| 11/17/2009 12:05:00 AM

M&A, negocios por $16 billones

A diferencia de lo que sucede en muchos mercados emergentes, las compras en Colombia siguen muy dinámicas. Entre enero y octubre, se habían cerrado negocios por el mismo valor de 2008.

Mientras la incertidumbre por el futuro de la economía mundial y las dificultades para encontrar financiación impactaron las operaciones de fusiones y adquisiciones en los mercados emergentes en lo corrido del año, en Colombia el dinamismo de estas operaciones, a octubre, prácticamente igualó las cifras obtenidas en 2008.

De acuerdo con un sondeo entre bancas de inversión y firmas de abogados, las compras de compañías anunciadas entre enero y octubre y cuyas cifras son públicas, sumaron US$7.381 millones (ver tabla), unos $16,1 billones a la tasa promedio de este año. Es decir, que entre enero y octubre las negociaciones llegaron a la misma suma que se transó en fusiones y adquisiciones durante 2008, de acuerdo con el ranking de inversión que realiza anualmente Revista Dinero (ver edición 316).

Este comportamiento dista mucho del descenso de 44,3% que se registró a septiembre en este tipo de operaciones en los mercados emergentes, de acuerdo con un estudio de Thomson Reuters, o con el descenso de 27% que registra Merger Market tan solo para América Latina.

¿Qué pasó en Colombia que le permitió mantener el ritmo de adquisiciones cuando estas bajaron en el resto de países emergentes? Por una parte, la actividad frenética con que Ecopetrol inició el año, adquiriendo compañías petroleras en Colombia (Hocol) y Perú (Petro Tech), y quedándose con el control de Ocensa y con el de la Refinería de Cartagena, aunque esta última operación se debió a que Glencore, su socio en esta empresa, no pudo asumir los compromisos de inversión que tenía debido a problemas de financiación, por lo que debió vender. El hecho es que las compras de Ecopetrol (US$2.043 millones) responden al 27,68% del total transado.

Por otra, debido a que las empresas privadas colombianas están en una situación financiera sólida, lo que les permitió aprovechar "compras de oportunidad", originadas en las necesidades de recursos de firmas multinacionales que se afectaron por la crisis internacional o por procesos de fusión de sus casas matrices. Tal es el caso de grupos como Colpatria, que se hizo a Citi Colfondos y a la línea de Crédito Fácil de Codensa. En el primer caso, si bien el fondo de pensiones no era estratégico para Citigroup, no hay duda de que su venta se agilizó debido a la necesidad de la empresa de conseguir recursos a nivel mundial. Y, en el caso de Codensa, el programa de financiamiento a los hogares fue tan exitoso, que el valor neto de la cartera a septiembre era de casi $500.000 millones, lo que conllevaba un riesgo que la multinacional no estaba dispuesta a correr.

Pero el ejemplo más significativo es el de Colinversiones, que está a punto de concretar la adquisición más grande echa este año por una firma colombiana. La compra de Epsa, que ya fue anunciada, pero a la cual se opone el gobierno caleño, se facilitó por la fusión entre Unión Fenosa, su propietaria, y Gas Natural. Esta megafusión mundial, en cabeza de la firma gasífera, obligó a Unión Fenosa a vender activos en diferentes latitudes, y abrió una posibilidad de negocio que el año pasado era poco probable. Otra movida en el sector está relacionada con la venta de la participación del gobierno nacional en las electrificadoras de los departamentos de Santander y Norte de Santander. Estas gobernaciones escogieron como operador idóneo a Empresas Públicas de Medellín (EPM), en un negocio que superó los $550.000 millones. En ese mismo sentido, la gobernación de Cundinamarca escogió como operador de su electrificadora a la Distribuidora Eléctrica de Cundinamarca, propiedad en un 51% de EEB y en el 49% de Codensa.

Por su parte, Cementos Argos aprovechó las necesidades de liquidez de Holcim, su socio por ocho años en Centroamérica, para hacerse al control de las cementeras de Panamá, Haití y República Dominicana, y adquirir las terminales cementeras en St. Thomas, St. Marteen, Antigua y Dominica.

De hecho, el 82% de las transacciones anunciadas hasta el momento pertenecen a los sectores de minas, petróleo, energía y materiales, lo que va en línea con la tendencia internacional. Energía y materiales concentraron el 42,5% de las fusiones y adquisiciones en los mercados emergentes, mientras que en América Latina el 32,1% correspondió a minas, energía y utilities.

En el sector de alimentos, Inversiones Nacional de Chocolates concretó la compra de la compañía mexicana Nutresa, dueña de marcas tan conocidas como Nucita en Centroamérica, México, Caribe y Estados Unidos. Aunque la operación no fue muy grande (US$95,3 millones), la ayuda a fortalecer su presencia en un área estratégica, y el negocio de chocolates queda con plataformas complementarias en Colombia, Perú, Costa Rica y México, lo que les permite llegar a distintos destinos de acuerdo con los tratados de libre comercio que tiene cada país. "Siempre quisimos adquirir la empresa y en varias ocasiones les habíamos hecho propuestas. En esta época cambiaron de opinión. No sabemos si fue por la crisis", explica Carlos Enrique Piedrahíta, presidente de la compañía.

Multinacionales compran

La compra más grande este año (US$2.000 millones) estuvo a cargo de la multinacional Xstrata, que adquirió los activos carboneros en Prodeco, de la también multinacional Glencore. Entretanto, Phillip Morris International adquirió Protabaco por US$452 millones, una transacción que está siendo evaluada por la Superintendencia de Industria y Comercio, dado que la tabacalera adquirió en 2005 a Coltabaco.

