Revista Dinero

| 1/24/2003 12:00:00 AM

Más allá de la seguridad

La certificación de seguridad BASC ha pasado de ser una herramienta preventiva y de control para asegurar las exportaciones de posible contaminación por narcotráfico, a ser un instrumento de competitividad.

El pasado 13 de septiembre, apenas un año después del ataque terrorista a las torres gemelas en Estados Unidos y con el endurecimiento en los esquemas de seguridad y control en aeropuertos y puertos, Fernando Rojas, gerente comercial de Cerromatoso, llegó a un acuerdo con la aduana de Baltimore para lograr que la carga de níquel proveniente de Colombia agilice su paso por ese puerto.



Esto quiere decir que mientras los competidores de Cerromatoso tendrán que pagar US$1.300 por la inspección de cada contenedor, la carga desde Colombia no solo quedará libre de este pago, sino que su paso por el puerto se agilizará. El sistema de control se hará con fotografías de los contenedores, enviadas vía correo electrónico desde Cartagena para que sean verificadas en Estados Unidos, con lo cual se agiliza la inspección y se reducen los costos de la operación. Además, en la actualidad están montando un sistema de monitoreo por internet en el cual cada eslabón de la cadena logística participa en el proceso y lo alimenta, de tal manera que se puede conocer en tiempo real en qué etapa del proceso está la carga.



Al igual que otras 200 empresas exportadoras del país, Cerromatoso está ahorrando gastos de inspección y tiempo vital en la entrega de sus pedidos a Estados Unidos, gracias a que logró convertir en una oportunidad el estigma de la inseguridad que por su calidad de empresas colombianas tienen el extranjero.



El interés de proteger la carga de una posible contaminación con cargamentos de droga y los acuerdos con las aduanas de los principales mercados de destino han hecho que estas empresas ganen en competitividad. Esto ha sido posible gracias a la Coalición Empresarial Anticontrabando (BASC, por sus siglas en inglés) que es una excelente alternativa hoy, cuando avanzan el libre comercio y los acuerdos comerciales entre países y regiones (como ATPA o ALCA), a la vez que amenazas como el narcotráfico o el terrorismo propician controles aduaneros extremos. Gracias a la gestión para controlar la carga que están haciendo las empresas colombianas, la variable de seguridad se ha convertido en un sistema de apalancamiento para el desarrollo de los mercados externos, ante todo con Estados Unidos, su mayor socio comercial.



Por la competitividad



El BASC nació en 1996 en Colombia por una iniciativa de Muelles El Bosque en Cartagena, que inició contactos con el Servicio de Aduanas de Estados Unidos. Un año después, fue seleccionado por esa aduana como plan piloto del programa BASC en Suramérica. El esquema, aunque surgió en México impulsado por la firma Mattel, ha tenido su mayor desarrollo en Colombia, a tal punto que el país tiene la presidencia de la organización BASC en el mundo. Colombia, además de tener convenio BASC con la Aduana de Estados Unidos, cuenta con acuerdos similares con Francia, España, México, Costa Rica, Perú, Ecuador, Panamá y Venezuela.



El BASC es una asociación sin ánimo de lucro, liderada por el sector privado y dirigida a promover las acciones preventivas destinadas a evitar el contrabando de mercancías y narcóticos por el comercio legítimo.



Esta herramienta tiene hoy cerca de 500 empresas certificadas en el país, de las cuales 200 son exportadoras. Y es que BASC también involucra proveedores de servicios logísticos, desde operadores, empresas de seguridad, sociedades de intermediación aduanera y puertos y aeropuertos, entre otros. La estrategia es hacer la cadena logística más fuerte y para eso es necesario involucrar todos sus eslabones.



Las metas para la organización BASC en Colombia son crecer en 30% para este año. En la actualidad, 400 empresas están en proceso de certificación y el objetivo es que en tres años el número de empresas certificadas supere las mil.



Aunque no hay cifras oficiales para determinar el valor y volumen de las exportaciones que salen del país por este esquema, según Carlos Farfán, presidente del BASC para Colombia, esta cifra puede llegar al 20% de las exportaciones no tradicionales. Sin embargo, para puertos como el de Buenaventura, cerca del 80% de las exportaciones que se movilizan allí son de empresas BASC.



Si bien nació como un mecanismo para fortalecer los estándares de seguridad, con el paso de los años, el BASC les ha permitido a las empresas no solo reducciones de tiempo y tránsito por las aduanas, sino reducción de los costos de inspección.



Por ejemplo, el costo promedio de inspección de un contenedor en Estados Unidos, Francia o España es de US$1.000. Con este esquema, estos costos se eliminan. En Colombia, según Leonardo Sicard, director de Aduanas Nacionales, una empresa BASC que ha presentado todos sus documentos y está lista para enfrentar el proceso de exportación, ahorra la mitad del tiempo de inspección de una empresa no certificada.



