| 8/31/2017 12:01:00 AM

Minerva Foods, los ‘duros’ de la carne en Colombia

Minerva Foods, la mayor exportadora de carne bovina en Colombia, mantiene sus planes de expansión, pese a las dificultades por los brotes de una enfermedad que representa grandes pérdidas al país.

Las condiciones de país tropical, con lluvias, temperatura y luminosidad favorables para la ganadería, una población cercana a los 50 millones de habitantes y el libre acceso comercial a varias decenas de países, convencieron hace dos años a los directivos de la firma brasilera Minverva Foods de invertir en Colombia. En 2015 compraron Red Cárnica, un frigorífico cordobés desde donde arrancó el proceso de consolidación de operaciones.

José Américo Basso Amaral, gerente de Minerva Foods en Colombia, explica que en dos años se han invertido cerca de $150.000 millones en la operación, pues desde el comienzo se trazó una ambiciosa meta en materia de sacrificio de ganado para exportaciones y para el mercado nacional.

Foto: José A. Basso Amaral, Gerente de Minerva Foods.

De las 250 reses que se sacrificaban a diario en febrero de 2015, cuando se realizó la compra –de acuerdo con datos de Fedegan, la transacción alcanzó los US$30 millones– la compañía pasó a unas 750 diarias a comienzos de este año, con la expectativa de llegar hasta 800 u 850 en el corto plazo y ya genera unos 600 empleos formales.

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Todo marchaba a las maravillas para la compañía, hasta que en junio pasado se conocieron las primeras alertas del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) sobre el brote de aftosa en algunas zonas ganaderas del país.

Desde ese momento, los planes de Minerva han sufrido cambios importantes, pues, aunque se trata de un factor ajeno a su operación y sus bovinos no presentan la enfermedad y están ubicados en una zona muy lejana a los sitios donde se registraron los brotes, el impacto de la percepción que hay en el exterior sobre la carne colombiana los ha golpeado.

El cierre de mercados clave para la carne colombiana, como Chile –donde empezaron a vender en abril– y Rusia, y los temores en otros potenciales mercados obligaron a la compañía a ‘rebarajar’ opciones, duplicar esfuerzos para ampliar su participación en el mercado local y recuperar a sus clientes en el exterior.

Varios planes se han cambiado. En materia de exportaciones, Amaral señala que para este año la meta de Minerva en Colombia era exportar 77% de su producción y crecer a dos dígitos. Las metas se cumplieron con lujo de detalles hasta mayo, cuando llevaban exportados US$37 millones, frente a US$28 millones de todo 2016. Después de junio, las cifras han cambiado y en este momento exportan cerca de 30%.

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En otros países donde opera, Minerva tiene un amplio componente exportador. En Brasil vende al exterior cerca de 65% de su producción, en Paraguay 85%, en Uruguay casi 90% y en Argentina, donde ingresó este año, planean llegar a cifras elevadas.

Por eso, el principal desafío para Minerva está en la exportación. “La mayor dificultad en este momento es recuperar los mercados que perdimos y volver a toda la negociación y los trámites para lograr la apertura de nuevos países”, explica el gerente de la firma en Colombia. Por ahora, la compañía sigue vendiendo a Jordania, Líbano y Hong Kong.

También ha decidido reforzar su presencia en el mercado local. En este caso, el reto es gigante, pues Colombia es uno de los países con más bajos índices de consumo de carne en la región. Mientras en Brasil el consumo es de 37 kilos por habitante, en Argentina alcanza los 55 kilos y en Uruguay los 50 kilos.

En Colombia, de acuerdo con el sacrificio oficial, el consumo promedio es de 15 kilos por habitante al año. Al incluir el sacrificio informal, sube a 18 kilos en el país.

Este es otro de los grandes desafíos del mercado local; pues, aunque desde 2007 el Invima fijó los requisitos a las plantas y mataderos que surten al comercio para obtener la certificación, hasta ahora no ha tenido cabal cumplimiento. Se estima que, de las 300 plantas de sacrificio que operan, solo 4 tienen la certificación.

De hecho, el mercado opera de manera bastante informal y es común que los frigoríficos se dediquen a la maquila. En el caso de Minerva, la compañía desarrolla todo el proceso de manera integral.

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Quién es quién

Minerva es la segunda compañía más grande de Brasil en el manejo y sacrificio de ganado. Actualmente tiene 17 plantas de sacrificio y desposte, una de procesamiento y 11 centros de distribución en Brasil, Paraguay, Uruguay y Colombia. En junio pasado adquirió la operación de su rival JBS, el más grande de Brasil, en los países de Mercosur y esto le permitió ingresar en Argentina. Esta operación se estima en unos US$300 millones. La compañía maneja una tasa de sacrificio de 26.000 bovinos al día.

Nació en 1992 como un negocio familiar creado por un empresario de transporte de alimentos y está listada en bolsa hace 10 años, vende a 100 mercados en el mundo y mantiene sus planes de expansión.

En Colombia está enfocada en el segmento institucional, que incluye las grandes superficies y centros de distribución. Y es allí donde volvió a enfocar todas sus baterías mientras pasa la crisis generada por la presencia de aftosa en unas regiones del país. De hecho, la compañía busca que los colombianos cambien sus hábitos de compra para lograr que consuman carne refrigerada, empacada al vacío y con cortes específicos.

Mientras las autoridades sanitarias trabajan para recuperar el estatus de país libre de aftosa con vacunación –que podría tomar varios meses–, los directivos de Minerva han insistido en que el Gobierno adopte un sistema de zonificación para que, en adelante, la certificación se expida sobre zonas específicas y no a nivel nacional.

Para Amaral, “Minerva Colombia tiene, como gran desafío, seguir el plan de largo plazo que busca estructurar la planta para aprovechar todas las oporunidades que vendrán una vez termine el tema de la aftosa”. Un mapa de ruta que resulta beneficioso para la economía y el empleo en el país.

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Propuesta en revisión

La propuesta de dividir el país para controlar la aftosa ya está en manos del Gobierno. El gerente del ICA, Luis Humberto Martínez, señala que la única forma de hacerlo es por los circuitos pecuarios existentes. “En Colombia hay 5 circuitos pecuarios, los cuales no son más que conjuntos de sistemas de producción ganadera que se complementan entre ellos. En Colombia son: Costa Atlántica (departamentos de la Costa, Magdalena Medio y Antioquia), Llanos Orientales, Centro (parte de Santander, Cundinamarca, Boyacá), Suroccidente (Nariño, Putumayo, Huila, Tolima, Caquetá, eje cafetero, Valle, Cauca, parte de Cundinamarca) y Amazonia”, explica.

Foto: Luis Humberto Martínez, Gerente del ICA.

Aunque estos circuitos se pueden mantener separados por puestos de control permanentes que garanticen que no hay paso de una zona a otra sin los requisitos fijados, el funcionario considera que “este funcionamiento es muy costoso, debido a que se requieren muchos puestos de control para garantizar separación de zonas tan extensas y, finalmente, con el mismo estatus”. Eso sí, reconoce que tiene la ventaja de que, si hay un foco de fiebre aftosa en alguna de ellas, no se pierde la certificación del país sino de esa zona únicamente.

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