| 2/19/2010 12:00:00 AM

Medicina personalizada

Tras un lento despegue, la medicina personalizada gana terreno debido al impulso de nuevos jugadores que le apuestan a un reciente modelo de negocio orientado a pacientes individuales.

La inclusión del término medicina personalizada en la ley de reforma a la salud en Estados Unidos, primera gran reforma legislativa emprendida por el presidente Obama, refleja la importancia que han adquirido los servicios basados en información genética.

La revolución implícita, que se viene gestando desde la determinación de la secuencia del genoma humano, en 1999, ahora sí podría darse, no tanto porque la reforma a la salud en Estados Unidos la contemple por ser una oportunidad de abaratar costos, como por el marcado interés de médicos, laboratorios e industrias farmacéuticas de que el negocio de la medicación individualizada sea una realidad.

Es tal la fuerza que ha tomado el tema que la Coalición de Medicina Personalizada (PMC, por su sigla en inglés), un grupo dedicado a promover la comprensión y adopción de la medicina individualizada, representa actualmente a más de 170 compañías farmacéuticas, de biotecnología, de diagnóstico y de tecnologías de la información; así como prestigiosos centros de investigación y agencias gubernamentales.

La PMC aplaudió el lenguaje empleado en la sección de Investigación de Efectividad Comparada (CER, por su sigla en inglés) de la reforma de salud que impulsa Obama, y urgió a la Casa Blanca a "asegurar que la CER esté completamente alineada con la naciente ciencia de la medicina personalizada", según se expresa en un comunicado de la entidad sin ánimo de lucro.

"Tal y como ha sido resaltado por numerosos científicos de la academia, la industria y el gobierno, la medicina personalizada ofrece la promesa de mejorar los resultados de un paciente, así como de brindarle una atención más eficiente y efectiva", señaló en una rueda de prensa Edward Abrahams, director ejecutivo de PMC.

Es tal el auge de la medicina personalizada que en los últimos tres años el número de tratamientos y diagnósticos basados en variaciones genéticas, la variable clave para determinar si una medicina arrojará resultados positivos en un paciente, ha pasado de 13 (69% de los cuales eran para cáncer) a 37, reduciéndose el porcentaje de los de cáncer a 56%, según se consigna en The Case for Personalized Medicine 2009, una publicación anual de la PMC.

"De los US$292.000 millones que se gastan en drogas prescritas anualmente en Estados Unidos, US$145.000 millones fueron gastados en medicamentos que no causaron ningún efecto en el paciente", señala la revista BusinessWeek en su edición del 8 de febrero, citando cifras empleadas recientemente en una conferencia por Jerel Davis, un gerente de proyectos de McKinsey. Además, el semanario anota que a esta cifra haría falta sumarle los miles de millones de dólares que se emplean en tratamientos por reacciones adversas a las drogas y demás complicaciones que esto trae.

| Negocios promisorios |

Si bien el desarrollo de la medicina ha sido más lento de lo que se pensaba hace diez años, cuando se completó el mapa del genoma humano -incluso se llegó a pensar que la medicina, tal y como se conocía hasta ese momento, dejaría de existir-, ya son varios los actores que están sacando provecho del conocimiento genético.

Los investigadores saben de tiempo atrás cómo solucionar la dicotomía de las medicinas que no funcionan igual en todos los pacientes; de hecho, la respuesta es sencilla: solo es necesario descubrir las diferencias entre los pacientes a quienes les sirve la medicina y a los que no les causa el efecto deseado y tratar únicamente a quienes podría beneficiar. Sin embargo, esto genera poco entusiasmo en la industria farmacéutica, por los menores ingresos que obtendría de la formulación de drogas de uso frecuente como antidepresivos, medicinas para la artritis y pastillas para el control del colesterol, por mencionar las más usadas.

Pero ahora hay jugadores del sector que le apuestan a un nuevo modelo de negocio, denominados Gerentes de Beneficios Farmacéuticos (PBM, por su sigla en inglés), que tienen temblando al mercado por su importante participación en él. Entre ellos figura Medco Health Solutions, una PBM estadounidense que tiene ventas por US$51.000 millones al año y maneja las prescripciones médicas de alrededor de 60 millones de estadounidenses anualmente.

Otros jugadores importantes incluyen CVS Caremark, que se hizo a una participación mayoritaria en la PBM Generation Health, y a IBM, que desde el comienzo de esta transformación ha impulsado agresivamente el sector de medicinas personalizadas por su potencial de mejorar los resultados en salud a nivel agregado, además de reducir costos.

Asimismo, han empezado a surgir otros actores en este interesante negocio, como es el caso de Generation Health, una compañía de gerencia de salud que se especializa en ayudar a los empleados y a otros beneficiarios del sistema de salud pública de Estados Unidos a manejar sus costos médicos y mejorar su salud al asegurarles una utilización óptima de las pruebas genéticas.

La personalización de medicinas tiene aún un largo camino por recorrer; sin embrago, el impulso que estos nuevos jugadores le han inyectado al sector está produciendo frutos en medicinas de empleo masivo como Warfarin, un diluyente sanguíneo, y Tamoxifen, ampliamente usado para combatir el cáncer de seno.

Es un hecho que la medicina personalizada está jugando un creciente papel en facilitar servicios de salud de alta calidad a un menor costo. Además, hay evidencia suficiente de que su importancia va a seguir en aumento en la medida en que los retos científicos se traduzcan en nuevas generaciones de prescripciones individualizadas.

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