| 2/2/2007 12:00:00 AM

Mar adentro

Un vistazo a los negocios que se mueven en el segmento de los servicios marítimos nos condujo a las entrañas de Coremar, uno de los conglomerados más grandes del sector y que ahora trabaja en la constitución de una holding.

Sucedió a mediados de diciembre. La embarcación Clipper Lancelot, con 24.000 toneladas de cereales a bordo, procedente de Nueva Orleáns, Estados Unidos, encalló a la entrada del canal de acceso del puerto de Barranquilla. Luego de tres días de estar varada, llegaron a su rescate dos remolcadores. Uno de ellos era el Goliath, nombre acorde con sus 7.800 caballos de fuerza. Fue comprado en Estados Unidos y es el más potente y moderno que ha llegado a Colombia. Con su ayuda, la nave pudo superar la emergencia y arribar al muelle. En tierra firme, sin embargo, poco se conoce de este tipo de servicios que se ofrecen mar adentro y de las empresas que han surgido alrededor de la operación portuaria colombiana. Es un hecho que con la privatización y posterior modernización de los puertos nacionales, varias empresas que prestan servicios marítimos se consolidaron y crecieron con ellos. Ese es el caso del grupo Coremar, propietario de Goliath, conglomerado que hoy es considerado como uno de los más grandes del sector y cuyas unidades de negocio facturan al año unos $300.000 millones. El gobierno le acaba de otorgar la concesión para la construcción de una terminal marítima en la ribera del río Magdalena, opuesta a la de la sociedad Portuaria de Barranquilla: Puerto Palermo.

La historia de este grupo se remonta 50 años atrás, cuando el inmigrante italiano Nicola Minervini y su hijo Saverio empezaron con el negocio de proveer servicio de remolque. Luego, les brindaron soporte a compañías estadounidenses que llevaban a cabo sistemas de instalación y operación en las costas colombianas, apoyando proyectos de entonces como el Oleoducto Transandino. Se trataba de una época en que el país hacía todos sus esfuerzos para explotar y comercializar sus recursos petroleros. Esas empresas necesitaban servicios de plataformas, barcazas y combustible, y la familia Minervini vio ahí una gran oportunidad de negocio.

De esta manera, el grupo Coremar expandió su flota de barcos remolcadores para prestar sus servicios en los principales puertos colombianos y rápidamente comenzó a transportar combustibles para compañías como ExxonMobil, Texaco y Ecopetrol.

El crecimiento de la industria petrolera y la apertura de los puertos colombianos le permitieron al grupo crecer de manera paralela. De hecho, una de sus empresas bandera es Petrocomercial, dedicada a la importación y distribución mayorista de combustibles y lubricantes para motores a gasolina, extra, diesel y barcos (diesel marino). Cuenta con plantas de almacenamiento y distribución en Barranquilla, Cartagena y Buenaventura. En este puerto tiene la única estación flotante mar adentro con una capacidad de 14.000 barriles.

Camilo Marulanda, gerente de comercialización de Ecopetrol, reconoce que la empresa estatal ha tenido buenas relaciones comerciales con Petrocomercial. Sostiene que en el sector de distribución de combustible para barcos hay todavía un gran potencial, y el grupo costeño y sus competidores pueden crecer aún más. "Los buques no llegan a Colombia a tanquear, sino a llenar el poquito que les falta. Pero poco a poco se puede ir conquistando su confiabilidad en el suministro y la calidad del combustible que se les vende en el país. Aún así, estamos hablando de un mercado de 360.000 toneladas anuales que equivalen a unos US$90 millones, en el que compite contra otras empresas como Vanoil y Bunkercol".

Según Marulanda, invertir en infraestructura, como lo ha hecho Petrocomercial con su nueva planta de abastecimiento de Barranquilla, y la futura construcción de Puerto Palermo que demandará unos US$37 millones, generan esa credibilidad que se necesita en materia de confiabilidad, calidad y fuente. "Ese tipo de inversiones tienden a fortalecer esta clase de negocios. Incrementa la influencia de tráfico y le facilita a la empresa una mayor operación comercial", dice.

Jorge Medina, director técnico de la naviera Navesco, explica que el panorama ahora es más dinámico pues el comercio internacional se ha incrementado por diversas razones, lo que hace que ahora haya más barcos y más modernos en los puertos requiriendo servicios. "Yo creo que las compañías que suministran este tipo de combustible en Colombia tienen un alto estándar de calidad, con equipos de primera. En el caso de Petrocomercial, cuenta con suficientes embarcaciones para surtir a las naves mar adentro y están a la altura de cualquier compañía de suministro internacional". Navesco consume al año unos US$10 millones en combustible, de los cuales entre 25% y 30% se compra en Colombia.

