Los retos en Bavaria

| 6/8/2001 12:00:00 AM

Los retos en Bavaria

La compañía sigue siendo la vaca lechera del grupo, a pesar de la escisión de 1997. Ricardo Obregón, su nuevo presidente, tendrá que convivir con esto y fortalecer el negocio cervecero.

Sabiendo que en Bavaria el pez muere por la boca --o por el bolsillo--, Ricardo Obregón, quien será nombrado oficialmente en la presidencia de la cervecera en la próxima junta directiva, ha guardado completo silencio sobre todo lo que suene a cerveza o pueda interpretarse como deseos o ambición de poder.

Su prudencia no es excesiva. Obregón llega a la presidencia en uno de los momentos más complicados del Grupo, cuando la cervecera ha tenido tres presidentes en menos de dos años, las luchas de poder por el reacomodamiento de fuerzas en la empresa están a la orden del día y el conglomerado aún no termina de reorganizarse.



A Obregón lo nombraron para que maneje el negocio cervecero, pero para llevar a cabo su labor tendrá que convivir con la función de vaca lechera que sigue teniendo Bavaria para todas las empresas del grupo, a pesar de que la escisión de 1997 trató de darle independencia y claridad a este negocio, con respecto a las demás inversiones que quedaron en cabeza de Valores Bavaria.



El propósito de la escisión era bueno, pero la realidad es que Valores no logró generar la caja necesaria para atender los requerimientos de capital de Avianca, Celumóvil, Comunican (El Espectador) y Caracol Televisión, entre otras, y ha tenido que acudir a las arcas de Bavaria para obtener créditos o avales.



Bavaria ha generado créditos a sus compañías por medio de tres mecanismos. Primero, los préstamos directos a Valores, que en 1999 eran de $165.817 millones, y el año pasado ya sumaban $565.341 millones, según reposa en los balances. Las otras dos formas son los créditos directos a las empresas del grupo, o por medio de las filiales de Valores: Inversiones Fenicia, Inversiones Bavaria, Inversiones Refonal, Inmobiliaria Aguila y Redes de Colombia. Sumadas estas tres formas, las deudas ascienden al $1 billón, unos US$478,9 millones.



La cifra, aunque alta, no compromete por ahora el flujo de caja anual de Bavaria, que puede estar entre US$150 millones y US$200 millones, ni su capacidad de endeudamiento. Lo que sí hace es meterle ruido al negocio, sobre todo ante posibles aliados internacionales, que no verían con buenos ojos la función de vaca lechera con las empresas de Valores.



Por otro lado, está el tema del pago de esa deuda. Si bien con la escisión las cuentas con las compañías son más claras, la situación de algunas empresas hace prever que la recuperación de cartera no va a ser fácil. Hay casos como el de Avianca, cuya viabilidad depende de decisiones empresariales mayores, y que por ahora necesitan inyección permanente de recursos. Claro está que los deudores le podrían pagar a Bavaria con activos y, al momento de una venta de la cervecera, se podría volver a hacer una escisión. Se calcula que Avianca necesita US$350 millones para salir adelante, Comunican entre US$20 y US$30 millones, Caracol Televisión US$100 millones y Cofinorte, US$40 millones, por citar solo algunas empresas.



Por eso, si no hay cambios de fondo en las empresas de Valores, la succión a la caja de la cervecera Bavaria tiende a volverse creciente y permanente.



Obregón no tiene responsabilidad directa sobre la solución de este problema, pero va a ser parte de su día a día, y hasta cuando se tomen decisiones de fondo en Valores Bavaria, va a tener que seguir girando, como lo han hecho sus antecesores.



Como clásico conglomerado de los 90, el grupo tenía un portafolio de empresas demasiado diversificado y, aunque inició el proceso de desinversión, al escindir Bavaria de Valores, tuvo que dar marcha atrás, lo que lo ha llevado a perder plata y a destruir valor. Aunque ya se han dado algunos pasos en Valores Bavaria para "limpiar" el portafolio, todavía no han sido suficientes. El grupo logró vender su participación en Celumóvil y en Colseguros. Si bien en este último caso los ingresos de la venta no fueron evidentes, sí logró salir de un negocio que le estaba dando pérdidas.



Ahora está tratando de sacar adelante la alianza entre Avianca y Aces, pero el proceso no ha sido nada fácil...



La escisión entre el negocio cervecero y las otras inversiones, como se ve, no ha terminado de funcionar. Y, por otro lado, se tuvo que reversar la creación de una holding de medios. La ventaja que tiene Obregón y que no tuvieron sus antecesores en propiedad es que por primera vez hay una cabeza en Valores, Leonor Montoya, quien es la encargada de la reorganización de esa ala del grupo.



A tus zapatos



En lo que Obregón sí tiene responsabilidad directa es sobre el desarrollo del negocio cervecero.



En este punto, enfrenta cuatro grandes retos: aumentar el consumo per cápita de cerveza, que ha venido cayendo; integrar el sistema cervecero; bajarle grasa a la organización y manejar el problema sindical.



