| 3/17/2016 12:00:00 AM

El sector financiero impulsó la economía en 2015

En una fase de desaceleración de la economía, el año pasado el sistema financiero colombiano continuó dándole soporte a la actividad económica por medio de una expansión gracias a la cual preservó su estabilidad y obtuvo buenos resultados. Este año se prevé un menor incremento del crédito.

El sector financiero fue el más activo de la economía en 2015. Según el Dane, con un crecimiento de 4,3% real, que aportó cerca de la tercera parte de la expansión de 3,1% del PIB. Dentro de la actividad financiera, la intermediación fue la más importante, con un incremento de 9,7% real.

Como consecuencia de esta expansión, la profundización financiera se prolongó de manera sostenible sin arriesgar la estabilidad de la economía. De acuerdo con los datos de la Superintendencia Financiera de Colombia, los activos del sistema financiero aumentaron 4,7% en términos reales. La mayor parte de ellos (44,8%) constituida por los activos de los establecimientos de crédito. Los préstamos otorgados por ellos se incrementaron 7,6% real anual. Gracias a esta dinámica, la cartera llegó a 49,1% del PIB, mientras que los activos de las instituciones financieras ascendieron a 156,3% del PIB.

Como es normal en una fase de desaceleración de la economía y en un ciclo de normalización de la postura monetaria, el crédito se ralentizó el año pasado. A lo largo de este periodo, su tasa de crecimiento real disminuyó cerca de dos puntos porcentuales, debido a un incremento menos dinámico de la demanda y a un aumento más cauto de la oferta. La demanda por crédito creció a unas menores tasas como consecuencia de un deterioro de las expectativas de los inversionistas y de los consumidores sobre el desempeño de la economía, junto con un aumento de la carga financiera de los hogares que, por la mayor deuda y el costo más alto, los hace dedicar buena parte de sus ingresos a cumplir con sus obligaciones.

Al mismo tiempo, en la medida en que la capacidad de pago de los demandantes desmejora, los establecimientos de crédito se vuelven más precavidos para otorgarlo. Por tanto, es probable que este año el crédito se siga desacelerando, en vista de que es previsible que la postura monetaria continúe estrechándose por medio de incrementos en las tasas de interés del Banco de la República para anclar las expectativas de inflación y moderar el gasto privado.

A pesar del menor crecimiento de la economía, la cartera de los establecimientos de crédito preservó una excelente calidad el año pasado, con una tasa de mora que se mantiene estable en mínimos históricos (2,9%). De esta manera, el riesgo de crédito permanece bajo y está mitigado por medio de una holgada cobertura (154%). Como la cartera bruta se incrementa más rápido que la vencida, no es previsible un deterioro de la calidad del crédito en el corto plazo.

Los establecimientos de crédito conservan una estructura de negocios basada en el otorgamiento de préstamos (66,6% del activo) y un fondeo soportado en la captación de depósitos (71% del pasivo). Como los depósitos han aumentado menos rápido que la cartera, los bonos de deuda emitidos han ganado importancia en la financiación. Por tanto, para estas instituciones resulta vital mantener la confianza del público para preservar el volumen y el costo de este, de modo que puedan conservar un flujo adecuado de liquidez y sostener el margen de ganancia.

Por esta razón, deben permanecer bien capitalizadas y su patrimonio debe ser de óptima calidad, para que los titulares de los depósitos y los tenedores de los bonos de deuda bancaria perciban que están bien respaldados. En consecuencia, la relación de solvencia debe por lo menos cumplir la regulación. Esto explica que los establecimientos de crédito mantuvieran el año pasado una elevada solvencia, tanto total (15,4%) como básica (10,1%), que excede con holgura los mínimos exigidos por la regulación (9% y 4,5%). Además, el capital regulatorio estuvo compuesto en 63,6% por el Tier 1 (patrimono básico ordinario y básico adicional) y en 34,7% por el Tier 2 (patrimonio adicional).

La firme solvencia permitió a los establecimientos de crédito mantener una liquidez adecuada para atender sus compromisos de corto plazo: los activos líquidos superaron 2,3 veces los requerimientos de liquidez netos hasta 30 días.

A pesar del cambio de métrica introducido por las Niif, que infló las utilidades respecto de periodos anteriores, la rentabilidad (con un ROA de 1,9% y un ROE de 13,9%) permaneció en una tendencia decreciente de mediano plazo. No obstante esa inclinación decreciente, la rentabilidad y las oportunidades de aumentar la profundidad y la inclusión financiera son un imán para las firmas extranjeras, cuya entrada al sector continúa.

Con estos resultados, los establecimientos de crédito mantienen la solvencia, permanecen líquidos y rentables, mitigan de una manera apropiada los riesgos que entraña su actividad y atraen inversión extranjera. Por tanto, están en buenas condiciones para afrontar el ajuste de la economía colombiana a un incremento menos dinámico del ingreso nacional, junto con la volatilidad que generan en los mercados financieros la incertidumbre sobre la actividad económica global y la inestabilidad financiera en China y Europa.

Cartera, a ritmo más lento

Tras registrar un incremento de 5% en sus utilidades –al pasar de $2,38 billones en 2014 a $2,51 billones en 2015–, en Bancolombia se preparan para un 2016 con desaceleración económica, pero con más ganancias. Aunque suene paradójico, en el banco más grande del país consideran que la situación actual les brinda una oportunidad, pues cuentan con el capital suficiente para seguir creciendo, pese a que cada vez la liquidez está más apretada.

“Hemos logrado mantener estable nuestro costo de fondeo, aun con la subida de las tasas de interés del Banco de la República, lo que nos permite seguir prestando. Prueba de ello fue que este año ya le prestamos casi $1 billón a Ecopetrol y estuvimos en el cierre financiero de la concesión Pacífico III”, explica Jaime Velásquez, vicepresidente financiero de Bancolombia.Mientras en el último año las tasas del Emisor han subido más de 100 puntos básicos, el costo de fondeo de Bancolombia se ha incrementado en 2 puntos básicos. Esto hace que mejoren sus márgenes y, por ende, sus utilidades.No obstante, Velásquez aclara que, por el menor ritmo con que se estima avanzará la economía, ellos también ven un menor crecimiento de su cartera. En 2015 la cartera de Bancolombia creció 26%, pero si se le quita el efecto devaluación, derivado de su operación en el exterior, el avance fue de 12%. Para 2016 esperan un crecimiento entre 6% y 8%.

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