Petrocomercial también participa del mercado de los combustibles con su marca Save. Se trata de su más reciente unidad de negocio, una red de 30 estaciones de servicio de gasolina y ACPM ubicadas en las principales ciudades de la Costa Atlántica, como Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Montería y Sincelejo. En términos generales, el de combustibles es el negocio más grande del grupo Coremar y que le genera ingresos de $200.000 millones anuales.

Con el paso de los años, el grupo logró el cubrimiento de toda la cadena logística del negocio de servicios marítimos: combustibles, transporte nacional e internacional de fletamento, cabotaje, chartering, así como de remolque, venta de equipos, contenedores y operaciones en puerto y de salvamento. Posee una infraestructura propia: buques, remolcadores, muelles, una comercializadora internacional de combustible marino y terrestre y una marca propietaria de bombas y estaciones de servicio. También cuenta con una división de terminales y puertos, pues son accionistas de las empresas que manejan la operación portuaria en Buenaventura: Grupo Portuario S.A., Graneles S.A. y OPP Granelera. También tienen una participación del 4% del puerto de Cartagena.


La integración

Desde hace dos años para acá, el grupo Coremar se viene preparando para integrar todos sus negocios en una holding. Al frente de este proceso está Jorge Alejandro Chaves, el gerente general de Petrocomercial, un ingeniero civil que ha desarrollado casi toda su carrera laboral en Estados Unidos. "A Colombia están llegando muchas empresas importantes del mundo. Nuestra consolidación es una preparación anticipada para atender el crecimiento mundial que tiene su impacto en nuestros puertos y negocios en Colombia. La integración nos generará grandes ahorros internos en nuestra estructura de costos y nos hará mucho más eficientes", explica el empresario.

Las empresas que conforman el grupo Coremar han sido fusionadas en los últimos años para ganar eficiencias, disminuir costos y ser más representativas ante el sector financiero. Por muchos años, los socios tomaban posiciones muy conservadoras en cuanto a endeudamiento e inversión. Hoy, con la nueva política de seguridad en el país, junto con su crecimiento y expansión, les han dado razones para invertir y buscar recursos para desarrollar proyectos. "Estas movidas nos dan una base importante para seguir creciendo en una forma organizada e implementando procedimientos de vanguardia en todas nuestras unidades de negocios", sostiene Chaves.

Según un informe de Soft Bolívar, gracias a la dinámica de la industria y para responder a las necesidades de su constante crecimiento, se hizo fundamental que Coremar contara con un respaldo tecnológico que permitiera mejorar el desarrollo de los procesos internos y establecer una estructura que proyectara el negocio conforme a las necesidades del mercado internacional. Para lograr un mejor desempeño en el mercado, el grupo Coremar necesitaba centralizar sus operaciones en Bogotá y para ello requería una plataforma que le resultara útil en el procesamiento de información y la centralización de los procesos administrativos, jurídicos y de gerencia.

Tras evaluar diferentes opciones, el grupo decidió optar por la propuesta de Soft Bolívar: Oracle E-Business Suite. Este paquete le permite al grupo una dinámica de cambios que se puede implementar por módulos y que se adapta a las necesidades del negocio. El proyecto se diseñó para ser desarrollado en tres etapas: la reorganización financiera y administrativa, la reforma en el área comercial y de operaciones y, finalmente, las modificaciones en la vertical de transportes. Así se logró la integración de todas las sucursales de la empresa en Bogotá, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena y Buenaventura.

De esta manera, el grupo se prepara para enfrentar los nuevos retos que trae el incremento del comercio internacional y para continuar creciendo a la par con las sociedades portuarias colombianas, las cuales tienen previstas nuevas inversiones para expansión y modernización de sus instalaciones por US$120 millones en los próximos años. El reto más grande que tiene por delante Coremar es la construcción de Puerto Palermo, para lo cual requerirá el apoyo del sistema financiero y de inversionistas nacionales y extranjeros, pues la idea es desarrollar a su alrededor un parque industrial en el que se invertirán entre US$30 y US$40 millones adicionales, dependiendo de las unidades de negocios que se vayan generando dentro del complejo industrial.
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