| 5/31/1998 12:00:00 AM

Mexicanos tras Enka

El grupo Alfa está próximo a cerrar negociaciones con uno de los principales accionistas de Enka. Falta la decisión del Sindicato Antioqueño.

Uno de los principales grupos económicos de México está a punto de quedarse con el 49% de Enka. El grupo Alfa, que adelanta desde hace un año negociaciones con la compañía, está concretando la compra con la multinacional holandesa Akzo y ha avanzado notoriamente las conversaciones con el Sindicato Antioqueño para hacerse al control de la textilera.



La posibilidad de esta operación se empezó a plantear cuando Akzo, fundador de Enka, decidió salir de varias de sus inversiones en el mundo y especializar más sus negocios.



Aunque hasta el momento el negocio no se ha concretado, fuentes muy cercanas a las conversaciones que se vienen realizando señalaron que la intención de compra entre Akzo y Alfa ya está bastante clara. La segunda etapa de la negociación se realiza con el Sindicato Antioqueño, que con un poco más del 51% de las acciones es el accionista mayoritario de Enka.



El grupo mexicano Alfa tiene inversiones en las industrias petroquímica, siderúrgica, alimenticia y de autopartes. A partir de 1995 amplió su línea de operaciones a las telecomunicaciones. Los ingresos de la corporación ascendieron a US$3.303 millones en 1996 y sus exportaciones sumaron US$886 millones.



Dionisio Garza, presidente del Consejo de Administración y director general ejecutivo del grupo, anunció en la asamblea de accionistas que se realizó en el pasado mes de marzo que Alfa invertirá US$1.250 millones entre 1998 y el año 2000.



Como parte de su estrategia de expansión y consolidación, tiene 17 asociaciones estratégicas con empresas de Estados Unidos, Europa, Asia y México, y ahora está tratando de expandirse a América Latina, por lo que la compra de Enka le daría una puerta de entrada al Grupo Andino y la beneficiaría de los acuerdos comerciales suscritos entre Colombia, Venezuela y México.



Las relaciones con la multinacional holandesa Akzo datan de tiempo atrás. De hecho, Alfa mantenía una sociedad con ellos en Fibras Químicas de México, una de las productoras líderes de fibras de poliéster y nylon, filamentos e hilaturas para uso textil e industrial que obtuvo ingresos por US$256 millones en 1996. En junio del año pasado, Alpek, el grupo petroquímico de Alfa, les compró a sus socios el 40% de la compañía y asumió el control total de la empresa.



Alpek por sí solo es uno de los grupos petroquímicos privados más grandes de América Latina. Sus ventas ascendieron a US$1.600 millones en 1996 y su planta de personal supera los 6.000 empleados. De realizarse la operación en Colombia, Alpek sería el comprador.



Qué compran



Pero en caso de concretarse la compra, los nuevos dueños tienen ante sí un panorama nada fácil en el sector.



Aunque en estos momentos Enka es prácticamente la única empresa colombiana de envergadura dedicada a la producción de fibras sintéticas frente a los fracasos de Quintex y Vanylon, se ha visto afectada por la competencia desleal que se origina en el dumping, el contrabando y la subfacturación. De ahí que el nuevo presidente de la firma, Nelson Mejía, le haya solicitado al gobierno nacional la adopción de medidas de salvaguardia, petición que hasta el momento no ha sido resuelta por las autoridades de comercio exterior.



La influencia de estos fenómenos se ha reflejado en las cifras de la compañía, como lo demuestran los resultados de Enka durante el primer trimestre de 1998. Las ventas de la empresa sufrieron una reducción del 12,1%, al pasar de $60.271 millones entre enero y marzo de 1997 a $52.950 millones en el primer trimestre del presente año. Así mismo, sus utilidades hasta marzo pasado reflejaban una reducción del 72,91%, situándose en $402 millones.



A pesar de los inconvenientes que ha traído la competencia desleal, la empresa diseñó un plan de inversiones por US$68 millones de aquí al 2000, y una parte importante de esta suma se destinará a la modernización en la producción del hilo para llantas.



Durante estos tres años, la empresa invertirá en promedio US$25 millones anuales para cumplir además los objetivos en la actualización de maquinaria de última tecnología para la ampliación de las líneas de filamento de poliéster y una adecuada y racional modernización de equipos en otras áreas.



Revolcón administrativo



Pero no es sólo la actualización de los equipos. Enka de Colombia ha adoptado también una nueva cultura organizacional dirigida a aumentar la eficiencia de su producción y llevarla a ser mucho más agresiva en los mercados competitivos de hoy.



Es así como desde marzo pasado comenzó a aplicar una nueva estructura en su esquema administrativo. Esta la ha llevado a dividir la empresa en distintas unidades de negocios, con un gerente responsable por cada una de ellas, lo que permite mayor autonomía y rapidez a la hora de tomar decisiones. La presidencia de la compañía, como cualquier capitán de equipo, trazará la ruta estratégica por la cual debe desarrollarse la misma.



De esta manera, Enka cuenta con una unidad para las fibras de poliéster, una segunda unidad de negocios en el área de filamentos de poliéster y una tercera unidad para el renglón de los hilos industriales. Además acompañan esta gestión una gerencia de ingeniería, una gerencia administrativa y una gerencia financiera.



La reorganización era un paso que Enka tenía que dar para adecuarse a las nuevas circunstancias del mercado. Pero la alianza con Alfa se constituye en la punta de lanza para la expansión de la textilera al mercado andino y para la consolidación de la presencia del grupo mexicano en la región.
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