| 7/6/2007 12:00:00 AM

Más allá de la Muralla

Sigilosamente, las multinacionales chinas se están fortaleciendo. Al paso que van, estas empresas se convertirán en breve en los competidores más agresivos del mundo.

En 2004, uno de los gigantes de la tecnología y empresa emblemática de Estados Unidos, IBM, vendió su división de computadores personales al más bien desconocido grupo chino de tecnología, Lenovo. A pesar de no ser tan famosa, esta empresa ya tenía 25% de participación en el mercado asiático, conseguida a través de una amplia red de distribución que usaba para ofrecer computadores a precios bajos. Con una transacción de US$1.270 millones, hoy en día esa empresa 'casi anónima' saltó al cuarto puesto entre los productores de computadores, después de los gigantes Dell, Hewlett-Packard y Acer. Lenovo Group se convirtió en la empresa 1.574 en el ranking mundial de la revista Forbes. Sus ventas equivalen a US$13.340 millones y su acción tiene una alta bursatilidad. Este es sólo un ejemplo de lo que hace algún tiempo parecía inconcebible: que China tuviera grandes multinacionales.

En cuestión de cinco años, 45 empresas chinas entraron al ranking de las 2.000 más grandes del mundo. Entre ellas se destacan las de los sectores bancarios, de gas y petróleo, de servicios, transporte y de tecnología. La agresividad china para aprovechar las oportunidades del mercado con su nuevo ejército de transnacionales, parecería ser casi imposible ya que su base de operaciones es un país comunista. Sin embargo, la realidad muestra que el pragmatismo económico del país oriental ha permitido que se incuben y crezcan como en cualquier lugar con orientación más capitalista.

Los expertos no se sorprenden con esta tendencia. La firma de consultoría Accenture resalta las características de China que facilitan la formación de multinacionales de gran tamaño. En primera instancia, dicen, la adaptación de procesos productivos es más sencilla porque usan más mano de obra barata que las firmas de países occidentales. Por otra parte, existe una estrategia de capacitación en ciencia y tecnología, materializada en grandes inversiones que forman nuevos profesionales. En 2006 se graduaron 600.000 ingenieros. Otro aspecto importante es que las firmas nacionales han contado con prebendas en impuestos y financiamiento. Gracias a esa protección y a los aranceles en los años anteriores, las empresas chinas estatales o privadas acumularon cuantiosos capitales con los que han podido expandir sus operaciones, competir en el exterior y comprar activos en distintos países.

Aprovechar estos aspectos competitivos, le facilita a China construir una ventaja frente al mundo. Sus empresas más grandes, como PetroChina, el Banco de China, China Telecom, China Life Insurance, Sinopec-China Petroleum, China Southern Airlines y China Merchants Bank, por mencionar algunas, tienen grandes ventas pero marcas débiles. Las mayores trabas que tienen en su crecimiento vienen por el lado de los cuestionamientos frente a la calidad, las buenas prácticas laborales y la explotación de la mano de obra.

Sin embargo, nadie duda de que las multinacionales chinas se volverán nombres familiares, tanto como lo son hoy Sony y Samsung, tan lejanas y desconocidas en los sesenta; y que en un tiempo estaremos comprando computadores Lenovo, manejando carros Chery y viajando en Air China. El dragón empresarial chino está bien despierto, pero su toma del mundo apenas comienza.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?