Esto, además de garantizar ahorros en tiempo y dinero en el tránsito de mercancías, genera mayor confianza en los clientes internacionales para determinar el aumento de pedidos.



Por ejemplo, hace 3 años, en la decisión de Cerromatoso de cambiar su centro de distribución y tránsito de su operación de Rotterdam a Cartagena, una de las variables con más peso fue que la seguridad de los contenedores redujo a una cuarta parte el costo de ventas, al pasar de US$0,23 por libra de níquel a US$0,07. En octubre del año pasado, Cerromatoso logró un acuerdo con la aduana de Francia para agilizar el paso de su carga, apoyado en uno de los pilares del comercio de hoy, la seguridad.



También aumentó sus cargas. De 200 contenedores por mes que movía a finales de la década del 90 y luego de una inversión de US$353 millones en la construcción de una segunda línea, la compañía movió en el último semestre un promedio de 550 contenedores mensuales.



Una ventaja colateral del BASC sobre la carga ha sido una significativa reducción en el nivel de faltantes y productos deteriorados en la manipulación de la inspección, según explica Gustavo Camargo, director de exportaciones de Colombina para Norteamérica. "Pero, sin duda, el principal indicador es la tranquilidad expresada por nuestros clientes de tener una compañía preparada ante esta exigencia cada vez más frecuente de los mercados internacionales", afirma.



Pedro Blanco, director de logística de Noel, coincide en este tema. "La filosofía de trabajo del BASC ha ayudado a mejorar los estándares de seguridad y a proteger el buen nombre de la empresa. Lo más importante es la confianza que tienen los clientes en Noel como socio de negocios".



Potencial



De cara a la ampliación del ATPA, en el corto plazo, la entrada en vigencia del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en el mediano plazo, y a la posibilidad manifiesta por el gobierno colombiano de diseñar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, el BASC se convertirá en una herramienta fundamental para las empresas que pretendan entrar a ese mercado.



Para atender la necesidad más próxima que es sacar provecho del ATPA, el programa BASC, el Ministerio de Comercio Exterior y Proexport trabajan con los Carce regionales haciendo un plan para determinar cuál es el mercado potencial que va a Estados Unidos. "El ATPA se ha vendido como la gran panacea, como la solución para muchas compañías pero entrar al mercado estadounidense no es tan fácil ni sencillo", dice Farfán. "Solo la inspección de un contenedor puede costar más de US$800. Si una compañía piensa ganarse la eliminación del arancel, este beneficio se puede perder solo en la inspección", agrega.



El propósito es identificar en cada una de las regiones un grupo de empresas potencialmente exportadoras, que tengan una buena posibilidad de mercado y acompañarlas en el proceso. El programa incluye el desarrollo de buenas prácticas en el manejo de la exportación a Estados Unidos.



Ya se identificaron entre 15 y 20 compañías por cada una de las regiones y una vez depurado el ejercicio serán 70 empresas que hoy no son certificadas BASC, ni tampoco son exportadoras frecuentes, pero que han identificado un nicho de mercado o una oportunidad para exportar a ese destino.



Pero el verdadero reto está en el ALCA. Existe el riesgo de que los diferentes países traten de tomar medidas paraarancelarias con procesos de inspección de la carga para frenar el ingreso de productos y proteger, de alguna manera, sus mercados. "¿Qué más barrera para Colombia que el control al narcotráfico?", dice Farfán.



Esos procesos de inspección generarían unos costos adicionales que le harían perder competitividad al producto colombiano. Si las compañías colombianas entran en BASC, se generará un esquema de facilitación que ya está operando en los principales mercados del hemisferio para Colombia: Estados Unidos, México, Venezuela y Ecuador.



Otra posibilidad de crecimiento la dan los beneficios y las oportunidades que brindan las aduanas de otros países, en el sentido de buscar mayor tráfico y para ello, hacer más eficiente su operación. Francia y España, países con los que Colombia no tiene un gran comercio internacional, han abierto sus aduanas a las empresas BASC. Por ejemplo, el sector de langostinos y camarones tiene uno de los mayores potenciales gracias a su manejo de la cadena de frío.



El futuro para este instrumento irá de la mano con el del C-TPAT (Customs Trade Partnership Against Terrorism), un programa de la Aduana de Estados Unidos que, junto con las empresas privadas, busca evitar actos terroristas, con el mejoramiento de las medidas de seguridad adoptadas por cada miembro del programa de acuerdo con un protocolo preestablecido y las exigencias que tengan los países para protegerse de los ataques terroristas y el tráfico de armas.



Al igual que las normas de calidad o las medioambientales, las empresas deben implementar estos estándares de seguridad para aprovecharlos como ventaja competitiva. Para ganar mercados, la calidad, el precio y las entregas a tiempo no son suficientes. La seguridad se suma a estas variables y puede ser fundamental para ganar o perder un negocio. Los empresarios empezaron a entender la importancia de este factor y las posibilidades hacia el futuro, al convertir una amenaza, en una ventaja competitiva.
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