| 7/9/2010 12:00:00 AM

Más protagonistas en el aire

Gracias a convenios bilaterales, aerolíneas foráneas como Lufthansa, Aeroméxico o Lacsa empezarán a volar en Colombia. Sin embargo, preocupa la saturación y sobreoferta ante la falta de infraestructura.

Tras casi nueve años de ausencia en los aires colombianos, la aerolínea alemana Lufthansa se alista para volver a operar en Colombia a partir del próximo 31 de octubre, con siete frecuencias semanales, reactivando los lazos de conectividad aérea que existieron entre las dos naciones desde noviembre de 1968 hasta enero de 2002.

Esta no es la única aerolínea foránea interesada en volar desde y hacia Colombia. La semana pasada fue Aeroméxico la que anunció el inicio de su operación y sus directivos argumentaron que el interés se dio debido a que al año hay un "interesante flujo viajero" entre las dos naciones estimado en 20.000 pasajeros.

A estos anuncios se les suma el realizado en mayo por la chilena LAN Airlines, que adquirió a la colombiana Aeroasis para fortalecer su operación en Colombia. Actualmente este trámite se encuentra dentro de los términos previstos en la ley para obtener permiso como empresa regular de transporte aéreo público nacional de pasajeros, correo y carga en la modalidad de troncal. LAN vuela en Colombia desde 1997.

Lacsa, de Costa Rica, también solicitó autorización para prestar servicios de pasajeros, carga y correo, en la ruta San José de Costa Rica-Medellín, trámite que será considerado en audiencia pública de la Aerocivil, el 29 de julio.

De otro lado, aunque la Aeronáutica Civil no confirma ninguna solicitud de la brasileña TAM, en el mercado se especula que adelantan certificados y permisos para empezar a volar entre el aeropuerto de Guarulhos de San Pablo y Bogotá en este segundo semestre. Por número de pasajeros, TAM es considerada la más grande de Brasil, y en repetidas ocasiones su presidente Libano Barroso ha manifestado el interés por llegar a Colombia.

Para la Aeronáutica Civil (Aerocivil), estas novedades aéreas se deben a una serie de convenios bilaterales con dichos países en los que se establecen las condiciones bajo las cuales se desarrollan los servicios, referentes al acceso, al mercado, las tarifas, las rutas, las frecuencias de vuelo y la capacidad de las aeronaves.

Fernando Sanclemente, director de la Aerocivil, afirma que cada negociación se hace bajo lineamientos de flexibilización y liberación de servicios lo cual "beneficia directamente a los usuarios. La llegada de estas compañías tiene plena consistencia con la política presidencial que pretende recuperar y mantener la confianza inversionista, como quiera que le da garantías y seguridad jurídica a las aerolíneas interesadas en retomar o asumir estos servicios".

Estas políticas tienen dos objetivos: incrementar la conectividad del país, logrando de manera progresiva la liberalización de los servicios internacionales, facilitando la introducción de nuevas rutas y mayor número de frecuencias, y buscar la igualdad de oportunidades para las compañías colombianas, sin dejar de lado los intereses de los usuarios.

Sanclemente también exalta los beneficios directos que recibe el turismo local. "Cuando se trata de tráfico receptivo de turismo se ha mantenido una política flexible que permite el acceso de operadores extranjeros, estimulando los puntos turísticos colombianos, especialmente los del Caribe y el Eje Cafetero", dice.

Por su parte, Juan Diego Zapata, gerente comercial de Aeroméxico Colombia, explica que el interés de su compañía se debe a que este país representa el tercer mercado más importante en Suramérica. "Colombia es un activo socio comercial, tanto para la aerolínea como para México. Adicionalmente, son muchos los lazos culturales y sociales que unen a los dos países y queremos ser protagonistas para facilitar la conectividad entre nuestras naciones y el resto del mundo", señala.

En cuanto a las tarifas que manejarán estos nuevos operadores, de acuerdo con el régimen vigente, son libres, excepto la máxima, la cual requiere autorización previa para su aplicación. Es decir, la fijación de las tarifas es una decisión empresarial y serán las condiciones del mercado las que las determinen.

¿Saturación y sobreoferta?

Sin embargo, hay cierto recelo por parte de las aerolíneas nacionales. ¿Por qué? Según ellas, no se trata de temor a la nueva competencia, sino por la saturación que se puede presentar con tantas empresas en los aeropuertos nacionales.

Avianca y Aero República coinciden en señalar que siempre será positiva la llegada de nuevas aerolíneas al mercado, porque es un claro reflejo de confianza en la economía y admiten que sacan provecho con la vigencia de cada convenio bilateral.

Roberto Junguito, presidente de Aero República, agrega que, por principio legal, la competencia es deseable. "También debemos ser conscientes del grado de saturación al que está llegando la infraestructura aeronáutica del país, especialmente en el aeropuerto El Dorado, donde ya la operación actual enfrenta picos altos de demanda que se traducen en demoras y congestión del sistema".

Junguito añade que no basta con autorizar más y nuevos operadores. "Es necesario planificar armónicamente el crecimiento y desarrollo de las facilidades aeroportuarias e, incluso, revisar y tomar acciones urgentes sobre la capacidad operacional de terminales aéreas de alto impacto con el fin de reducir sus restricciones y aumentar su eficiencia".

 Por su parte, Avianca advierte que la competencia es bienvenida, siempre y cuando se trate de modelos de negocio sólidos, pues serán los viajeros quienes encuentren mejores alternativas. No obstante, manifiesta incertidumbre por el tema tarifario. "El sistema aéreo nacional se ha visto afectado por una sobreoferta de sillas, lo que ha generado una baja en los precios y, por ende, en los resultados de algunas compañías, situación que se puede acrecentar con la llegada de más operadores", afirma un vocero de la compañía.

La dinámica de la industria aeronáutica no se detiene. El reto es armonizar el crecimiento y la llegada de nuevos jugadores, con modelos rentables en medio de una competencia feroz. Una tarea desafiante.

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