| 6/13/2014 8:00:00 AM

Código país

La Superfinanciera trabaja en una versión actualizada del manual de las mejores prácticas corporativas de emisores de valores, como requisito para entrar a la Ocde. Los retos son enormes.

En un mundo que mueve por año 9,16 billones de toneladas de mercancías –según la Unctad–, y cuenta con 6.915 millones de dispositivos móviles –según la Unión Internacional de Telecomunicaciones–, sus 7.200 millones de habitantes tienen cada día mayor probabilidad de convertirse en veedores globales de las actuaciones de sus gobiernos y empresas.

Los niveles de exigencia de la población han aumentado y dan paso a figuras como la rendición de cuentas y la adopción de normas de gobierno corporativo para los sectores público y privado. Cada vez más, tanto consumidores como inversores quieren conocer los niveles de calidad de lo que compran y los principios que rigen a los Estados y a su sector productivo.

Esta dinámica ha contagiado a Colombia en la última década, cuando decidió insertarse en el comercio internacional con la firma de más de 13 tratados de libre comercio y la llegada histórica de grandes volúmenes de inversión extranjera.

En 2007 se publicó el Código País, un manual que contiene las mejores prácticas corporativas de las empresas emisoras de valores en territorio nacional y que se acogieron voluntariamente. Este fue un primer paso para adaptarse a las exigencias foráneas y que hoy toma fuerza con las que le hace la Ocde a Colombia para aceptar su inclusión en este club de buenas prácticas.

Pero los cambios que se han dado a partir de la crisis global de 2008 han llevado a que gobierno y sector privado se planteen la necesidad de reformar y actualizar este manual de buenas prácticas corporativas. La iniciativa es liderada por la Superintendencia Financiera de Colombia y cuenta con el apoyo de la CAF.

La actualización ya se encuentra en su segundo capítulo: se revisa la primera edición y se han redactado borradores. En agosto se prevé la terminación del manual actualizado. Según Alfredo Ibargüen, managing partner de IAAG & Corporate Finance y responsable del proyecto, la principal razón de la reforma del Código País es la transformación causada en el ámbito corporativo y la economía real del mundo luego de la crisis global de 2008, que llevó al cambio de principios que parecían “perfectos” e inalterables.

Colombia al igual que muchos países y grupos de naciones como la Unión Europea, Perú y Chile se encuentra en este proceso de revisión del Código. Y en el país, aunque todavía no hay un texto definitivo, la actual edición, según Ibargüen, “estará más fortalecida que la de 2007”.

Serán dos las diferencias fundamentales respecto del actual Código. La primera es “tener mayor sustento intelectual que el anterior”, lo que significa fortalecer la argumentación del “porqué de una medida”. La segunda es hacer aplicables los principios corporativos.

“Nadie discute que a los accionistas hay que tratarlos de manera equitativa y nadie va a decir que eso no está bien. El problema es cómo se concreta ese derecho y qué medidas y qué prácticas de gobierno hay que adoptar para que esto sea cierto”, explicó el consultor internacional de origen español.

Una tercera diferencia es de forma y se relaciona con la extensión y el orden de cada recomendación. El actual tiene 37 y en la edición 2014 se superará este número.

Cuestión de mentalidad

Ibargüen reconoce los avances del gobierno corporativo en Colombia como, por ejemplo, el mayor nivel de cumplimiento del Código País 2007 por parte de las empresas y haber despertado el interés por este tema en otras más.

“Colombia es, sin lugar a dudas, uno de los países de la región que más ha insistido y está más avanzado en gobierno corporativo y desde todos los frentes, tanto el sector privado, el público y las autoridades. Es un tema que no ha pasado inadvertido para nadie y es una materia de la cual acá se puede hablar”, asegura.

Sin embargo, para él, al ser un tema “supremamente complejo” y “subjetivo”, el nivel de penetración de este tipo de prácticas todavía no es mayor. Este hecho se presenta, según su visión, por las “actitudes y aptitudes” de las empresas sean ellas emisoras o no, aseguró.

Ibargüen sugiere la promoción de un “cambio cultural en las empresas “y de su “estructura de propiedad”, sobre todo en un contexto en el que muchas, tradicionalmente de carácter familiar, se han convertido en multilatinas con presencia en otros países.

“En Colombia aún se cree que si abro mi empresa al mercado de capitales, pierdo el control. Esto simplemente no es verdad. Lo que ocurre es que tiene que aprender a vivir con otros accionistas. Pero esa combinación: familia, empresa madura y mercado de capital es impecable”, asegura.

Destaca el esfuerzo de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) por incentivar las mejores prácticas con la creación del Reconocimiento IR que ofrece mayor transparencia en la revelación de información. Sin embargo, que solo 29 de las 140 empresas emisoras participen de esta medición, ratifica esta concepción “cultural”. Sin embargo, vaticinó que este número aumentará en el mediano plazo.

Finalmente, invitó al sector productivo nacional a acercarse “con mentalidad abierta” a este tipo de reformas como las del Código País porque la aplicación de este tipo de medidas mejorará su gobernabilidad y Colombia tendrá “empresas mejor administradas, controladas, más sostenibles en el tiempo y atractivas a la inversión externa”.

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No es camisa de fuerza

El consultor internacional aseguró que dada la heterogeneidad de las empresas emisoras de Colombia, por su tamaño y número de accionistas, la adopción de las medidas “no es igual para todas”.

Sin embargo, explica que con este Código se busca generar una “cultura” y facilitar la participación de un mayor número de empresas.

Aclara que, si bien esta es voluntaria, la única exigencia que hace la Superintendencia Financiera es que las empresas expliquen las razones por las cuales no adoptan una medida.

“No pasa nada. No habrá ni premio ni castigo. Y muchas veces es inocuo que una empresa adopte una medida porque simplemente no la necesita”, puntualiza Ibargüen.
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