos y la plata que tiene no le va a alcanzar para todo lo que necesita. Si bien el sector la ve como una gran gestora, algunos piensan que el emprendimiento no es su fuerte y temen que el impulso a la creación de empresa que se venía dando desde el gobierno pasado no vaya a estar entre las primeras líneas de su trabajo.

La ministra de Educación, María Fernanda Campo, enfrenta un entorno difícil. Para comenzar, su nombramiento generó resistencia entre ciertos sectores, que le criticaron su falta de experiencia en el tema educativo. Las críticas han vuelto a arreciar a raíz del lanzamiento de la reforma a la educación superior, un proyecto que, aunque todavía está en consultas, no ha caído muy bien entre las universidades estatales que lo consideran como el fin de los claustros sin ánimo de lucro. Los empresarios, sin embargo, destacan la labor de la Ministra y la consideran 'titánica' porque tendrá que reorientar un sector con un gran nivel de problemas.

En el caso del director del DNP, Hernando José Gómez, las críticas están concentradas en el Plan de Desarrollo, que ha generado fuertes polémicas. Aunque nadie discute el grado de ambición y los buenos propósitos de esta hoja de ruta para el desarrollo del país, han saltado a la luz pública varias inconsistencias calificadas como 'micos' que han propiciado fuertes polémicas. Se le abona, eso sí, que el DNP está recuperando su papel de liderazgo en la formulación, discusión y socialización de políticas públicas, así como en la definición de metas regionales, apartándose del camino tradicional de los gobiernos anteriores que trazaban metas nacionales. El viraje en la forma de aprobar los Conpes ha sido otro de los cambios fundamentales, que le ha ayudado al DNP a recuperar la credibilidad de este instrumento.

En el caso de Beatriz Uribe y Carlos Rodado, ambos tienen en común ser los encargados de sacar adelante dos de las más importantes locomotoras de Santos: vivienda y minería. En el caso de Uribe, se le destaca su afán por revivir los Macroproyectos de vivienda, necesarios para agilizar la gestión del suelo. Empero, se le critica su lentitud para reaccionar ante la tragedia de la ola invernal que destrozó cientos de viviendas. Los empresarios creen que aún le falta destinar más recursos al sector. Por ejemplo, para continuar con los subsidios a la tasa de interés para el crédito hipotecario y/o financiar un mayor porcentaje de la vivienda de interés prioritario como se hace en otros países. Además, se requiere una ley para incentivar la adquisición de una segunda vivienda por parte de personas que viven en el exterior, otra reforma que resuelva las inconsistencias en los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y, sobre todo, una mejora al tema de restitución del bien ante el no pago de cuotas.

Las principales críticas al Ministro de Minas vienen de varios frentes: los aumentos en el precio de la gasolina, la licencia para Greystar en el páramo de Santurbán y los permanentes derrumbes de minas de carbón, que han dejado muchas víctimas. Pero tal vez el reto más grande ha sido enfrentar la insatisfacción de varios de los más importantes empresarios mineros del país por cuenta de las medidas tributarias que ha adoptado el gobierno Santos. Por eso fue creado el Sector de la Minería a Gran Escala, una vocería a cargo de Claudia Jiménez, que busca poner sobre la mesa las preocupaciones del sector generadas por los que consideran cambios en las reglas del juego. Varias de estas compañías han hablado de revisar sus planes de inversión en el país. En hidrocarburos se destaca la asignación de nuevos bloques en coordinación con la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Se le critica, en cambio, su notoria pasividad en el tema de venta y enajenación de acciones por parte de Ecopetrol.

En el limbo

Entre el purgatorio y el infierno hay tres Ministros. Uno de ellos, Rodrigo Rivera, de Defensa, con una calificación de 3,27 en la encuesta de Gallup. A pesar de victorias militares tan importantes como la muerte del Mono Jojoy, hay un grupo de empresarios molestos porque se revivió el tema de las vacunas y el pago de extorsiones. Además, se rumora que le falta capacidad de mando frente a los generales y cúpulas militares.

Tampoco goza de mucha aceptación el ministro de la Protección Social, Mauricio Santamaría, con una calificación de 3,24. Pese a haber sacado adelante el proyecto de reforma a la salud y la Ley del Primer Empleo, ninguno de los dos constituye una solución estructural a los problemas de fondo. La crisis hospitalaria sigue a la orden del día y el desempleo entre los jóvenes no cede en todo el país.

El Ministro de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Diego Molano, sacó el penúltimo puntaje más bajo, con una nota de 3,23. Según expertos del sector, aún es muy pronto para calificar su gestión, pues está en una etapa donde prima más la planificación estratégica que las obras realizadas. De hecho, su prueba de fuego vendrá en algunos meses, cuando se destraben o comiencen varios de los procesos licitatorios más esperados por el sector. Así, por ejemplo, tendrá que manejar con 'guantes de seda' la asignación de espectro entre todos los operadores móviles, el reinicio del proceso de entrega del tercer canal de televisión y las estrategias para masificar diversas clases de servicios y aplicaciones en línea.

El rajado

El que definitivamente se raja es el ministro de Transporte, Germán Cardona. De todos los Ministros, es el único con una nota por debajo de 3. El desgaste y el mal manejo del paro de transportadores podrían explicar su baja calificación. El Ministro salió con el desmonte de la tabla de fletes sin haber socializado el tema con el sector transportador y luego manejó mal el paro, pues le faltó mano férrea y coordinación con el resto del gobierno nacional y distrital.

También existe la sensación de que este Ministerio no tiene un plan de trabajo claro que señale sus prioridades y metas. Aunque el Ministro está comprometido en despolitizar la cartera, y para ello hizo algunos nombramientos técnicos, el proceso ha sido muy lento, lo cual genera dificultades en la interlocución con el sector.

Los inversionistas se quejan de que, a pesar del interés que despierta hoy la infraestructura vial, no hay proyectos listos. Además, el gremio constructor reclama que lo tengan en cuenta en las discusiones sobre las reformas que se están haciendo en entidades como el Inco, Invías y la Superintendencia y que acojan propuestas suyas, como la modificación al decreto de iniciativa privada y la matriz de buenas prácticas de contratación (que el Gobierno se había comprometido a convertir en un Conpes).

Habrá que ver si Cardona es capaz de solucionar todos estos problemas para que no vuelva a rajarse en el próximo ministrómetro empresarial.

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