Pero no todas las operaciones que se cerraron fueron de grandes números. En lo corrido del año ha habido operaciones de tamaño intermedio que han ayudado a las multinacionales a consolidar su presencia en el país, explica Juan Carlos Rocha, socio de la firma de abogados Prieto Carrizosa. Por ejemplo, Carrefour cerró la compra de Mercadefam, lo que le permitió aumentar su presencia en Bucaramanga. Una estrategia similar utilizó Bimbo, que compró los activos de Pan Guadalupe.

Por su parte, Sinergy Resources, la compañía de Germán Efromovich, adquirió Petrocolombia en septiembre, una petrolera de accionistas colombianos, que se une a la inversión que el empresario tiene en Pacific Rubiales.

Figuras novedosas

Si el anuncio de Colinversiones de comprar Epsa es destacable por el monto y por tener a una firma colombiana de protagonista, la integración entre Avianca y el grupo centroamericano Taca lo es por la figura que utilizaron para sortear la poca disponibilidad de financiación a nivel mundial.

Sinergy Aerospace Corp, la firma de Germán Efromovich que controla Avianca, firmó un contrato de contribución con Kingsland Holdings Limited (controlante de Taca), en el que ambas partes se comprometieron a aportar sus subsidiarias a una nueva compañía holding domiciliada en las Bahamas a cambio de recibir aproximadamente el 67% y el 33% de la participación en la compañía holding, respectivamente. "La estructura del contrato de contribución permitió a las partes celebrar el negocio sin la necesidad de obtener financiación para lograr la combinación de los negocios. Salvo por la compra directa que realizó Avianca sobre el 10% de las acciones en el Grupo Taca Holdings, por US$40 millones, el precio por las acciones de las compañías holding de cada grupo no involucró el pago de dinero en efectivo, sino que se basó en la valoración relativa de cada uno de los negocios", explica Alejandro Linares, socio de Gómez Pinzón Zuleta, firma de abogados que asesoró a Avianca.

Por su parte, Martín Acero, socio de Prieto Carrizosa, firma que asesoró a Taca, explica que la transacción permitirá la integración efectiva de las aerolíneas a través de un procedimiento sencillo y transparente desde los puntos de vista jurídico y operativo. Es decir, sin necesidad de adelantar procedimientos complejos y trámites engorrosos.

Otra figura novedosa este año fue la que se utilizó en el negocio entre Almacenes Èxito y Cafam. Mediante un contrato de arriendos cruzados, Cafam le aporta 38 almacenes al Éxito, mientras Cafam operará las droguerías del Éxito.

Los pendientes

Dos de las transacciones más importantes programadas para este año están frenadas: la venta de Isagen y la capitalización de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB). En el primer caso, la urgencia del Gobierno por obtener al menos los $3 billones que tiene contabilizados por esta operación en el presupuesto nacional, ha hecho que concentre sus esfuerzos en tratar de que Empresas Públicas de Medellín (EPM) sea el comprador, lo que ha generado polémica por la alta participación que alcanzaría EPM en el sector energético.

En el caso de la ETB, el proceso se suspendió por una acción popular que levantó el sindicato, alegando que, al no hacerse de acuerdo a la ley 226, que reglamenta la participación del sector solidario en las privatizaciones, se afecta la moralidad pública y el patrimonio del estado.

Después del recurso de reposición, el juez se ratificó en su fallo, por lo que ahora se está surtiendo una apelación frente al Tribunal de Cundinamarca. El argumento de la ETB es que el proceso no es una privatización sino una capitalización, por lo que no tiene que hacerse con base en la ley 226. "Por un lado, hay jurisprudencia en torno a que este tipo de procesos son capitalizaciones. Y, por otro, suspender este proceso finalmente lo que puede llegar a ocasionar es un mayor perjuicio al Estado que a los trabajadores que reclaman un derecho, porque el capital de la ETB le pertenece en cerca del 90% al Distrito Capital y es patrimonio de los bogotanos", explica el abogado Sergio Michelsen, quien asesora a ETB.

Lo más probable es que la capitalización, que estaba programada para este fin de año, se posponga hasta el primer semestre de 2010.

Por su parte, Emcali está agilizando las capitalizaciones de dos de sus unidades de negocio: el de generación de energía (Termoencali) y el de telecomunicaciones. El Concejo Municipal ya dio su autorización para el proceso, y se espera que en noviembre se abra el cuarto de datos y se inicien las conversaciones con los interesados. Aunque todavía no hay un precio fijado por estos dos negocios, Termoemcali necesita como mínimo US$150 millones para cancelar sus pasivos, mientras que la unidad de telecomunicaciones requiere por lo menos US$200 millones.

En el sector de energía, para el año entrante están pendientes las ventas de las generadoras Gecelca y Urrá; la agilización en la venta de la participación del Gobierno en las electrificadoras de Boyacá, Meta, Huila, Nariño y Caquetá; y la capitalización de la Transportadora de Gas Internacional (TGI).

Además, banqueros de inversión y firmas de abogados coinciden en que los inversionistas de otros países, principalmente chilenos, brasileños y argentinos, volvieron a mostrar interés por negocios en Colombia a partir de septiembre, por lo que se espera que haya mayor dinamismo a finales de año y, sobre todo, en 2010, un año en el que se espera que el financiamiento internacional se normalice y, por lo tanto, que le dé el combustible que las empresas necesitan para crecer sus negocios vía fusiones y adquisiciones.

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