| 7/9/2010 2:30:00 PM

Maquinaria agrícola se abre camino

El negocio de maquinaria agrícola viene creciendo en los últimos años en Colombia. El desarrollo de nuevas áreas y cultivos lo dinamiza.

Según la FAO, para el año 2050 la agricultura deberá suministrar alimentos a 3.000 millones de personas adicionales en el planeta. Esto implica doblar el área agrícola mundial en los próximos 40 años, pasando de 1,4 billones a 3 billones de hectáreas.

Para Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), este hecho se convierte en una oportunidad para el sector agrícola en Colombia, pues le permitirá consolidar su papel estratégico en el desarrollo del país.

A esto se suman nuevos productos, como el biocombustible. A partir de productos agrícolas como caña de azúcar, palma y yuca amarga, entre otros, Colombia se podría transformar en uno de los principales jugadores de esta industria a nivel mundial.

Para participar de estos crecimientos no es suficiente la tierra. Se requerirá de inversión y tecnología que la haga más productiva, eficiente y competitiva. Y ya lo empezaron a ver las multinacionales de maquinaria en el mundo. Por ejemplo, Samuel R. Allen, presidente mundial de John Deere, realizó una visita reciente a Colombia para analizar los oportunidades.

"Colombia no era un gran productor de cereales como maíz o soya. Hoy se ven extensiones en los Llanos y en la Costa e inversionistas extranjeros, asociados con nacionales, que quieren explorar esos segmentos. ¿Por qué? Por la disponibilidad de tierra y la seguridad", dice Jorge Domínguez, representante de John Deere en Colombia.

La dinámica

De acuerdo con un informe del Ministerio de Agricultura, entre 2006 y 2009 se importaron más de 9,2 millones de unidades de equipos y maquinaria agrícola, por un valor cercano a los US$918 millones, entre los que se destaca la importación de bulldozers y otros tipos de topadoras que participan con el 46% del valor importado, seguido de tractores (25%), máquinas y aparatos para cosechar o trillar (7,3%) y otras máquinas y aparatos para la agricultura, horticultura, silvicultura o avicultura (7,1%).

A partir de 2007, agrega el informe, con la implementación de las líneas especiales de crédito, la financiación para maquinaria y equipamiento agrícola se incrementó, alcanzando en 2009 un crecimiento de 166% respecto a 2006, pasando de $61.312 millones a $162.868 millones, respectivamente. Solo en estos años se contabilizaron créditos por $485.857 millones.

Varias razones están activando este segmento. "El mercado está en pleno proceso de explosión. Una de las razones es que la maquinaria agrícola debe tener en Colombia unos 20 años de obsolescencia y eso da un gran espacio para la renovación", dice Carlos Canelón, gerente de la firma italiana de tractores Same, que abrió distribución en Colombia. Para él, nuestro país, que era una mercado de unos 400 tractores al año, empezó a crecer y en los próximos años se venderán entre 4.000 y 5.000. "Para los próximos 12 años, Colombia va a estar importando 50.000 tractores agrícolas", afirma.

Juan Pablo Hernández, presidente de Easy Fair -empresa de ferias especializadas- complementa con otras dos razones: "una, que la mayoría de los países agrícolas no tienen una gran frontera agrícola qué conquistar sin tumbar selvas; y, dos, que en nuestro país se habían desarrollado cultivos de ladera no muy grandes, pero ahora están llegando otros de mayores extensiones como cereales y palma", agrega.

Las cifras comprueban estas teorías. La SAC, citando datos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, señala que en Colombia el potencial de tierras para la agricultura es de 10,4 millones de hectáreas, de los cuales se utilizan menos del 50%.

"En maquinaria agrícola hemos tenido un crecimiento exponencial, especialmente en maquinaria mucho más grande de la que usábamos, porque hoy las extensiones también son más grandes", dice Domínguez.

Retos e implicaciones

Esta dinámica ha generado en el país una serie de ajustes en la operatividad misma de la agricultura. "Hay que planificar las necesidades porque la oferta no es ilimitada. Un agricultor, para cambiar de marca o comprar maquinaria nueva, necesita no solo precio sino garantías de estabilidad, permanencia, servicio y actividades complementarias", dice Mejía de la SAC. Por tal razón, este gremio, que agrupa a todos los del sector agrícola, está trabajando en la formación de un grupo para tener información transversal -oferta, demanda, líneas de crédito, nuevos proyectos, entre otras-, para planear y tomar decisiones acertadas de compra de maquinaria.

Otro ajuste tiene que ver con el aumento en la demanda en el mundo. Desde hace unos cinco años, varios países cuya seguridad alimentaria depende de las importaciones han comenzado a comprar tierras en países con suelos adecuados para reducir los riesgos y la dependencia de ese comercio internacional.

Un informe de The Economist señala que países como Arabia Saudita, Emiratos, Corea del Sur, China, Qatar, Estados Unidos y Suecia han adquirido cerca de 5,5 millones de hectáreas en países, especialmente africanos, donde hacen inversiones en riego, drenaje y tecnologías. Esto, sumado a los nuevos proyectos en países tradicionalmente agrícolas como Brasil o Argentina, está generando tensión en la industria.

La tensión tiene que ver con que la demanda es superior a la oferta y para Colombia la situación es más compleja, pues hasta ahora se está ubicando en el radar de los inversionistas internacionales y comienzan esos procesos de expansión. "Nosotros manejamos -entre la colocación del pedido, la fabricación y los 30 días de flete que se demora el barco- unos 90 días, que es lo usual. Hoy en día, un pedido puede tardar hasta 120 días o más. Por eso, la importancia del trabajo constante con el distribuidor para mantener inventarios saludables", dice Domínguez.

El último reto tiene que ver con el modelo mismo del negocio. En Colombia se acostumbró por años que el dueño de la tierra era el mismo agricultor y se encargaba de la inversión. Esto está cambiando. "En el nuevo modelo de negocio hay tres jugadores importantes: el dueño de la tierra, el cultivador y el prestador de servicios", dice Hernández, de Easy Fair. Según él, ya se están dando algunos ejemplos en el tema de servicios, como por ejemplo Agrogecolsa, que alquila maquinaria, y Agrodelta, que vende hectárea aplicada.

Para Mejía, de la SAC, esto representa un replanteamiento de la actividad que busca, por un lado, reducir los costos fijos y, por otro, mayores rentabilidades y productividades.

El negocio agrícola se abre espacio y con él nuevos 'campos' de negocios entran en operación. Es hora de montarse en la cresta de la ola.

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