| 5/13/2005 12:00:00 AM

Males del corazón: desangre de las EPS

Las enfermedades cardiovasculares -primera causa de muerte en Colombia- aumentan y con ellas, los costos para las entidades de salud y sus afiliados. Mejor prevenir.

A finales de abril y comienzos de mayo, un equipo de nutricionistas, con el patrocinio de la Fundación del Corazón, la Sociedad Colombiana de Cardiología y el aceite Gourmet Light, invadió las principales cadenas de supermercados de Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín. El objetivo era ofrecer valoraciones gratuitas a los presentes, como parte de la campaña 'El corazón está de moda', para establecer si sus hábitos alimentarios y estilo de vida los hacían propensos o no a padecer una enfermedad cardiovascular.

El resultado fue la culminación de un estudio de varios meses, el cual permitió por medio de 14.429 encuestas ratificar los temores de los especialistas: el corazón es el talón de Aquiles de la salud de los colombianos. Según la investigación, el 65% de la población presenta serios factores de riesgo cardiovascular y solo el 12,5% de ellos está consciente de esa realidad. Ambos indicadores explican con claridad por qué las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en Colombia (27,4% del total) -desde hace 10 años, cuando superaron a la violencia- y por qué en los últimos 20 años el número de muertes por esa causa, según las estadísticas vitales del Dane, aumentó 34,5%.

La tendencia ya empezó a causar estragos en los balances de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) del país, que el último año debieron atender alrededor de 180.000 pacientes con enfermedad cardiovascular -según cálculos de la industria- y asumir incrementos en costos por ese concepto de 2 y hasta 3 veces la inflación. No en vano, cada una de las principales compañías del sector tuvo que pagar entre $6.000 millones y $10.000 millones en promedio, durante 2004, para atender las afecciones al corazón de sus pacientes. ¿Qué está haciendo el sector para afrontar semejante amenaza? No hay alternativa: adelantar estrategias de promoción y prevención.

A medida que la situación se torna más crítica, las compañías han entendido que invertir en campañas de educación, toma de conciencia y seguimiento médico a sus afiliados es mucho más que un requisito legal, y no hacerlo bien puede ser la diferencia entre una empresa inviable y otra exitosa. Con el agravante de que la mayoría de los factores de riesgo cardiovascular es evitable.

La apuesta es de largo plazo. "Al sistema de salud le sale muy caro cualquier descuido en este sentido. Es mejor prevenir y fomentar cambios en el estilo de vida de una población como la nuestra, en la cual más del 50% de los habitantes presenta factores de riesgo", afirma Claudia Angarita, nutricionista de la Fundación Colombiana del Corazón. "La experiencia de otros países demuestra que si las EPS trabajan en forma concienzuda, continua y sostenida en programas de prevención cardiovascular, sus costos de atención deben disminuir 40% pasadas 2 décadas", agrega Daniel José Charria, presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular y de la Fundación Colombiana del Corazón.



Amenaza latente

Pero hay limitantes para combatir con políticas más certeras estas enfermedades de alto costo. La principal es la falta de información agregada actualizada sobre el tema. De hecho, la mayor parte de las cifras con las cuales trabaja el sector se basa en las estadísticas vitales del Dane, y los datos más recientes publicados son de 2001. No obstante, esa información ha servido para llamar la atención sobre este mal, que representaba 27,4% de las defunciones en ese momento y superaba ampliamente otras enfermedades mucho más temidas, como el cáncer y el sida. Según el Dane, en 2001 murieron 50.623 personas por males cardiovasculares, principalmente por enfermedades isquémicas del corazón (44%); cerebrovasculares (25,8%), e hipertensivas (9,9%).

Sin embargo, para obtener información más actualizada, Dinero recurrió a los datos de algunas EPS, prepagadas y otras aseguradoras representativas del sector, y encontró que, aunque las tendencias son similares, el aumento de las enfermedades cardiovasculares -y sus costos- es mayor. "La atención de un infarto puede costar más de $10 millones por evento; y de ahí en adelante, el paciente debe tomar medicamentos y hacerse chequeos de por vida", enfatiza Charria.

La experiencia de Salud Total EPS es elocuente. "Mientras la población compensada aumentó 20% y la Unidad de Pago por Capitación (UPC) 6,7%, en 2004, el incremento en los costos promedio de los eventos de alto costo en enfermedades cardiovasculares fue del 20% y en las frecuencias de uso, del 35%", comenta Adriana Bonilla, gerente de salud de esta entidad. No en vano, el número de casos de tratamientos para la enfermedad isquémica coronaria e hipertensión arterial prestados por la empresa fue 45,1% mayor entre 2004 y 2003, y sus cálculos internos apuntan a que el número de casos de enfermos cardiovasculares de alto costo crecerá este año 52,9%, con respecto al año anterior (30 pacientes nuevos por cada 100.000 afiliados).

