| 8/19/2005 12:00:00 AM

Más vale tarde

Aunque Colombia no ha sido agresivo en las ventas al mercado chino, todavía tiene oportunidades de exportar y de recibir inversión.

Colombia llegó tarde a la expansión comercial de China. No solo para hacer negocios, sino para entender la enorme dimensión de la revolución económica de ese país asiático. El desconocimiento sobre ese mercado, que tiene deslumbrado al mundo, sigue siendo serio, como lo explicó Dinero con ocasión de la visita de un grupo de empresarios colombianos y del presidente Álvaro Uribe a ese país. Felipe Valencia, representante de Proexport en Beijing, nota una gran ausencia de empresarios. Aunque los exportadores colombianos no tengan a China en su presupuesto de negocio, no parece sensato darse el lujo de volverle la espalda al movimiento que le cambió el centro de gravedad comercial al mundo.

China es un país de tamaño continental que fabrica dos tercios de las fotocopiadoras y los aparatos de DVD del planeta. La mitad de las confecciones de ropa y las cámaras digitales. Tres quintas partes de los PC y un tercio de los celulares. Además, compra una enorme cantidad de materias primas para la fabricación de esos bienes e incursiona en productos en los que no tenía una gran historia de consumo. En helados participa con el 19% de las importaciones mundiales, un renglón nuevo para una población en la que el consumo de lácteos no era muy elevado. Es determinante para el bienestar de los negocios de Estados Unidos por ser el mayor tenedor de bonos del Tesoro de ese país y el mayor proveedor de muchas de sus empresas -WalMart es el séptimo destino de exportación de China-.

Por eso, Proexport identificó una lista de productos en los que Colombia tiene un claro potencial exportador y sectores que podrían recibir inversión de China. Esta lista será revisada a final de mes por el grupo que visitó China en abril. En últimas, la labor del gobierno no va más allá de señalar los sectores y acompañar a los interesados, pues cerrar los negocios es tarea de los empresarios.

Los números muestran que allí hay oportunidades para las firmas nacionales. En 2003, Colombia vendió US$82 millones, en 2004 US$133 millones, un aumento del 62%. Entre enero y abril de este año ya llevaba US$80 millones, casi lo mismo que en todo 2003, y si se mantiene la tendencia, el año se podía cerrar con más de US$210 millones, 60% más que el año pasado.



Negocios para hacer

Colombia tiene un claro potencial exportador en caprolactama, resina de polipropileno y resina de PVC. Son commodities en el mundo de los plásticos, pero cuando los colombianos pueden vender directamente, sin intermediarios, con contratos de largo plazo, disminuye el problema de los vaivenes de precios internacionales que incluso los mismos chinos inducen con sus entradas y salidas masivas de los mercados.

También en cuero crudo para ese país, que fabrica la mitad de los zapatos del mundo. Varias empresas, como Colcueros de Medellín, ya empezaron a abrir una senda importante en este campo, con constancia y visión comercial.

En flores, China autoabastece su mercado, pero las importaciones comenzarán a crecer con el aumento del ingreso y con los cambios de los hábitos de consumo. Los jóvenes están incorporando prácticas y costumbres occidentales. Desde tomar café, hasta celebrar el día de San Valentín y la Navidad. Si bien tienen un significado algo distinto al de Occidente, lentamente están adoptando su sentido comercial. "En flores no estamos tarde", dice Felipe Valencia.

En concentrados y pulpa de frutas, Colombia vendió US$1,7 millones en 2002, US$3,2 millones en 2003 y US$6,6 millones en 2004. Es un mercado reducido, pero su tasa de crecimiento -casi 100% anual- no es fácil de encontrar en otro lugar. Lo destacable de estas ventas, señala Valencia, es que hay firmas dispuestas a hacer negocios pequeños para abrir paulatinamente el mercado.

La lista crece con carbón coque, esmeraldas, tabaco (China importa el 34% del tabaco del mundo) y cuando se firmen convenios zoosanitarios, subproductos de carne y pollo que no se consumen en el país como las patas o las vísceras (ese país compra el 31% de los productos de aves del mundo).

El café tiene una ventaja adicional. "Café de Colombia es la única marca mundial que tiene el país", afirma Valencia. Por eso, aunque los volúmenes exportados son muy pequeños aún, Proexport le encuentra perspectivas interesantes. Mientras en 2004 se vendieron US$309.000, entre enero y abril de este año las ventas llegaron a US$553.000. "Más que todo lo del año pasado", dice el funcionario. Es una labor lenta. Tendrán que crear la cultura de café para que paguen una prima por el grano colombiano y para que luego se les puedan ofrecer productos con valor agregado.

Proexport también identificó oportunidades importantes en productos menos tradicionales. "Los chinos quieren ser potencia en todo. Quieren ser campeones olímpicos y quieren tener una Miss Universo", explica Valencia. Por eso, Colombia empezará en breve a exportar servicios de preparadores de reinas de belleza.

Otro campo es la consultoría. Así por ejemplo, la tecnología de TransMilenio se les podrá vender a algunos gobiernos municipales que ya manifestaron su interés. La firma nacional Bari ofreció la asesoría para construir la planta de vacunas antirrábicas de uso humano más grande del país y ofrecerá su conocimiento en otras plantas para manufactura de vacunas.

La música y el arte contemporáneo colombianos también tienen mercado en ese país. Después del primer deslumbramiento con el arte occidental, ahora crece el interés por la cultura de América Latina.

Las condiciones para exportar a China hoy son mejores que nunca. Los aranceles son en promedio de 6% y los trámites de negocios son menos engorrosos. Además, las exportaciones colombianas a Oriente no tienen el estigma de la droga, como en Europa o Estados Unidos. En Beijing, la gente conoce a Colombia por el café y el fútbol y en particular por el Pibe Valderrama a quien llaman en mandarín con el nombre de 'cabeza de león dorado'.

En un mercado tan competido, podría parecer que exportar estos productos es pensar con el deseo. Para Valencia, no lo es, "pero el que quiera prosperar en esto, debe tener un deseo fuerte", concluye.



Plataforma atractiva

La otra oportunidad enorme para los colombianos está en la inversión. "En eso, estamos a tiempo. China apenas está empezando a invertir afuera", explica Valencia. A China le interesa liderar los países en desarrollo, lo mismo que acceder a sus materias primas. Además, con un TLC con Estados Unidos, Colombia sería una plataforma exportadora para entrar a ese país.

Proexport identificó espacios de interés para la inversión china en minería: carbón coque, ferroníquel, oro, plata, cobre, molibdeno, manganeso, gas y petróleo. Pero también hay proyectos en infraestructura. Le interesa el poliducto colombovenezolano, que le permitiría llevar al Pacífico el crudo de Venezuela. También manifestó interés en desarrollar distritos de riego en Casanare. En telecomunicaciones, donde dos compañías chinas Huawei y ZTE ya participan como proveedores de empresas locales. En textiles, aprovechar el potencial de confección y el mercado de Estados Unidos.

Las exportaciones y la inversión quizás no tengan la dimensión de las transacciones de Chile o Brasil, que cambiaron la economía de esos países, pero sin duda son suficientes para transformar cualquier empresa mediana en Bogotá, Medellín o Cali. En este sentido, parece mejor 'tarde que nunca'.
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