La compra del 44,15% de Leona en octubre del 2000 le dio a Bavaria acceso a una de las más modernas plantas de América Latina, que tiene capacidad de producir 8 millones de los 12,5 millones de hectolitros de cerveza que se consumen al año en el país, con tecnología de punta y con menores costos laborales. Esto ha puesto de nuevo sobre el tapete la necesidad de cerrar plantas que no son tan eficientes y de lograr una integración logística del negocio.



Durante la presidencia de Andrés Obregón, su antecesor, se cerraron las plantas de Manizales, Honda y Colenvases, pero se calcula que se deberían cerrar, como mínimo, unas cinco más para obtener los mejores beneficios. Actualmente, El Litoral está en proceso de cierre, y deberían seguir Girardot, Armenia o Pereira, Pasto, Cúcuta y Neiva.



El mayor obstáculo para este programa es el sindicato de la empresa, que durante 71 días tuvo paralizadas las plantas en una huelga que terminó el pasado 28 de febrero. Aunque en su momento se convocó un Tribunal de Arbitramento para resolver el conflicto laboral, este todavía no se ha instalado porque falta que se posesione el árbitro de la empresa y, adicionalmente, las directivas están empeñadas en que se haga un arreglo directo.



Pero no se trata solo del problema del sindicato, sino de la coyuntura que da la presencia de un líder sindical a la cabeza del Ministerio de Trabajo. Por un lado, desde el punto de vista empresarial, la presencia de Angelino Garzón como ministro puede dificultar la decisión de cerrar las plantas. Pero, por su lado, los sindicalistas no están nada contentos con el papel que ha jugado en el Tribunal de Arbitramento.



Sin embargo, Ricardo Obregón dio muestras en Sofasa de ser un buen negociador con los trabajadores, al punto de haber aplacado al sindicato de la ensambladora, por lo que hay confianza en que pueda optimizar las plantas. De todos modos, se calcula que en los últimos seis meses unos 400 empleados se han retirado de la compañía.



Hilando fino



El otro reto, más que empresarial, es de supervivencia en el cargo. Bavaria ha pasado por un período difícil administrativamente. El retiro de Augusto López en febrero de 1999, la salida de Andrés Obregón en noviembre del 2000, y los alineamientos de poder en torno a una futura sucesión familiar crean un ambiente que es necesario manejar con una gran diplomacia, para no naufragar en el intento, sobre todo por la "inestabilidad" del último año, que ha hecho que el ambiente sea más complicado.



En el último tiempo, el ala de la familia relacionada con Beatrice Dávila, la esposa de Julio Mario Santo Domingo, y sus hijos Alejandro y Andrés, se ha interesado más directamente en el negocio familiar (ver diagrama familiar en Dinero.com). Por un lado, dos personas de confianza de Beatrice entraron el año pasado a la junta directiva: Alberto Preciado, casado con la Cuqui Santo Domingo, sobrina de Julio Mario, y Margarita Ortega, amiga personal de Beatrice y de Julio Mario. Y por otra parte, en la secretaría general fue nombrado Víctor Machado, primo hermano de Carlos Alejandro Pérez, hijo de Pérez Norzagaray, casado con la hermana de Beatrice. Eso sin olvidar que Alejandro Santo Domingo, quien trabaja en la firma de Violy McCausland, está siendo muy activo en la empresa de su padre.



Una carta sobre la que todavía no hay mucha información es cómo alterará las relaciones de poder el nombramiento de John David Silverman, para quien se creó el cargo de vicepresidente ejecutivo, y al cual le reportan prácticamente todas las áreas de la compañía. De todas formas, Silverman es un hombre que conoce el negocio cervecero y que, en esa medida, será un gran apoyo para Obregón.



Obregón va a necesitar una gran habilidad para superar las movedizas arenas del grupo, sin herir susceptibilidades pero logrando con firmeza independizar el negocio cervecero, y aumentando sus atractivos para un posible socio internacional. Si bien se ha negado que la recompra de acciones, que aumentó de 68% a 78% el poder del grupo en Bavaria conduzca a una venta, esta no se descarta. En el mercado colombiano, se ha cantado victoria antes de tiempo sobre este tema. Es posible que un aliado llegue, a pesar de las rotundas negativas de los directivos sobre el tema, pero tendrá que pasar mucha agua debajo del puente antes de esto.



Del negocio



Manejar el lío sindical, cerrar las plantas que no son eficientes, y quitarle grasa a la organización.



Integrar logísticamente el negocio, con menos plantas y más mercados.



Incrementar el consumo per cápita de cerveza.



Del conglomerado



Tendrá que seguir girándole a Valores Bavaria hasta que se logre la separación total de los negocios, y la reorganización del grupo.



Del poder



Manejar con guantes de seda las relaciones con los accionistas y, en especial, capotear los alineamientos de poder que se están dando en torno a una posible sucesión de Julio Mario Santo Domingo.
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