| 10/31/2013 8:00:00 AM

Potro salvaje

La tarea del nuevo presidente de Fabricato, Carlos Alberto de Jesús, será recuperar el valor de la compañía tras el lío con InterBolsa. De su gestión depende el futuro de la textilera y de sus accionistas.

El pasado 16 de octubre se formalizó una noticia que ya venía circulando en Medellín y en la industria textil: el retiro de Juan Carlos Cadavid, presidente de Fabricato, y la llegada de Carlos Alberto de Jesús, procedente de una de las empresas más emblemáticas del sector en Latinoamérica, la brasileña Vicunha.

Este cambio marca un giro en la administración de Fabricato y se convierte en un punto de quiebre hacia el futuro. ¿Por qué? Se trata de uno de los principales referentes de la industria nacional y del principal activo en el proceso de liquidación en el descalabro de InterBolsa. De su revitalización dependerá que los acreedores que terminaron de accionistas forzosos de la empresa logren recuperar sus inversiones y la empresa vuelva a adquirir valor.

De hecho, una de las principales discusiones en la actualidad al interior de los equipos de liquidación es cuánto vale Fabricato.

El cambio en el manejo de la empresa fue tomado por el mercado como una buena señal: el precio de la acción pasó de $10,20 a $18,80 en los días posteriores al anuncio pero luego empezó a bajar y al cierre de esta edición se situó en cerca de $17. Sin embargo, está muy lejos de los $94 que llegó a valer el título bajo la administración de los implicados en el caso InterBolsa y que participaron en la estructuración de los repos de la textilera –como Alessandro Corridori, Juan Carlos Ortiz y Tomás y Rodrigo Jaramillo– que terminó con el descalabro bursátil. También sigue muy por debajo del valor en libros que se ubica en alrededor de $40, cifra muy parecida a la que arrojó la valoración que hizo la banca de inversión SBI en febrero de este año que la ubicó en un rango de entre $35 y $55.

A pesar de la reacción en el mercado de valores, recuperar Fabricato no será una tarea fácil para de Jesús. Los resultados de la compañía son negativos y muy preocupantes. Durante el primer semestre de este año, las ventas se situaron en $236.793 millones, 16,6% por debajo de lo registrado en el mismo periodo del año anterior cuando superaron los $283.000 millones. Su Ebitda tampoco se salvó de la difícil situación: se situó, en los primeros seis meses de este año, en -$11.869 millones, frente a -$10.088 millones del año anterior. Y el volumen de pérdidas aumentó de $29.079 millones que registró en los dos primeros trimestres de 2012 pasó a $43.229 millones en el mismo periodo de 2013. Los números son muy malos y están afectando el patrimonio de la firma.

La caída en la demanda interna y la fuerte competencia de las importaciones han puesto contra las cuerdas a las textileras. Sólo un dato: en 2007, las importaciones de telas y confecciones sumaban US$840 millones, para 2012, la cifra saltó a US$1.740 millones.

Además, la carga prestacional de Fabricato ya va en $140.000 millones. A pesar de la situación dos hechos le han dado un poco de aire a Fabricato: uno, la decisión del Gobierno de gravar con US$5 por kilo las importaciones de textiles y confecciones; y, el otro, el comportamiento del dólar pues una cosa es a $1.700 y otra a $1.900.

La tarea

La quiebra de InterBolsa generó un tsunami estructural en Fabricato. El primero, en su conformación accionaria, porque Alianza Fiduciaria (cuyo principal accionista es Ernesto De Lima) y algunos fideicomisos se quedaron con una participación superior a 18%, en tanto que las empresas intervenidas o en liquidación del caso InterBolsa –como la comisionista Rentafolio Bursátil e Invertácticas–, quedaron bajo el control de los agentes de la Superintendencia de Sociedades, con el 23%. El segundo cambio se dio en la junta directiva en la que fueron nombrados el exministro Alberto Carrasquilla, Luis Fernando Guzmán –presidente de Alianza Fiduciaria–, Pablo Muñoz –liquidador–, y los economistas Emilio Echavarría y Mauricio Cabrera. Y, ahora, llega de Jesús a la presidencia.

Pero ese tsunami viene acompañado de un replanteamiento en el modelo de negocios y de las expectativas que se pudieran generar con la llegada de de Jesús, pues viene de Vicunha, una empresa que en el pasado ha manifestado su interés por adquirir a Fabricato. Según el exministro Alberto Carrasquilla, presidente de la Junta Directiva de Fabricato, más que una decisión que tuviera algo que ver con Vicunha o una transacción eventual, “nuestro interés en el nuevo presidente se fundamenta en su experiencia dándole la vuelta a los negocios. Es un sector que tiene problemas a nivel internacional y nos parece importante una persona con experiencia en lidiar con estas nuevas realidades del mercado que estamos viviendo todos. Él se va a concentrar en el negocio industrial”, señala.

Por ahora, las apuestas de la directiva de la empresa están enfocadas en estabilizar la operación de la empresa y darles prioridad a todas las medidas que frenen el desangre. Pero no se va a descuidar el manejo de otros activos que tiene la compañía hoy día, como los terrenos, que se han convertido en uno de sus principales atractivos y cuyo valor definitivo no se conoce aún. Todavía en la junta no se ha hablado de la palabra escisión, pero podría ser una figura a tener en cuenta en el futuro cercano.

De Jesús se va a concentrar en el negocio industrial y su primera gran tarea será definir el espacio en el que se va a mover la actividad textil de la compañía. Ya se ha hecho una profunda depuración del portafolio de productos y de cerca de mil líneas que tenía Fabricato, está llegando a niveles de 300 con productos de mayor rentabilidad. El nuevo presidente tendrá que determinar, como explica Carrasquilla, “dónde se deben poner las municiones”.

El objetivo primario es que los resultados al final de año muestren mejores cifras, al menos en Ebitda. Además de atender el frente operativo, de Jesús deberá diseñar una estrategia para buscar capital de trabajo y definir un esquema que le permita al sector financiero volver a mirar a la empresa y que pueda ser, nuevamente, objeto de crédito.

Por el lado de los terrenos, la junta decidió crear un comité inmobiliario para observar distintos modelos de negocio. “Se trata de buscarle valor a esos activos, sin venderlos”, le dijo a Dinero una fuente cercana a la junta. De hecho, esta publicación conoció que uno de los modelos que está analizando con mayor interés las directivas es el de Simesa: esta firma hizo un desarrollo urbanístico donde estaba ubicada su planta industrial y resultó un proyecto muy interesante. En un año o menos se podría tener en marcha un proyecto estructurado en el tema inmobiliario.

¿Habrá espacio para la búsqueda de un socio? En las condiciones de hoy, difícilmente Fabricato podría venderse; primero, por la situación misma de la empresa y, segundo, porque los accionistas están interesados en revertir la compañía y darle más valor para recuperar sus inversiones. Sin embargo, ya dimensionada a la realidad del mercado, una transacción puede ser razonable, “pero –dice una fuente de la empresa– faltan un par de años para eso. Sin lugar a dudas, el interés es que esta compañía genere valor y el patrimonio se fortalezca para eventualmente llevarlo a una transacción”.

El trabajo será muy complejo en el momento más importante de la historia de Fabricato; tendrá que demostrar que puede salir adelante.
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