| 9/4/2009 12:00:00 AM

Madera fina

Un proyecto basado en la madera de café, que tiene el respaldo del BID y la CAF, podría agregar más valor al negocio de la caficultura.

Una de las últimas reuniones de Gabriel Silva, cuando estaba al frente de la Federación Nacional de Cafeteros, fue para escuchar un proyecto que, de acuerdo con sus promotores, podría transformar la industria de la caficultura en Colombia.

Días antes de posesionarse como ministro de Defensa, Silva se reunió con Álvaro Vásquez, gerente del Instituto para el Desarrollo de Antioquia (Idea), quien le presentó un proyecto agroindustrial que está empezando a tomar forma en ese departamento para utilizar la soca del café, procesarla y producir madera, etanol e incluso generar energía.

Colombia tiene cerca de 1,1 millones de hectáreas sembradas de café. Según cálculos del Grupo Monarca, empresa privada antioqueña que está al frente del proyecto, los procesos de renovación de cafetales generan cada año entre 1.000 y 1.200 millones de socas de café, que por lo general se queman o se dejan pudrir, las cuales podrían producir cerca de cuatro millones de metros cúbicos de madera procesada.

De acuerdo con Henry Madrid, presidente del Grupo Monarca, Colombia demanda diez millones de metros cúbicos de madera por año, de los cuales siete millones son aprovechados por las empresas papeleras y tres millones se destinan para carpintería. Parte de esta demanda podría ser suplida por la madera de los cafetales. "La industria maderera del café aportará por año 250.000 empleos entre directos e indirectos, evitará talar 120.000 hectáreas de bosque nativo y tiene un potencial de ventas en el exterior de tres veces lo que exportamos hoy en café, es decir, cerca de US$6.000 millones", dice Madrid.

Además, el proceso de producción maderera genera cerca de seis millones de toneladas de viruta, "que se utilizará para la producción de 2,8 millones de metros cúbicos de etanol por año -permitiría multiplicar por ocho la producción actual en el país, con un recurso que no compite con alimentos- y puede producir cerca de un gigavatio de energía para cogeneración", puntualiza MADRID. Para Vásquez, del Idea, "este proyecto será una verdadera revolución, por el impacto social que va a tener", sentencia.

Más que el grano

¿Por qué será una revolución? "Hoy, un cafetero recibe $800.000 por hectárea de grano. Y por la madera de café que quema por esa misma hectárea, va a recibir $1,3 millones. Así, el grano se vuelve un subproducto", agrega Vásquez.

Según este funcionario, en Colombia hay 145.000 hectáreas reforestadas. "El equivalente a la tercera parte de la superficie de Chile la tenemos reforestada en madera de café en Colombia, una madera que resultó más fina que la teca: mientras la madera de café tiene .57 de densidad, la de café tiene .91", explica Vásquez.

Además, se puede convertir en uno de los proyectos de mayor tamaño en la venta de certificados de reducción de emisiones para el mercado internacional. De acuerdo con cálculos del Grupo Monarca, la madera de café evita la tala de bosques nativos y tiene un potencial para comercializar la reducción de 20 millones de toneladas de CO2 por año, "convirtiendo a Colombia en el primer país en créditos de carbono en la región", dice Madrid.

El proyecto, que se inició hace cerca de cuatro años, está en una etapa crucial. Ya se montó la primera planta piloto en el municipio de Hispania, en el suroeste antioqueño, para el acopio, proceso de consolidación de la madera y secado. En la segunda planta, que está en construcción en el municipio de La Estrella, la madera se traslada para su ensamble. Se espera que en las próximas semanas inicie operaciones.

Según Madrid, la inversión, que asciende inicialmente a US$12,5 millones en el área de madera sólida, tiene un componente de innovación en el proceso de tratamiento de la madera y la conformación de los listones. De hecho, la maquinaria fue producida y diseñada por la compañía en asocio con firmas italianas y alemanas y está patentada para desarrollar la estrategia de internacionalización. "Son únicas en el mundo. Tanto así que Colciencias nos entregó un reconocimiento como proyecto de innovación", comenta Madrid.

Además del Idea, que prestó más de $25.000 millones al proyecto, este ha llamado la atención de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De hecho, en la pasada asamblea del BID, en Medellín, este fue presentado como uno de los proyectos de alto potencial en la feria Expodesarrollo y recibió recursos condonables por más de US$2,5 millones para investigaciones y trámites.

El proyecto, conocido por algunas cooperativas cafeteras y por el comité departamental de Antioquia, queda ahora en la agenda del nuevo gerente de la Federación de Cafeteros, como una nueva estrategia de negocio que podría consolidar la presencia de este renglón en las exportaciones nacionales.

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