"Por eso, hemos fortalecido la promoción y prevención, a raíz de los análisis de morbimortalidad, para dar énfasis al programa de demanda inducida -búsqueda constante para atraer pacientes con factores de riesgo o enfermedad- que nos permite evaluar por medio de indicadores la adhesión a los programas y su impacto real", agrega Adriana Bonilla, de Salud Total.

El caso de Coomeva EPS, por su parte, muestra también una entidad que padece el fenómeno de los costos crecientes. No en vano, en 2004 debió pagar más de $9.500 millones por cuenta de enfermedades cardiovasculares que requirieron procedimientos quirúrgicos para sus afiliados. La organización, en respuesta a esta marcada tendencia, viene destinando anualmente, para adelantarse a los males del corazón, casi el 30% de lo que recibe de la UPC para promoción y prevención, es decir, $9.311 millones el año pasado. La táctica es "manejar los pacientes por medio del gerenciamiento de la enfermedad, comenzando por ir hasta su casa y encuestarlos, para clasificar su riesgo junto con la familia y en su entorno. Después, de acuerdo con el riesgo, inscribirlos en programas de prevención primaria y secundaria, estos últimos atendidos por subespecialistas en las unidades de prevención clínica. Aunque la adhesión a los programas preventivos aún es baja, ya tenemos más de 70.000 inscritos en el programa cardiovascular en el país", agrega Manuel León, director nacional médico de Coomeva EPS.

El Seguro Social (ISS) tampoco escapa al fenómeno desatado por la 'epidemia' de enfermedades cardiovasculares, y gasta al año $6.000 millones en estos pacientes. Su caso es aún más dramático pues alrededor del 52% de los afiliados es mayor de 40 años, la población de mayor riesgo. De hecho, en el primer trimestre de 2005 ya supera los 1.300 pacientes con patología cardiaca. "Estamos muy inquietos con el tema, porque la UPC no alcanza para compensar. En consecuencia, la actual administración tomará medidas de largo plazo para trabajar en promoción y prevención de los factores de riesgo. Un paciente nos puede costar de $60 millones a $70 millones al mes", cuenta Jairo Reinales, vicepresidente de EPS del ISS.



Más allá de las EPS

El problema cardiovascular no afecta únicamente a las EPS. "Comparando 2001 y 2004, vemos una elevación de las tasas en Colsánitas, de 8,48 pacientes hospitalizados por enfermedad coronaria en 2001, por cada 1.000 usuarios, hasta 10,54 en 2004; una elevación estadísticamente significativa", afirma Diego Arboleda, gerente nacional de Epidemiología de la Organización Sánitas Internacional (OSI). "Cada persona que sufre enfermedad circulatoria nos cuesta en promedio $6 millones por cada evento, sin contar sus costos de rehabilitación y el tratamiento ambulatorio", agrega. En respuesta, la prepagada creó el programa 'A todo corazón', que busca atacar la enfermedad con prevención, con charlas semanales de orientación permanente para grupos de usuarios afectados.

La experiencia de Colseguros también ha sido sorprendente. Al sumar las utilizaciones de su póliza con las de su prepagada -MediSalud-, sus casos de pacientes con enfermedad cardiovascular pasaron de 1.771 en 2003 a 5.999 en 2004; es decir, un crecimiento de 239% en un año. "Como aseguradores, en primera instancia, atendimos pacientes con enfermedades ya establecidas y principalmente en la población adulta mayor y la tercera edad. En ellos, hemos instaurado programas específicos de atención periódica de seguimiento y evaluación de casos. Estamos centrando nuestros esfuerzos de prevención en este grupo de pacientes", asegura Mauricio Gaviria, vicepresidente de salud, vida y previsionales de Colseguros.

La apremiante necesidad de prevenir, por parte de las entidades públicas y privadas de salud nacionales, juega ahora en favor del bienestar de la población colombiana. Y todo porque el trabajo para reducir a largo plazo los costos de las enfermedades cardiovasculares incluye programas en pro de atacar males modernos que hoy son poderosos factores de riesgo cardiovascular: la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad, los malos hábitos alimentarios y el estrés. La consigna actual es no fumar, hacer ejercicio y comer saludablemente, ojalá desde pequeño. "Además, las EPS que antes recurrían a los genéricos más baratos para tratar a sus pacientes, ahora comienzan a entender la importancia de administrarles medicamentos de mayor calidad, pues se les estaban infartando sus afiliados", asegura Enrique Melgarejo, cardiólogo de la Clínica de Marly.

Es el momento para dar el salto desde una cultura curativa hacia una cultura preventiva, que permita mejorar la calidad de vida de los colombianos y, de paso, la viabilidad de sus sistemas de salud. Urge, por el bien de todos, cambiar de hábitos para vivir más y mejor, pero el Estado y las entidades encargadas de administrar salud en el país deben promover y liderar ese cambio. Corazón prevenido, late por dos.
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